Un mes, un libro

Los ojos de Elsa /y 2, de Louis Aragon

Antonio José Domínguez 03/04/2017

Traducción: Raquel Lanseros
Colección Visor de Poesía
Puesto que vivir no supo cansarme de la vida
Y que no se me mata con un gran dolor
Preparad los cuchillos Viene el afilador
Francisco el rey de Francia no murió en Pavía.



Como explicamos en la primera entrega sobre Los ojos de Elsa, Louis Aragon busca un lenguaje de tradición nacional, comprensible para la mayoría, desde las reflexiones sobre arte realizadas en el congreso del PCF (Arlés, 1937), en un tiempo en que Francia estaba ocupada por las tropas del III Reich, que imponía también su poder en los campos ideológico y cultural con la colaboración del gobierno de Vichy.

En este tiempo de excepción la poesía para poetas como Paul Eluard y Aragon no podía quedar al margen de la resistencia, sino que debía ser una herramienta que acompañara a la lucha por la liberación. Si la narrativa se había inscrito en el campo del realismo socialista, la poesía tenía que encontrar los instrumentos adecuados a la nueva realidad. Desde esta conciencia Louis Aragon reflexiona y desarrolla en varios trabajos, como en Arma virumque cano, una poética, las bases de una poesía para aquellos compatriotas que tenían el mismo sentido de libertad enraizado en un compromiso activo de liberación.

Este compendio de trabajos históricos-literarios que acompañan al poemario significa un diálogo entre el pasado y el presente apoyado en la grandeza cultural de una nación humillada. En ellos encontramos cuestiones de orden métrico, como la rima, que debía superar sus vicios adquiridos, para deshacer su descrédito y recrear otras nuevas que enriqueciesen la expresión y los significados. Lástima que en la traducción en español no podamos observar la innovación que suponen éstas en Los ojos de Elsa. Además de las innovaciones métricas, las intertextualidades o las alusiones a personajes literarios del pasado, como a poetas de otras épocas, lejos de los pastiches postmodernos, se imbrican con los objetivos que persigue el poeta. A veces su utilización en una poesía de “contrabando” está justificada para eludir la persecución, pero, además, para crear espacios de diálogo con el pasado. Así, invoca a Chrètien de Troyes, a Maiakosvki o a figuras femeninas (Laura, Isolda o Elvira) que incorpora para escribir los poemas de El amor De Elsa.

Otro de los aspectos relevante de este primer libro del ciclo de Elsa es que la lírica y la épica, el “yo” y el “nosotros”, se abrazan para constituirse en un registro con voluntad de crear un testimonio de totalidad. Ejemplo de esta metamorfosis lo encontramos en el poema “Ricardo Corazón de León”, Odiar: Yo que nunca había odiado / Ya ni en mi corazón estoy en casa… Ellos son la fuerza y nosotros el número / Nos reconocemos en los que sufren.

El título del primer poema que le da nombre al libro, “Los ojos de Elsa”, es el canto de una trasmutación de dos miradas, el que mira y el que ve, para componer una cosmogonía, un paraíso en donde se equilibran tiempo y naturaleza. Allí, en aquel espejo, se produce el éxtasis que se extendía por la cotidianeidad hasta que llegó el día en que, como todo paraíso, que tiene referentes concretos (“Le Halle, la Ópera, La Concordia y el Louvre”), es oscurecido por la noche, Oh paraíso cien veces recobrado perdido. En este otro caso lo es por la catástrofe y la derrota: Sucedió que un noche se quebró el universo / Sobre los arrecifes de hogueras de piratas. Los ojos de Elsa brillaban por encima del mar.

La segunda parte, Noches, está compuesta por los poemas "La noche de mayo", "La noche de Dunkerque, "La noche del exilio", "La noche en pleno día" y otros cinco más. El primero, "La noche de mayo", es una descripción de las consecuencias dramáticas de los primeros días de la invasión de las tropas alemanas y del éxodo de la población: Los espectros rehuían el camino por donde pasé / Pero la bruma de los campos delataba su aliento...El fuego de una granja arde al fondo de este desierto ...El avión reza el rosario y te arroja / un proyectil por encima de Ablain Saint Nazarie... Bocanadas de miedo suben al horizonte / Sobre las casa de Arras presa de los tanques de Arras... Los vivos y los muertos se parecen si tiemblan / Los vivos son los muertos que duermen en sus camas... Es mil novecientos cuarenta y es la noche de mayo. En 2016 se estrenó la película Mayo 1940 de Christian Caron, que narra el drama de ocho millones de franceses que huyen de sus pueblos y ciudades durante las primeras semanas de la invasión nazi en busca de refugio, un referente para comprender la dimensión de los poemas de Aragon.

