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Carta desde "Indiana"

Rafael Plá López 22/02/2017

Cosas de Internet. Como ya he explicado alguna vez, en Estados Unidos están convencidos de que soy de Indiana. Y no porque haya intentado engañarles, sino porque cuando firmo por causas progresistas como el control de armas, el derecho al aborto o la gratuidad de la Universidad me hacen poner el número de distrito postal, y el de mi pueblo, Meliana, coincide con el de Glenwood, Indiana. Incluso me han pedido en más de una ocasión actuar en representación de Glenwood, cosa que lógicamente no he aceptado. Pero entenderéis que ello haya alimentado mi escepticismo hacia la conspiranoia de la vigilancia global: no dudo de que lo intenten, pero los robots que utilizan para ello son bastante tontos.

Pero el caso es que estoy en las listas de correo de las distintas corrientes del Partido Demócrata y otras organizaciones cristianas, musulmanas, judías o laicas progresistas de Estados Unidos, además de Partidos Comunistas de todo el mundo y otros colectivos de izquierdas latinoamericanos, israelitas, etc. La gestión de los mensajes que recibo me ocupa varias horas diarias de mi tiempo de jubilado, pero me permite tener información actualizada de lo que pasa en el mundo. Y ello hace que me parezcan alucinantes afirmaciones como la de que Hillary Clinton era "mucho más peligrosa que el nuevo candidato" (un Donald Trump que se propone aumentar el armamento nuclear y el uso de combustibles contaminantes), lo que me recuerda la ceguera de quienes en su día menospreciaron el ascenso del nazismo. Y no, Siria no es "el centro del mundo". De hecho, en la era de Internet es dudoso que haya algún "centro" del mundo, pero desde luego el eje de la lucha de clases no es la confrontación entre las potencias capitalistas de Estados Unidos y la Rusia exsoviética.

Ciertamente, Hillary Clinton tenía el apoyo tanto de Wall Street como de Silicon Valley, pero también de la izquierda norteamericana que encabezan Bernie Sanders y Elizabeth Warren, alineada inequívocamente con la clase trabajadora. Posiblemente unos y otros habían visto las orejas del lobo fascista. Y ciertamente Clinton estaba vinculada al gran capital, pero había tenido que asumir, aunque fuera a regañadientes, propuestas de la izquierda como la gratuidad de la Universidad o la oposición al TPP y el TTIP, único tema en el que coincidían con Trump.

Y ciertamente Barack Obama ha sido sumiso con la Banca y ha continuado políticas belicistas, pero también ha propugnado el aumento del salario mínimo, la legalización del matrimonio homosexual y la extensión de la atención sanitaria a los desfavorecidos, además de iniciar la normalización de relaciones con Cuba (que no se ha completado con el fin del bloqueo por la oposición de un Congreso controlado por la derecha Republicana) y llegar a un acuerdo con Irán (aunque algunos se atribuyan capacidades telepáticas afirmando que "no tenía intención de cumplir el acuerdo", cosa que ya no podremos comprobar).

Y en los tiempos aciagos que vienen, para mantenernos informados tendremos que seguir utilizando Internet (eso sí, contrastando distintas fuentes) en vez de las secciones de Internacional de la prensa impresa.

Publicado en el Nº 302 de la edición impresa de Mundo Obrero enero 2017

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