Demostramos que otra política es posibleConil, un diseño de futuro contando con la gente La hegemonía no consiste en ganar las elecciones durante 6 legislaturas, sino «convencer» a los ciudadanos y ciudadanas que era posible otra política diferente.

Antonio Roldán Muñoz. Ex Alcalde de Conil y autor del libro “Conil el esfuerzo colectivo” 13/03/2017

Conil, municipio del litoral gaditano, es gobernado por IU desde 1995 hasta la fecha actual. Durante seis legislaturas la izquierda ha ganado las elecciones. Una de las claves de estas sucesivas victorias electorales hay que residenciarlas en la conexión entre nuestra organización y la sociedad civil, trasladada de inmediato a la relación entre institución municipal y ciudadanía. Si en el año 1995 conseguimos el «sorpaso», ser la fuerza hegemónica de la izquierda en Conil, más tarde, lo importante, es haber recreado esta hegemonía hasta estos momentos.

Nuestro modelo es diferente a otros lugares del entorno y del litoral andaluz. Proteger amplias zonas del litoral, desclasificar suelo, planificar democráticamente, defender lo público, modernizar y crear mecanismos importantes de bienestar y cohesión social, poner en funcionamiento una potente empresa pública, para crear empleo, viviendas, urbanizar suelo y construir instalaciones para las actividades productivas de pequeños emprendedores, construir infraestructuras y equipamientos, etc. Superando déficits históricos e impulsando el desarrollo local endógeno, rebasando en muchos parámetros económicos, medioambientales y sociales a muchas localidades del entorno y fuera de él. Y todo ello lo hemos realizado a contracorriente, como los salmones que surcan las difíciles corrientes para llegar a su objetivo, pero hemos contado con los ciudadanos, con la sociedad civil. Los cambios se producen por procesos interconectados, no por ocurrencias más o menos brillantes, por hechos aislados, por simple azar o decisión divina. Desclasificar tres millones de metros cuadrados de suelo urbanizable del litoral a suelo Protegido y renunciar voluntariamente a la construcción en el frente litoral en la época de desarrollismo salvaje (aceptado por la mayoría de la población) no deja de ser un hecho aislado, sino se explica dentro del proceso de toma de esta decisión, en su origen, dentro de un modelo de desarrollo, convenciendo a las personas ciudadanas de que era bueno para el futuro, de las condiciones objetivas y subjetivas en la que se entroncan las decisiones, del ADN de la Izquierda que articula el proceso de cambio y sabe la importancia de en qué momento del proceso de transformación se está en cada momento.

Esto ha sido posible, por gobernar de manera diferente, planificando de manera democrática y participada. Pensando el futuro, planificando con vistas al horizonte, y además hacerlo con la gente, como decía León Felipe: “Voy con las riendas tensas, y refrenando el vuelo, porque no es lo que importa llegar solo ni pronto sino llegar con todos y a tiempo”. Hay que destacar la continuidad del proceso planificador a lo largo del tiempo mediante diferentes figuras e instrumentos (Planes Estratégicos, PGOU, Presupuestos, etc...) con la misma línea política y con una marcada coherencia interna en las líneas de actuación aprobadas y desarrolladas.

Hemos defendido siempre que la planificación tenía que ser duradera e integrada y, por supuesto, participada; recogiendo aspectos esenciales de planificación estratégica, urbanística, ambiental y turística. Como rasgo fundamental de este proceso de planificación era «lograr el apoyo social a medidas muy infrecuentes en el contexto del litoral español de las últimas décadas». Tales como desclasificación de suelo urbanizable en el borde costero, o elevación del nivel de protección del patrimonio natural, por iniciativa municipal.
La valentía política de desclasificar y proteger amplias zonas del litoral conileño en pleno auge de la burbuja inmobiliaria, con el apoyo social, ha sido clave en la búsqueda de otro modelo de desarrollo. Mantenerlo será tarea de todos los que pensamos que el mundo no lo heredamos de nuestros padres, sino que se lo pedimos prestado a nuestros hijos.

La hegemonía no consiste en ganar las elecciones durante 6 legislaturas, sino «convencer» a los ciudadanos y ciudadanas que era posible otra política diferente a la que se venía haciendo anteriormente. Y que la organización de IU en Conil era capaz de interpretar la realidad local en su contexto, y elaborar colectivamente propuestas y alternativas que beneficiaban a la mayoría de la población. Como fuerza determinante, que conduce, que interpreta en un momento dado las contradicciones sociales y hace propuestas para superarlas y estas son aceptadas por la mayoría de la población, refrendándolas durante 6 legislaturas seguidas. No se trata de instrumentalizar a nuestra base social para mantenernos en el poder, sino concienciar democráticamente a los ciudadanos para que cambien la realidad establecida hacia otra con más calidad de vida para la mayoría de los trabajadores-ciudadanos. Es la hegemonía en el sentido gramsciano, concebida como la construcción de una alternativa intelectual y moral, que se elabora colectivamente.
Por último, decir que Conil desde 1995 es “un municipio del Cambio”, de igual manera que muchos ayuntamientos gobernados por IU y durante años han resistido creando alternativas concretas frente a las políticas neoliberales y antimunicipalistas del PSOE y del PP.

En Conil hemos ganado la hegemonía con un instrumento, IU, sin esconder nunca que somos de izquierda. El problema para “ganar “en otros lugares, desde mi punto de vista, no es del instrumento, sino de las políticas, de entender que la lucha por la hegemonía, como pensaba Gramsci, se tiene que librar «antes» de la transición del poder, así como, durante y después de acceder a él. La decisión de la Asamblea de IU de Conil de seguir el camino lento, de trabajo, de concienciación hacia la sociedad civil y los ciudadanos fue la correcta. Con el tiempo se ha demostrado, como diría Julio Anguita: «La política es el arte agrario. Hay que sembrar, cultivar, regar, cuidar, recoger. Vivimos con la memoria, cambiando y cuidando las cosas».

Publicado en el Nº 303 de la edición impresa de Mundo Obrero febrero 2017

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