Los otros poemas de este ciclo se corresponden con los hechos y consecuencias de la invasión armada, ejemplificada en "La noche de Dunkerque" y que poetiza los sucesos del 18 y 19 de mayo de 1940, cuando la ciudad destruida se erige en un símbolo de la esperanza en medio de la catástrofe. En este poema se conjugan la reflexión lírica y la épica. Escrito en pareados alejandrinos refleja un marcado carácter clásico y en él observamos tres campos significativos: La descripción de las causas de la batalla, el amor y el no olvido. Francia bajo nuestros muertos / Se ha ido poco a poco negando a nuestros pasos / En el mar donde muertos y algas se entremezclan...Oh ¡ San Sebastianes que la vida acribilla / Cómo os parecéis a mí cómo os parecéis (...) Yo al menos gritaré este amor que declaro / Se ve mejor la noche las flores del incendio... Gritaré gritaré más fuerte que las bombas / Que los heridos y que los borrachos... Me acuerdo de los ojos de los que embarcaron / Quién podría olvidar su amor por Dunkerque. Otros poemas, como Fiestas galantes (Fêtes galantes), abordan otra temática. La ironía de Verlaine se transforma en rictus en Aragon, la rebelión profunda ha dejado lugar en 1942 al compromiso y testimonio político, la utilización obsesiva de la atmósfera se consigue por la reiteración de la frase On voit y una serie de imágenes ayudan a describir con sarcasmo una realidad degradada que incluye hasta las palabras. En "Les folies-giboulés" la reiteración de "Puñetero tiempo" (Diable de temp) describe una realidad definida por imágenes de elementos absurdos, situación de extrañeza en la cual el “yo” Busca en todas partes una sombra prestada / Exiliado de las paredes y del suelo común / Símbolo ambulante del cuarenta y uno. Refleja una época en que la amistad, antes de su materialización, intuye la enemistad o una degeneración anticipada: Puñetero tiempo los que creíamos amigos / Son enemigos antes de darnos cuenta.

La autobiografía retorna en “Las lágrimas se parecen” (Les larmes se ressemblent). El poema recuerda al soldado Aragon en la Primera Guerra mundial durante los meses de febrero y marzo de 1919 en Sarré ocupado. En él se alternan la descripción y la reflexión y aparece una mirada joven sobre un mundo de muertos, sollozos y una difusa idea de derrota para terminar con acezantes preguntas: Quién dice donde comienza la memoria / Quién puede decir donde acaba el tiempo presente / Donde el pasado se juntará con el romance / Donde el dolor no es más que un papel amarillento.

Un poema que rompe la línea argumental y cronológica del libro es C, título que no se corresponde con la letra del abecedario, sino que representa, según algunos comentaristas, la mitad de un círculo, metáfora de un Francia escindida o el símbolo de la libertad. Está formado por nueve pareados y rima única, tipo de poema de carácter medieval denominado Lai (endecha), cuyo contenido puede ser lírico o narrativo, y está muy encriptado, para eludir la censura: Las expresiones evocativas, como Una canción del tiempo pasado o La endecha de la gloria falseada, alusiones al amor cortés opuesto al amor carnal, y la expresión "un caballero herido", son un canto a un país, pero también un canto a la heroica resistencia que se estaba produciendo en esta región a partir del 19 de junio de 194o. Puentes de Cé que yo he cruzado / Es allí donde todo ha comenzado // Oh Francia mía te he abandonado / Puentes de Cé que yo he cruzado.

Esta primera sección termina con "La escala", un poema que, por su configuración, recuerda al Misterio Bufo de Maiakosvki, al que además cita. Aquí Aragon utiliza el mito de Andrómeda, Perseo y la Medusa como correlato objetivo de la "esclavitud" que vive Francia y una apelación: De noche el ruiseñor asusta a los jabalíes / pues toda tiranía lleva en sí su remedio / Ah levantad el cielo millones de Arquímedes / que cantáis mi canción gigantes humillados.

