La Retranca

Donald Trump y la guerra de los mundos

Dolores de Redondo 22/12/2016

Por si alguien, milagrosamente, no se ha enterado, Donald Trump es el nuevo presidente de los EE.UU. La Retranca del pasado mes de abril se titulaba “Las elecciones en EEUU y los extraterrestres”. En ese número de Mundo Obrero escribí que “el principal favorito para representar al partido republicano en las elecciones presidenciales es un garrulo, patán y analfabestia”. Señalaba, además, que una deseable victoria de Bernie Sanders supondría “una mínima esperanza, sin ingenuidad”. Y, sobre todo, afirmaba que “a la vista de cómo se está desarrollando la campaña de los partidos republicano y demócrata para elegir a sus candidatos/as a la presidencia, entran ganas de robar una nave espacial y seguir el rumbo de los alienígenas de Galeano sin esperar al resultado de las elecciones presidenciales de noviembre”.

Pues bien, como robar no es lo mío si alguien sabe de una nave espacial de segunda mano, económica y en buen estado, por favor, que deje su contacto en la redacción de Mundo Obrero. No es necesario que esté en condiciones de afrontar el viaje de vuelta, no tengo intención de regresar.

Aunque quizá esté siendo presa de un caso de histeria colectiva y todo resulte una simple farsa. Como aquel 30 de octubre de 1938, cuando el genio Orson Welles provocó el pánico entre miles de estadounidenses haciéndoles creer que su país estaba siendo invadido por un ejército de alienígenas. En un contexto de Gran Depresión, con semejanzas al actual, el actor realizó la famosa adaptación radiofónica de la novela de H.G. Wells, “La guerra de los mundos”, acompañado de la compañía teatral Mercury. Alrededor de las ocho de la tarde, Welles inició la narración de la invasión alienígena con forma de noticiario de última hora y provocó el desconcierto, el caos y la marabunta. “Damas y caballeros, tengo que anunciarles una grave noticia. Por increíble que parezca, tanto las observaciones científicas como la más palpable realidad nos obligan a creer que los extraños seres que han aterrizado esta noche en una zona rural de Jersey son la vanguardia de un ejército invasor procedente del planeta Marte...”. Miles de oyentes abandonaron sus hogares y huyeron despavoridos, colapsando carreteras y comisarías de policía. Si algo quedó patente tras el pánico desatado por una simple emisión radiofónica de cincuenta y cinco minutos, es el gran poder que poseen los medios de comunicación y cómo operan ciertos procesos de alienación colectiva.

En su particular Guerra de los mundos, los diarios españoles narraron la terrorífica llegada de los marcianos. Los titulares del día siguiente a la celebración de las elecciones presidenciales en EE.UU. no dejan lugar a dudas. El País: EE.UU. cae en manos del populismo agresivo de Trump. ABC: EEUU pinta su futuro con escepticismo. La Razón: Estados populistas de América; Nuevo desorden mundial. La Vanguardia: Trump sacude al mundo. El Mundo: Estados Unidos entra en la era del populismo. El Periódico: Vértigo. La Voz de Galicia: Conmoción mundial. Expansión: Trump, una amenaza para el gobierno global. Cinco Días: Trump sume al mundo en la incertidumbre. El Economista: Las Bolsas miran a máximos pese a la victoria de Trump.

En concreto, el editorial de El País titulado “La noche cae sobre Washington” es digno de un estudio psico-político. Es probable que Juan Luis Cebrián creyese que su periódico tendría la misma capacidad para evitar el triunfo de Trump que para impulsar el golpe interno en el PSOE. Por eso pensar con las vísceras provocó que dejase a la vista sus vergüenzas, sin pudor. Según El País, diario yanquidependiente de la mañana, “Trump podría representar la puntilla al proyecto europeo, que EE UU siempre ha inspirado y protegido”. Su primera víctima será el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP), “que formaba parte fundamental de la estrategia europea para reforzar el vínculo político con Estados Unidos”. Y pone en peligro “un respaldo inequívoco estadounidense en la crisis político-militar con Rusia” porque “el presidente Vladimir Putin ha realizado movimientos impensables durante la Guerra Fría” (imaginemos qué pasaría con tropas rusas en la frontera con México). Es decir: para la mal llamada socialdemocracia, Trump se cargará la Unión Europea, el TTIP y la estrategia imperialista de los EE.UU. con respecto a Rusia. ¿Es que quieren conseguir que el garrulo, patán y analfabestia nos caiga bien? Aún por encima, se dedican a extender a los cuatro vientos que el ultraconservador Stephen Bannon, nuevo asesor de Trump, es leninista. “Yo soy leninista”, declaró a The Daily Beast en 2013. “Lenin quería destruir el Estado, y ese es también mi objetivo. Quiero arrasar con todo, que se hunda, y destruir todo el establishment actual”.

En cuanto a bocazas y populista, afirmo que la prensa que critica a Donald Trump en realidad ejerce de Donald Trump. Mientras tanto, Obama y los cinco grandes de la UE (entre ellos cuentan a España) instan a Trump a mantener el apoyo a la OTAN. Y el nuevo presidente realiza sus principales nombramientos extrayéndolos del ultraconservador Tea Party. Como para echarse a temblar. Con todo este panorama la propuesta de la nave espacial de segunda mano sigue en pie.

— Y digo yo... ¿aquí no haría falta una Revolución?

— Y luego, ¿por qué me lo preguntas?

Publicado en el Nº 301 de la edición impresa de Mundo Obrero diciembre 2016

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