Plano picado

Película: Fuego en el mar, de Gianfranco RosiSangre y muerte en el mediterráneo

Juan Carlos Rivas Fraile 21/11/2016

Película FuocoammareGianfranco Rosi

Título en España: FUEGO EN EL MAR
Título original: Fuocoammare
País: Italia
año: 2016
Duración: 108 min.
Director: Gianfranco Rosi
Guión: Gianfranco Rosi
Fotografía: Gianfranco Rosi
Reparto: Pietro Bartolo, Samuele Caruana, Samuele Pucillo, Mattias Cucina, Maria Costa, Maria Signorello, Francesco Mannino, Giuseppe Fragapane, Francesco Paterna
Productora:Coproducción Italia-Francia; Stemal Entertainment / 21 Unofilm / Cinecittà Luce / Rai Cinema / Les Films d'Ici / Arte France Cinéma
Género: Documental. Drama | Inmigración


Puede que el exceso de noticias sobre la tragedia permanente que tiene lugar en las aguas del Mediterráneo nos haya anestesiado ante el dolor que producen las imágenes. Puede que las cifras de miles de muertos, crecientes sin cesar entre refugiados que huyen de las guerras y aquellos que huyen de la guerra que da el hambre, hayan perdido todo sentido para nosotros, ciudadanos de países llamados ricos que conviven bien con impúdicas desigualdades sociales. ¿Cómo abordar en un documental la catástrofe humanitaria sin cargar las tintas o dejarse llevar por la emocionalidad manipuladora? Y también, ¿cómo hacerlo de un modo no convencional, con fórmulas televisivas, eficientes pero desgastadas?

En la isla italiana de Lampedusa la vida cotidiana de un niño no es muy distinta de cualquier pequeño pueblo de provincias en España. Samuele tiene doce años y crece mirando al mar pero no ve el desastre; sus problemas son sencillos, un ojo vago, aprender inglés... La vida de su familia discurre rutinaria a muy poca distancia de la desgracia, completamente ajena a ella; metáfora, dice Gianfranco Risi, de cómo nuestra sociedad le da la espalda a este fenómeno. La familia de Samuele no sabe cuántas familias destrozadas, decenas de miles al año, intentan llegar a las costas de su pequeña isla ansiando lo que seguramente muy pocas, en un número estadísticamente nulo, alcanzarán: comida, vivienda, trabajo, progreso personal.

Gianfranco Risi desarrolla en paralelo estas dos líneas narrativas, la de la familia isleña y la de los africanos que arriban en barcazas, vivos o muertos. No se tocan entre sí y tan sólo el médico establece un puente entre ambas. El médico que, a pesar de sus años de batalla, no se acostumbra a certificar la muerte de niños, de embarazadas, de embarazadas que aún conservan el cordón umbilical como patética burla del destino contra el afán de prolongar la vida, sus palabras nos derrotan golpean nuestra conciencia refugiada en el estómago. Aún no hemos visto nada, Risi nos protege de la imagen del horror aunque paulatinamente su cámara se acerca a él, hasta que ya le es imposible evitarlo. Hemos visto a los africanos ser rescatados, tasados, asistidos los que llegan deshidratados. Les vemos organizarse para ser felices un rato jugando al fútbol mientras esperan el siguiente paso que les depara el destino. Hasta ahí, todo soportable. Mientras, Samuele mantiene sus costumbres y la abuela sigue haciendo la comida o pidiendo a la radio local que le dediquen canciones.

La cámara de Risi (el director la maneja con su propio puño) termina por subirse a la barca de la muerte y descender a la bodega. No queremos verlo. Risi no se recrea, con una inmensa delicadeza se asoma al abismo y nosotros le seguimos con la mirada.

Al comienzo de Fuocoammare un rótulo con alguna cifra: en poco más de 20 años, más de 20.000 personas se han ahogado durante la travesía. Después no habrá palabras en off ni recursos propios de los informativos televisivos. A un lado, nuestra tranquila vida repleta de agradables rutinas, al otro, miles de personas pagan cantidades desorbitadas y empeñan todas sus ilusiones en un viaje muy peligroso. Un viaje que acaba mal para muchas de ellas. Mientras tanto suena una canción en la radio, tal vez “Fuego en el mar” o cualquier otra. Y todo sigue igual.

RECOMENDACIONES

VERANO EN BROOKLYN (Little Men). Ira Sachs. 2016. El director de El amor es extraño (2014), un miniaturista que engrandece el cine con historias repletas de sensibilidad, no decepciona.

THE NEON DEMON. Nicolas Winding Refn. 2016. El que sí decepciona es el brillante director de Valhalla Rising (2009) y Drive (2011) con un derroche de enormes pompas de jabón vacío. Mucho ruido y pocas nueces.

DESPUÉS DE NOSOTROS (L’économie du couple). Joachim Lafosse. 2016. Un matrimonio roto se pelea por los despojos de la pareja. Lafosse Seco, sobrio, incisivo y percutiente. Reportaje en Días de cine: https://goo.gl/Sdjfzy

UN MONSTRUO VIENE A VERME (A Monster Calls). Juan Antonio Bayona, 2016. Sin duda, la mejor de las tres películas de Bayona, dedicadas a cuestiones familiares (con El orfanato, 2007, y Lo imposible, 2012); la más delicada, la de mayor hondura y madurez, la menos comercial.

JOTA, DE SAURA. Carlos Saura, 2016. Incluso para alguien no muy inclinado a apreciar las músicas y danzas regionales, Saura le cautiva con su habilidad para la puesta en escena. Algunos capítulos (como el homenaje a Labordeta, por ejemplo) son francamente emocionantes.

Publicado en el Nº 300 de la edición impresa de Mundo Obrero noviembre 2016

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