Entrevista Coordinador Regional de Izquierda Unida de AndalucíaAntonio Maíllo: “Acumular fuerzas para cambiar el sistema, no para gestionarlo mejor” “Las listas abiertas generarían una suerte de vedetismo en la política que contraviene cualquier decisión política de calado”.

Javier Romo 10/02/2014

Mundo Obrero: ¿Cuántos años lleva dedicado plenamente a la política?
Antonio Maíllo:
Plenamente a la política un año. Llevo militando desde los 18 pero siempre he compatibilizado mi acción política con la educación y eso lo he querido hacer de una forma consciente, es decir, siempre me ha parecido muy importante que había que sentir la política como un compromiso y no como una profesión. Yo tengo una opinión al respecto y es que uno de los males de la política en este momento es precisamente el hecho de que la gente que vive de la política se dedica solamente a ella, frente a eso hay que reivindicar el sentido de la función política o lo que es lo mismo el compromiso circunstancial por que tenga un ámbito de responsabilidad siempre con la conciencia muy clara de que se debe volver a la vida civil normal.

M.O.: ¿Ha cambiado mucho su vida desde su nombramiento como coordinador regional de Izquierda Unida?
A.M.:
He sido concejal en varios pueblos y en una ciudad grande como Sanlúcar de Barrameda y otra más pequeña como Aracena y el foco estaba muy condicionado a la localidad. El gran cambio es que ahora mi trabajo siempre viene acompañado de un foco de atención mediática permanente en tu persona.

M.O.: ¿Cree que si Izquierda Unida llegara al poder a nivel nacional podría hacer una revolución democrática?
A.M.:
Vamos a darle la vuelta a esa pregunta. Es que Izquierda Unida solamente alcanzaría el poder y entiéndaseme bien, como he dicho el poder y no el gobierno. Acceder al gobierno como dice muy bien el presidente Correa no es acceder al poder, el gobierno y el poder son dos realidades diferentes y los amigos de Latinoamérica lo han detectado. Nosotros en Andalucía en el ámbito de gobierno que estamos vemos que gobernar no es tener el poder, el proceso debería ser al contrario, ver que nosotros podemos alcanzar el poder del gobierno como resultado de un proceso de movilización y concienciación de la ciudadanía en esa acumulación de fuerzas a la que aludí anteriormente.

M.O.: ¿Cree que Izquierda Unida gobernará a nivel nacional en un plazo corto-medio?
A.M.:
Para eso estamos luchando. Nosotros queremos configurar un bloque político social de todos aquellos que no se resignan, que se quieren rebelar ante las políticas de la Troika. Cuando hablamos de un bloque político es de la conciencia de que sin nosotros no hay posibilidad de ser bloque político pero solo nosotros somos insuficientes. Tenemos que coordinarnos con las acciones sindicales, organizaciones sociales, con los nuevos movimientos emergentes y configurar un instrumento en clave electoral con una conciencia programática que lo sitúe en unas buenas condiciones. Desde ese bloque político y social hay experiencias en otros países de Europa que han emergido, como es el ejemplo de Syriza que es el referente, aunque yo me quedo con el propio modelo de acumulación de fuerzas que tenemos aquí en España, que yo creo que Cayo Lara ejemplifica muy bien desde esa humildad consustancial a la izquierda de la necesidad de ser ambicioso en los objetivos políticos y ojalá nuestro objetivo desde luego nos sitúe intelectual y discursivamente en posiciones de qué haríamos al día siguiente de tener el gobierno de este país.

M.O.: ¿Y cómo definirías a Izquierda Unida con tres adjetivos?
A.M.:
Izquierda Unida es un proyecto transformador, con mucha honestidad colectiva y con una ambición por cambiar y transformar este sistema absolutamente injusto que es el capitalismo.

M.O.: Dígame un referente político suyo a nivel español y otro a nivel internacional.
A.M.:
A mí me parece como un personaje fascinante con una visión de futuro que no la tuvo nadie en el Partido Comunista durante la Guerra fue el doctor Negrín, me parece un gigante de la política del siglo XX. Me fascinan otros personajes españoles como por ejemplo, una persona muy interesante desde el punto de vista político, Pasionaria como referente de una mujer en unas condiciones absolutamente desfavorables emerge como una dirigente impresionante. Y desde Izquierda Unida desde su fundación quizás el más seductor es Julio Anguita. A nivel internacional por ejemplo desde el punto de vista político me interesa mucho también la personalidad del presidente Correa de Ecuador y para mí era un personaje muy importante Antonio Gramsci por su visión política y teórica y Pietro Ingrao del Partido Comunista Italiano.

M.O.: ¿Qué presidente de los que está gobernando actualmente es el que más le gusta?
A.M.:
Correa sin lugar a dudas. Para mí es un referente porque marca un poco las pautas de lo que a mí me gustaría parecerme ya que es un político que trasciende, que nunca se deja subyugar por lo urgente y sí por lo importante. En esta nueva etapa estoy percibiendo que muchas veces pierdes la perspectiva porque te subyugas al ritmo vertiginoso de la noticia diaria y a mí lo que me gusta de Correa es que tiene muy claro la visión del nuevo modelo de sociedad del siglo XXI, que asume las contradicciones de gobierno desde una geoestratégica para disputar el poder a los que lo tienen y por tanto esa grandiosidad en la visión política es la que me seduce. Yo no soy mucho de referentes personales e individuales, me gustan más los procesos, y Correa refleja un proceso muy ambicioso de configuración de una alternativa real al capitalismo y eso es lo que me seduce.