De la segunda sección, Los llantos (Les plaintes) representa el amor que nace del reverso de las armas. Aragon vuelve a dialogar con la historia para encontrar los medios con los que luchar contra el desánimo y la melancolía en medio de la derrota: Sigue la sombra y sigue el desencanto / En los caminos desiertos por donde pasamos / Francia y el amor lloran las mismas lágrimas / Nada termina nunca con canciones. El "El llanto por la muerte de la Señora Victoria Colonna, Marquesa de Pescara, amante de Miguel Angel, concluye con un monólogo interior en el que se mezclan leyenda e Historia. En la última estrofa de "Llanto por el gran descort de Francia" el tono lírico enfatiza el paso del tiempo entre la memoria y el olvido para concluir: Los meses pasan La emoción pasa y el corazón desvaría / Pero la primavera para mí susurrará siempre...No olvidaré jamás / Los muertos del mes de mayo, una primavera que en "Canción del disfrute" es el júbilo como contrapunto al dolor y olvido y un himno al deseo: Siento la sangre de las flores en mis brazos carnales...

Un poema arquetipo de lo que se llama poesía de contrabando es "Más bella que las lágrimas" (Plus belle que les larmes). Esta poesía está escrita para dirigirse a todos con un lenguaje no común, sino con uno donde la discusión debería tenerse sobre lo que es dicho y no sobre el cómo se ha dicho. Con esta poética Aragón, según sus propias palabras, pudo comenzar a hablar a los franceses sin ser molestado por el gobierno de Vichy al servirse de medios que, considerados tradicionales, no daban lugar a ser objeto de denuncia o persecución. Aragon explicó años más tarde el origen de la redacción del texto: Se trataba de utilizar la hipocresía del Gobierno de Vichy. El Almirante Esteve, gobernador francés en Túnez le pidió que escribiese un poema para sostener ante los lectores el prestigio de Francia ante la comisión del armisticio alemán (por otra parte Aragón se defendía de Drieu de la Roché, que le había acusado de comunista). El poeta lo compuso de tal manera que, además de dotarlo de estrofas tradicionales, rememorar grandes acontecimientos de la historia de Francia y los recientes escenarios bélicos, evocaba a poetas y pintores que habían logrado la grandeza de la cultura francesa (Petrarca, Nerval, Lamartine, Jean Racine, Coubert, Ingres), sin olvidar cancioneros populares ni a heroínas como la Laura de Petrarca. El poema concluye con los versos siguientes: Qué importa que yo muera antes de que se dibuje / El semblante sagrado si renace algún día / Dancemos hijo mío, todos juntos al corro / Mi patria es la miseria el hambre y el amor, y, coherente con la poética de contrabando, con un Hay sueños en el viento que viene de Arlés, una alusión al proyecto liberador del PCF.

Otro poema que sigue los mismos principios es "Lancelot", donde el yo autobiográfico es el de cada resistente obligado a disimular, una manera de afrontar la apariencia para salvar el honor. Para ello se basa en las peripecias del héroe de la novela de Chritien de Troyes, Lancelot, que no duda, para salvar a Ginebra, su amada, en subir a una carreta, cosa que representaba una conducta degradante en su época, por culpa de la cual el caballero quedaba mancillado. En 1941 la lucha era entonces por la liberación de Francia, compromiso que, como el del héroe medieval, tiene sus consecuencias (En estas situaciones pensaba Paul Nizan que el compromiso podría ser la muerte). Para Aragon el sufrimiento no tiene fin si no es el propio sufrimiento /Quien se engendra y se muere como un fénix dolido / Su fuego abrasará este mundo en retracto / Las cenizas tendrán el perfume de Francia.

La tercera parte del libro, Cántico a Elsa, contiene momentos, “Obertura”, “Las bellas”, “La constelación”, “Lo que dice Elsa”, “La mirada Rancé” y “Elsa baila el vals”, que configuran una síntesis de los elementos que fueron protagonistas anteriormente, pero donde perviven el amor y la guerra como lucha fratricida. El diálogo con el pasado es el caso de La mirada de Rancé, basado en un hecho real. Es la historia de un hombre, Rancé, antes y después de la muerte de su amada, dos momentos sobre los que Aragon crea su poema en el que su primeros versos se tornan reflexivos: Son todos los amantes que creyeron que su existencia / Se parecía al único amor que habían experimentado / Hasta el momento en que un puñal o el exilio o la horca... Vino a su engañado corazón a desmentirlo... Y la eterna historia es la de Rancé, una desdicha que niega para su patria. La conclusión sería que el amor es el reverso de la lucha: Mi amor solo tiene un nombre es la joven esperanza / Siempre vuelvo a encontrar la nueva sinfonía / Y vosotros que la oís desde el fondo del sufrimiento / Levantad los ojos bellos hijos e Francia / Mi amor solo tiene un nombre Mi cántico ha terminado.

Publicado en el Nº 304 de la edición impresa de Mundo Obrero marzo 2017

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