Mundo multipolar

¿Desarme o rearme nuclear? El problema de fondo sigue siendo la orientación global del Imperialismo, del Capitalismo más desarrollado, para dominar e intimidar al Mundo.

Willy Meyer 01/02/2017

Diecisiete años de lo que va de siglo, el maldito siglo XXI, pueden poner en serio peligro los tímidos esfuerzos realizados durante la guerra fría para limitar y reducir el arsenal nuclear de las potencias con armas estratégicas y tácticas nucleares.

La firma de los acuerdos SALT I Y SALT II firmados por la URSS y EEUU en 1972, consiguieron limitar el número de Sistemas de Misiles Antibalísticos (ABM), acotar la producción de Misiles Estratégicos y fijar un determinado número de Misiles Intercontinentales (ICBM) y de Lanzadores Submarinos (SLBM).

Entre 1991 y 1993, en pleno colapso de la URSS, se firmaron también por ambas potencias, los acuerdos START I Y START II, que además de limitar el número de cabezas nucleares, prohibía expresamente el uso de Misiles Intercontinentales (ICBM) con cabezas múltiples (MIRV).

Concluida la guerra fría, en 2010, los EEUU y la Federación Rusa firmaban en Praga el START III por el que las partes se comprometían a reducir el arsenal nuclear en dos tercios, lo que suponía limitar a 1.550 ojivas el arsenal de cada parte y a 800 lanzaderas de misiles intercontinentales (ICBM), además de limitar los bombarderos estratégicos con armamento nuclear y las lanzaderas desde submarinos (SLBM). No sin ciertos contratiempos, como la iniciativa de Defensa Estratégica (Guerra de las Galaxias) de Reagan, que cuestionaba lo acordado para prohibir lo que hoy se conoce como Escudo Antimisiles, se podría afirmar que el arsenal nuclear sufrió una importante reducción y limitación de determinados sistemas de lanzamiento.

Durante el periodo de la Guerra Fría el arsenal nuclear llegó a alcanzar cifras escalofriantes. EEUU llegó a poseer 35.000 armas atómicas, la URSS 45.000, y muy por detrás, el Reino Unido y Francia.

No obstante, la reducción del arsenal conseguida a través de los distintos Tratados, hay que constatar que las cifras que se barajan actualmente siguen siendo un peligro cierto para la subsistencia del Planeta.

Según el SIPRI (Stockholm International Peace Research Institute), a principios de 2016, Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, China, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte acumulaban 15.395 armas nucleares, ligeramente por debajo de las 15.850 que tenían un año antes. Rusia y Estados Unidos suman la inmensa mayoría de este arsenal, con unas 7.000 armas cada uno, más del 93 por ciento del total.

En cuanto a las cabezas nucleares desplegadas de forma operativa, en el mundo habría unas 4.120, de las cuales, 3.700 corresponden a Estados Unidos y Rusia, un arsenal suficiente para provocar un humanicidio. A pesar de la reducción, las perspectivas de progreso real hacia un desarme completo y destrucción ecológica de todo el arsenal mundial, son poco claras y el contexto no es nada favorable:

• El Tratado de no Proliferación (TNP), promovido por los Estados nuclearizados en 1968 (EEUU, URSS, Francia, Reino Unido a la que se sumó China), no consiguió su objetivo al no adherirse al mismo India, Pakistán, Israel y Corea del Norte que desoyendo al TNP, se hicieron con armamento nuclear al negar que sólo cinco Estados en el mundo tuvieran armamento nuclear.

• Todos los Estados con armas nucleares continúan priorizando la disuasión nuclear como piedra angular de sus estrategias de seguridad nacionales. Incluso Estados no nuclearizados como España, forman parte de la Alianza Atlántica que mantiene la disuasión nuclear como parte de su estrategia militar.

• La tensión creciente con la Federación Rusa y el despliegue de la OTAN en los antiguos países del “Socialismo Real” no es el mejor escenario para avanzar en el desarme convencional y nuclear.

• El despliegue del escudo antimisiles no sólo no resuelve un deseable Sistema de Seguridad Compartida sino que alienta el incremento de programas de investigación para, en la lógica militar, superar con otros armamentos al propio escudo.

• Estados Unidos, en contra del compromiso del Presidente Obama de reducción de su arsenal nuclear, prevé gastar 348.000 millones de dólares entre 2015 y 2024, pudiendo alcanzar la cifra de un billón de dólares en los próximos 30 años en un programa de modernización de su arsenal nuclear.

• Las declaraciones del Presidente electo de los EEUU, Donald Trump de “fortalecer y expandir en gran medida la capacidad del arsenal nuclear de los EEUU hasta que el mundo entre en razón con respecto a las armas nucleares”, y sus primeros nombramientos en el área de seguridad, con personas de la ultraderecha, no anuncian nada bueno en la perspectiva del desarme y la Paz. El que será nuevo Director de la CIA, Mike Pompeo, declaró su deseo de poner fin al acuerdo firmado con Irán, su apoyo a los “métodos de interrogatorios de la CIA” (torturas) y que Snowden debería ser juzgado en EEUU y condenado a muerte por traidor. Y Michael Flynn, teniente general retirado, propuesto como asesor de Seguridad Nacional, experto en la guerra de Iraq y Afganistán, defiende que el problema no es el yihadismo sino el Islam al que definió como “un cáncer”.

• La posible y nada deseable decisión de Trump de poner fin al acuerdo con Irán en relación a su programa civil de nuclearización, puede desencadenar una escalada conflictiva de imprevisibles consecuencias. No hay que olvidar que la administración norteamericana mantiene un plan operativo desde 2005 para poder realizar un ataque aéreo a gran escala contra Irán empleando armas convencionales y nucleares tácticas.

El problema de fondo sigue siendo la orientación global del Imperialismo, del Capitalismo más desarrollado, para dominar e intimidar al Mundo y garantizarse así una acumulación de capital y riqueza que con otro Sistema de Seguridad le sería prácticamente imposible conseguir. Recaerá de nuevo al movimiento pacifista internacional la responsabilidad de movilizarse a fondo para impedir un nuevo impulso al rearme y defender la desmilitarización completa de la Seguridad. La bandera de la desnuclearización, el fin de todos los arsenales de armas de destrucción masiva no se le puede dejar a los gobiernos.

Tendrán que volverse a ocupar las calles y las plazas de todo el Mundo para poner fin a la barbarie organizada, para derrotar al siglo XXI tal y como quiere configurarlo el Imperialismo.

Publicado en el Nº 302 de la edición impresa de Mundo Obrero enero 2017

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