M.O.: ¿Qué opinión tiene sobre Hugo Chávez?
A.M.:
Hugo Chávez fue un personaje absolutamente determinante en la configuración de una esperanza en Latinoamérica. Chávez refleja la esperanza de un modelo diferenciado, pero también los riesgos de que los procesos de transformación se vean excesivamente vinculados a un individuo y eso que en un principio puede parecer una fortaleza después se refleja como una debilidad. La desaparición de una figura que fue totémica y claro en la misma virtud y fortaleza del proceso ha generado una cierta sensación de vacío, que se está viviendo con cierta incertidumbre, pero yo confío que el proceso venezolano se vea reforzado en un salto cualitativo de madurez colectiva donde se cree una multireferencia en este proceso, ya que pienso que el personaje de Chávez es un poco insustituible.

M.O.: ¿Cree que Maduro lo está haciendo bien en el proyecto hacia el socialismo?
A.M.:
Creo que en Venezuela hay una oportunidad de que se produzca una cohesión en el proceso y no en imitar a una persona que fue inimitable. Maduro no debe querer parecerse a Chávez, pienso que debe liderar un proceso que sea más colectivo. A mí me gustaría un poco un proceso de reforzamiento del poder de articulación del movimiento por el socialismo y que estuviera menos personalizado.

M.O.: ¿Para usted cuál debe ser un ejemplo de país en el que debe mirarse España para progresar?
A.M.:
Yo creo que tenemos que aprender mucho de la experiencia de Latinoamérica. Ahora es momento de copiar experiencias como la de Brasil, parte de Argentina, Ecuador. Creo que es el momento de que conozcamos cómo son los procesos de las recetas del FMI y la rebeldía que hubo con esas recetas por parte de esos países. Ahora mismo teníamos que dar un proceso de acumulación de fuerzas mucho mayor del que se está dando ahora en este sentido y debo decir que las conclusiones políticas tanto de la decimonovena asamblea andaluza como de la décima federal fue la constitución de un bloque social amplio y destacado.

M.O.: ¿Reforma o revolución?
A.M.:
Hombre siempre revolución. Lo que pasa es que ha cambiado el concepto de revolución a la antigua usanza del siglo XIX, ahora estamos hablando de otros procesos. Los procesos revolucionarios son los procesos transformadores, a mi me gusta mucho la palabra transformación, de hecho el proceso de Izquierda Unida se define la izquierda transformadora como la voluntad de negación del sistema actual. Nosotros no somos reformistas, nosotros participamos en un sistema con voluntad de acumular fuerzas para cambiarlo, no para gestionarlo mejor. En ese sentido adopto una posición de perspectiva revolucionaria reformista entendida la revolución como un proceso de movimiento impulsado desde abajo, de cambio en las reglas de juego de las claves democráticas, y la profundización de la calidad democrática.

M.O.: ¿Qué opina sobre la transición?
A.M.:
La transición fue un proceso de no ruptura que ha tenido consecuencias. Yo tengo respeto por ejemplo a los de mi partido que asumieron las tesis del pacto que después se han relevado muy dolorosas para la clase obrera, porque el pacto de la transición fue un pacto de las élites que alumbraron un modelo político y social en la que el perjudicado ha sido la clase trabajadora y las clases medias. Ahora es el momento de analizar críticamente la transición, no pidiéndole cuentas a los que la hicieron desde posiciones de izquierda, pero sí advirtiendo que tuvo efectos demoledores para la clase trabajadora de este país.

M.O.: ¿Para usted cuál es el problema más importante que tiene España?
A.M.:
Ahora mismo el problema más importante que tiene España es el paro, es decir, tenemos un paro estructural absolutamente insoportable, de país subdesarrollado y que con las políticas actuales no tiene salida durante diez o quince años.

M.O.: ¿Qué opina de las listas abiertas, lo ve un instrumento muy útil para la democracia o como un lavado de cara para muchos partidos?
A.M.:
Si las listas abiertas no vienen acompañadas de una aútentica regla para que todo el mundo tenga las mismas posibilidades para transmitir su mensaje estamos hablando de una trampa de corte pseudomoderna, donde se va a imponer la plutocracia, es decir, aquellos individuos que tengan más recursos económicos para afrontar una campaña pueden verse más beneficiados. Que las listas cerradas y bloqueadas tienen grandes contradicciones es verdad, se le da demasiada importancia a la estructura orgánica de los partidos políticos, pero la lista abierta generaría una suerte de vedetismo en la política que contraviene cualquier decisión política de calado.

M.O.: ¿Qué opina del realce de la extrema derecha últimamente en España, lo ve como una amenaza seria o son todavía muy poca gente?
A.M.:
La extrema derecha siempre ha estado en España, la única diferencia es que ahora se está mostrando en la calle, pero han estado barruntando su rencor, su discurso, etc., siempre. En España a diferencia de otros países tenemos un Partido Popular muy reaccionario que ha absorbido la extrema derecha, por eso no ha crecido de manera diferenciada. Ahora en momentos de crisis están saliendo grupos de extrema derecha que siempre han estado, la única diferencia es que se están visualizando más, pero creo que el núcleo central de la extrema derecha está en parte en el Partido Popular.

Publicado en el Nº 268 de la edición impresa de Mundo Obrero enero 2014

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