Angulo de refracción

Las otras revoluciones de 1917

Constantino Bértolo 20/04/2017

Estamos a un fracaso menos de darnos cuenta. Oscar García Sierra

Uno. México: en un contexto marcado por la explotación extrema del campesinado -el 40 por ciento del territorio azteca era propiedad de tan sólo de 840 hacendados– y el descontento de una clase obrera emergente en las principales ciudades, la Revolución mexicana surge en un primer momento ligada al enfrentamiento político entre el dictador Porfirio Díaz y el reformista Francisco Madero que, con el apoyo de lideres populares y campesinos como Emiliano Zapata, Pancho Villa y otros logrará ser elegido Presidente de la nación. Sin embargo no se llevan a cabo las reformas radicales en la propiedad de la tierra que los movimientos de campesinos venía exigiendo -“La tierra para quien la trabaja”- y brotarán los levantamientos populares que desestabilizarán durante años la vida de la República con enfrentamientos entre los distintos líderes. Finalmente, una relativa paz y acuerdos al menos provisionales entre las fuerzas enfrentadas permitirá la elección de una Asamblea Constituyente que elaborará la Constitución de 1917. A fin de subrayar el alcance histórico de aquella Constitución nos limitaremos a citar algunos de sus artículos.

Toda persona tiene derecho al trabajo digno y socialmente útil. La duración de la jornada máxima será de ocho horas. Queda prohibida la utilización del trabajo de los menores de quince años. Las mujeres durante el embarazo no realizarán trabajos que exijan un esfuerzo considerable y signifiquen un peligro para su salud en relación con la gestación; gozarán forzosamente de un descanso de seis semanas anteriores a la fecha fijada aproximadamente para el parto y seis semanas posteriores al mismo. Para trabajo igual debe corresponder salario igual, sin tener en cuenta sexo ni nacionalidad.

¿Qué hicimos mientras un sol tremendo quemaba la ciudad? Vicente Monroy

Dos. Huelga general en España: En 1917, con el telón de fondo de la Primera Guerra Mundial y la revolución rusa, tienen lugar en España una serie de acontecimientos políticos, militares y sociales que van a suponer un serio y grave quebranto del Régimen de la Restauración.

La primera agitación surge en los primeros meses del año. Los oficiales de infantería manifiestan su malestar por el sistema de ascensos y denuncian el deterioro general de sus condiciones profesionales. Se agrupan formando las llamadas Juntas de Defensa que si, en un primer momento, fueron aceptadas más tarde se intentaría su disolución con el arresto de algunos oficiales en Cataluña provocando la solidaridad general en todo el territorio. Tal actitud dio lugar a la caída del gobierno, a la liberación de los detenidos y al reconocimiento oficial a las Juntas de Defensa, que ya funcionaban de hecho en todas las Armas.

Casi al mismo tiempo, se inicia un fuerte movimiento de contestación política cuando, resistiéndose a la disolución del parlamento se crea, con el apoyo de los nacionalistas catalanes de la Lliga de la Generalitat, una Asamblea de Parlamentarios, que reclama al gobierno, entre otras medidas de reforma, elecciones para una Asamblea Constituyente. La Asamblea sería disuelta sin demasiadas resistencias por las fuerzas de orden público pero el desencuentro entre regionalistas, radicales y republicanos y el gobierno central será desde entonces algo continuo.

Finalmente un movimiento social reemplazará a la agitación política. La conflictividad social en un momento de crisis económica, va a provocar el acuerdo, firmado entre otros por los dos grandes sindicatos, UGT y CNT, para hacer un llamamiento, al que se suman algunos representantes de la burguesía reformista y republicana, para una huelga general revolucionaria, exigiendo al gobierno “aquellos cambios fundamentales del sistema que garanticen al pueblo el mínimo de condiciones decorosas de vida y de desarrollo de sus actividades emancipadoras”.

En estas circunstancias y con la presencia de la revolución rusa de febrero como telón de fondo, entre el 10 y 13 de agosto comienza la huelga lográndose paralizar las actividades en casi todas las grandes zonas industriales y mineras y con alteraciones en núcleos urbanos como Madrid, Bilbao y Barcelona. El ejército no duda en intervenir para restablecer el orden, hay enfrentamientos armados, se detiene a los principales dirigentes obreros, se cierran las Casas del Pueblo y, ante el temor a la revuelta social, los políticos de la burguesía, Lliga catalana incluida, apoyan las medidas represivas al gobierno. A pesar del fracaso a corto plazo de la convocatoria de la huelga general, resulta evidente que con ese episodio se entra en una nueva dinámica política y social en la que el movimiento obrero va a establecer con las organizaciones burguesas antimonárquicas alianzas que desembocarán años más tarde en la proclamación de la II República.

Veo el futuro en tu mirada cuando no me miras. Oscar García Sierra.

Tres. La Fuente: En 1917, tuvo lugar en New York una muestra de arte en la que acogiéndose a las bases que establecían que todas las obras serían aceptadas, el pintor Marcel Duchamp expuso un urinario. Lo tituló La Fuente y lo firmó como R. Mutt. Aunque la instalación fue retirada rápidamente aquel “gesto” estético significó una auténtica revolución en el mundo del arte al demostrar que cualquier objeto colocado en un espacio estético previo – museo, galería, exposición- podía pasar a ser considerada obra de arte. Una propuesta artística que vino a sumarse a los movimientos artísticos de vanguardia, futurismo, cubismo, que por entonces emergían. Histórica y culturalmente las vanguardias se han caracterizado por la doble actitud, lo político y lo artístico, que incorporan. Las vanguardias como heraldo estético que anuncia la llegada del futuro, del tiempo nuevo, de la revolución. Nada extraño que tiempo de vanguardia y tiempo de revolución confluyan y se alimenten mutuamente. El arte como lugar de encuentro entre la utopía y la vía cotidiana, como voluntad de romper lo dado para dejar paso a lo que está al otro lado del espejo estético donde la burguesía, vestida con sus excedentes, se mira encantada de haberse conocido.

La Fuente supuso una irrupción de lo inesperado, una “aparición” (en el mismo sentido en que habla de “las apariciones de la Virgen de Fátima), el anuncio de que otra imaginación se estaba abriendo paso. Cierto que el sistema arte, el museo, acabaría usufructuando y asimilando todas la vanguardias. Solo allí donde la revolución se hizo realidad las vanguardias tendrían la oportunidad al menos durante un tiempo, de dejar de ser rebeldía para hacerse revolución. Pero esa es otra historia.

Publicado en el Nº 304 de la edición impresa de Mundo Obrero marzo 2017

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