Plano picado

Película "El ciudadano ilustre", de Mariano Cohn y Gastón DupratNo disparen contra el premio nobel

Juan Carlos Rivas Fraile 02/01/2017

Título: El ciudadano ilustre
País, año: Argentina, España. 2016
Directores: Mariano Cohn, Gastón Duprat
Guión: Andrés Duprat
Música: Toni M. Mir
Fotografía: Mariano Cohn
Intérpretes: Óscar Martínez, Dady Brieva, Andrea Frigerio, Belén Chavanne, Nora Navas, Iván Steinhardt, Manuel Vicente, Marcelo D'Andrea, Gustavo Garzón, Emma Rivera
Producción: Aleph Media / Televisión Abierta / A Contracorriente Films / Magma Cine
Estreno en España: 11/11/2016
Distribuidora: A Contracorriente Films

Tienen los autores argentinos Mariano Cohn y Gastón Duprat un genuino sentido de la guasa que se traduce en películas de vocación corrosivas, pero dentro de un orden. Tratan de poner en solfa las tonterías con que los seres humanos acostumbran a ilustrar la banalidad de sus vidas más allá de sus diferencias, sean éstas de clase, condición o circunstancia, para mirarse el ombligo. En El hombre de al lado (2009) contraponen la altanería de un prestigioso y ridículo diseñador que habita en una exclusiva y gélida mansión diseñada por Le Corbusier con la rudeza, malas maneras y grosería de un vendedor de coches que no está dispuesto a ser menos que él para disfrutar de un rayo de sol en su vivienda vecina, aunque sea a costa de invadir la sacrosanta intimidad del señor importante. De esa disparidad de posición surge el conflicto y el miserable autorretrato que los personajes elaboran.

El ciudadano ilustre también parte de una premisa en la que la envidia como sustrato básico de la personalidad humana juega un papel desencadenante del incendio y la arrogancia mal disimulada sirve de combustible para atizarlo.

Cohn y Duprat la emprenden con un escritor consagrado por la Academia sueca. En su discurso de aceptación del Nobel, ese inconmensurable actor que es Óscar Martínez (para comprobar su capacidad de transformación véase, por ejemplo el militar fascista que interpreta en Capitán Kóblic, reportaje en Días de cine: https://goo.gl/xpvQvV) se deleita con un brindis al sol en el que agradece el premio pero afirma que con él lo están enterrando, que esa distinción supone “el ocaso del artista” y que en ese punto resulta “más cómodo para ustedes”, integrado en el sistema y perdida por tanto toda vigencia como artista que forzosamente debería ser rebelde. Todo ese despliegue de plumas no le impide, naturalmente, beneficiarse de las mieles del triunfo y bañado en ellas acepta algo que le parece insignificante: volver a su pueblo natal cuarenta años después de haberlo abandonado para dejarse agasajar por las autoridades dispuestas a honrar su fama e importancia.

El viaje le saldrá caro. El ilustre ciudadano acepta someterse al espanto de ser paseado ¡por los bomberos!, recibir regalos ridículos y la condecoración impuesta por la reina de la belleza local… un conjunto inacabable de despropósitos que culminan en un concurso de pintura de no dar crédito cuyo jurado preside él mismo, amén de otras situaciones descacharrantes entre las que se incluye la jovencita revoltosa que le pone en evidencia en público y después le seduce con resultados catastróficos.

Los directores disparan fuego racheado que no deja títere con cabeza, autoridades, galería de tipos raros, excéntricos, algunos peligrosos, que resultan irrisorios en sus comportamientos primarios y pueblerinos. Pero también cargados de razones. El patriotismo cede al furor iconoclasta y el relato adquiere a medida que avanza una negrura cada vez más densa y agobiante mezclada con el humor digno de otra pareja de hermanos cineastas, los Coen, a los que no resulta forzado evocar.
Se dirá que para derribar semejantes molinos no se requiere demasiada artillería, pero sin que Gastón Duprat y Mariano Cohn pretendan poner patas arriba el sistema, sus dibujos caricaturescos de la estupidez humana sirven para pasar un rato más que agradable y divertido.

El trabajo de Óscar Martínez recibió su recompensa en el Festival de Venecia y la película obtuvo una Espiga de Plata en la SEMINCI de Valladolid y el Premio al mejor guión. Lo mejor, el fabuloso rendimiento en taquilla en la semana de estreno, como ya había sucedido en Argentina.

Reportaje en Días de cine: https://goo.gl/80QQko

----

RECOMENDACIONES

DESPUÉS DE LA TORMENTA. Kore-Eda Hirokazu. 2016. Especialmente gracias a la participación de la actriz Kirin Kiki (la anciana de Una pastelería en Tokio) un relato con la dulzura y melancolía habituales en el cine del autor.

GRACIAS JEFE (MERCI PATRON). François Ruffin. 2015. Documental de agit-prop, según la vieja jerga comunista, al que se atribuye cierta influencia en el movimiento de indignados franceses de “La nuit debout”. Un cine que no se limita a describir el mundo sino que intenta (y consigue en alguna medida) cambiarlo.

EL DESTIERRO. Arturo Ruiz Serrano. 2015. Un claustrofóbico puesto de vigilancia fascista en la Sierra de Madrid, mientras la capital permanece asediada. Estupenda opera prima del autor. Reportaje Días de cine: https://goo.gl/Ro2zBY

LOCAS DE ALEGRÍA (La pazza gioia). Paolo Virzi. 2016. La emparentan con Thelma y Louise y, además de una referencia explícita, guarda cierta concomitancia. Pero es más resultona que sólida, aunque tiene dos soberbias interpretaciones de Valeria Bruni Tedeschi y Micaella Ramazzotti.

LAS FURIAS. Miguel del Arco, 2016. Un reparto coral excepcional y una ópera de cámara que no disimula su parentesco con el teatro, es el soberbio debut del reputado dramaturgo Miguel del Arco en el largometraje.

Publicado en el Nº 301 de la edición impresa de Mundo Obrero diciembre 2016

En esta sección

Miguel Hernández: entre el amor y el compromisoComunicado del Partit Comunista del País Valencià en el 75 aniversario de la muerte del poeta Miguel HernándezContienda civilTrump contra la neutralidad de la RedNacer, vivir, morir... en negro

Del autor/a

Nacer, vivir, morir... en negroEl mundo en que vivimosComanches que defienden a banquerosNo disparen contra el premio nobelSangre y muerte en el mediterráneo