Plano picado

Película Fences, de Denzel WashingtonNacer, vivir, morir... en negro

Juan Carlos Rivas Fraile 27/03/2017

Título original: FENCES
Nacionalidad y año: Estados Unidos 2016
Director: Denzel Washington
Guion: August Wilson
Música: Marcelo Zarvos
Fotografía: Charlotte Bruus Christensen
Reparto: Denzel Washington, Viola Davis, Mykelti Williamson, Russell Hornsby, Saniyya Sidney, Stephen Henderson, Jovan Adepo.
Productora: Paramount Pictures / Scott Rudin Productions
Estreno en España: 24 febrero 2017

El protagonista absoluto de Fences está llamado a ser Troy, personaje que interpreta con tanto acierto como pasión Denzel Washington, que también dirige esta adaptación de la célebre obra del mismo título, firmada por el dramaturgo August Wilson, fallecido prematuramente en 2005. El éxito de este drama familiar ambientado en los años 50 se fraguó sobre un escenario de Broadway a lo largo de muchos meses de representaciones y se tradujo en prestigiosos premios como el Tony y el Pulitzer para el autor en 1986. Años después, en 2010, la reposición sobre las tablas también les supuso a sus dos actores principales, Denzel Washington y Viola Davis, el honor de ganar el Tony. Trasladarlo a la pantalla cinematográfica no sólo ha supuesto cumplir el deseo del escritor, que había escrito el guión y puesto mucho empeño en esa tarea, sino también proyectar a escala mundial el impacto emocional e ideológico de una excelente pieza dramática. Ayuda a ello el que tanto la película como ambos intérpretes hayan sido nominados a los Oscar, y cuando este artículo vea la luz es posible que Viola Davis (a quien le auguro más posibilidades que a su compañero) lo haya recibido. En este caso, sería la culminación de una larga lista de los más codiciados galardones, el Globo de Oro y el BAFTA incluídos.

Decía al comienzo de este texto que Fences le ofrece el primerísimo plano a Troy, como si fuera una de esas piezas en las que los demás personajes, tengan la relevancia que tengan, terminan por desaparecer a la sombra de un gigante avasallador. Troy tiene algunos rasgos autobiográficos de August Wilson y éste seguramente habrá deslizado en muchas de sus largas líneas de diálogo, cargadas de pesadumbre, de angustia, de rencor con la sociedad y con la vida, cicatrices de su infancia, y habrá proyectado rasgos de su propio padre. Troy le reprocha a su mundo la discriminación de la que toda la vida se ha sentido víctima por el color de su piel, no le perdona a la sociedad el destino marcado desde su nacimiento que convierte el ascenso al puesto de conductor del camión que recoge las basuras, abandonando la parte trasera y el acarreo de los cubos, en un gran privilegio, pues eso le permite alimentar a su familia y disfrutar de un humilde jardín en su casa, en torno al cual algún día terminará por cerrar la valla a la que el título de la obra –Fences- alude. Sí, Troy ocupa toda la escena durante casi toda la obra. Y Denzel Washington realiza un trabajo mayúsculo metiéndose en su piel, un personaje gigante en su pequeñez de anónimo miembro negro de la clase obrera norteamericana. Seguramente, por cierto, sea más loable la función actoral de Washington que la de director de la película, pero hay que destacar la austeridad y sencillez de la puesta en escena, funcional y discreta pero no anodina, sólo chirriante en el último plano al que le sobra subrayado mediante una iluminación que se diría inspirada en el pintor Murillo.

Si hablamos de drama familiar es porque junto a Troy encontramos a su mujer Rose, a dos hijos, a un hermano y a un amigo. Viola Davis es Rose y su personaje es considerado secundario. A lo largo de la función Rose es un faro para Troy y desparrama su luz de vez en cuando sobre la casa y los rincones oscuros del alma de su marido. Y va creciendo, gracias al texto pero también gracias al reconocido trabajo de la actriz, en tal medida que cuando corresponde adquiere la talla colosal de la primera figura. Uno sale de la sala con la sensación de que el papel subordinado que como mujer le ha tocado interpretar a Viola Davis es un espejismo, tanto en el plano del personaje como en el de la actriz, y desde ambas perspectivas percibimos que alcanza una importancia muy superior. Sin los sólidos cimientos que Rose proporciona a Troy éste no hubiera conseguido nunca salir de la miseria a la que estaba predestinado y se hubiera hundido en la depresión o la delincuencia. Sin la asombrosa encarnación que de Rose hace Davis, su personaje estaría muchos peldaños por debajo de Troy en relevancia. Y sin embargo uno tiene la íntima –y engañosa pero en cierto modo saludable- percepción de que hombre y mujer lo comparten todo; como un impresionante diálogo entre ambos deja claro:

Troy: “¡No es fácil para mí admitir que llevo 18 años parado en el mismo sitio!”

Rose: “¡Yo también los llevo junto a ti! ¡Yo también tengo una vida y llevo 18 años de mi vida parada en el mismo sitio que tú! ¿Acaso no crees que yo también tengo sueños y esperanzas? ¿Qué pasa conmigo y con mi vida?

Reportaje en Días de cine: http://cort.as/u5na

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RECOMENDACIONES:

MOONLIGHT. Barry Jenkins. 2016. Si el buen juicio se impone en Hollywood, el Oscar a la Mejor película debería ser para este poético y emocionante retrato de un joven marcado por tres estigmas: pobre, negro y homosexual. De lo mejor del año.

EL NACIMIENTO DE UNA NACIÓN (THE BIRTH OF A NATION). Nate Parker. 2016. No ha sido fácil arrebatarle a D.W.Griffith el título de su clásico monumental para poner el racismo en sus justos términos. Nate Parker ha pagado cara la osadía, pero ha valido ampliamente la pena.

LOVING. Jeff Nichols. 2016. Acta notarial enérgica de una etapa más en la lucha contra el racismo, el derecho al matrimonio interracial a mediados de siglo.

FIGURAS OCULTAS (HIDDEN FIGURES). Theodore Melfi. 2016. Racismo ridículo y contraproducente en el marco de la carrera especial de EE.UU. con la URSS. Amable, serena y resultona.

MANCHESTER FRENTE AL MAR (MANCHESTER BY THE SEA). Kenneth Lonergan. 2016. Seca, áspera, difícil y honesta. Durísimo drama sobre la maldición de vivir con la culpa. Interpretaciones fuera de serie de Casey Affleck y Michelle Williams.

Publicado en el Nº 304 de la edición impresa de Mundo Obrero marzo 2017

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