La Retranca

El futbolista, el dinero y los úteros de alquiler Ser hombre y millonario, convierte a Ronaldo y a otros muchos en privilegiados sociales que puede alquilar úteros cada vez que tienen el capricho de ser padres.

Dolores de Redondo 25/04/2017

En pleno boom del ladrillo nos hicimos expertas en temas hipotecarios y aprendimos, por experiencia propia, que los créditos podían subrogarse. Ahora, cuando el estallido de la burbuja inmobiliaria ha producido un acusado descenso de la natalidad, se debate de subrogar úteros entendiendo la gestación como encargar criadillas en la carnicería. Siguiendo con el símil inmobiliario, algunos pretenden incluir los úteros en el mercado de alquiler, gestionados por empresas especializadas que se lucren con los caprichos de millonarios y las necesidades económicas de mujeres dispuestas a todo para subsistir.

Un ejemplo práctico de útero subrogado es la paternidad por encargo de Cristiano Ronaldo. La prensa británica ha anunciado recientemente que el futbolista luso será padre nuevamente por “gestación subrogada”, esta vez de dos gemelos encargados en Estados Unidos. Cuando en 2010 encargó su primer hijo por el mismo método, anunció en las redes sociales: "Con gran alegría y emoción informo que recientemente he sido padre de un niño. La madre del bebé y yo hemos acordado, ya que prefiere que su identidad se mantenga confidencial, que mi hijo se quede bajo mi exclusiva tutela". Todo es muy confidencial en quien paga. Football Leaks sacó a la luz que la privacidad de Ronaldo está eternamente protegida, porque en los contratos de confidencialidad con sus empleadas del hogar figura una cláusula por la cual no podrán hablar del futbolista «hasta 70 años después de la muerte de Cristiano Ronaldo o del último de sus familiares», bajo amenaza de multa multimillonaria.

Es fácil para él aumentar su patrimonio con hijos a la carta, y unirlos al jet privado de 19 millones de euros, al deportivo Bugatti Chiron de 2,4 millones o a su piso de 16 millones en la Torre Trump de Nueva York. Podrá presumir de ellos como hace acomplejadamente de sus abdominales. Es el privilegio de los héroes por correr por la hierba en calzoncillos pegando patadas y cabezazos a un cuero inflado para alojarlo en una red. Ronaldo declara 22 cuentas y depósitos en bancos suizos, participaciones en 19 Sicav en Luxemburgo, así como acciones, bonos y obligaciones de las principales multinacionales del mundo, además de un inmenso patrimonio inmobiliario. Y si decide jugar con sus hijos a los cromos de colección, podrá explicarles que se trata de un lucrativo negocio. A principios de 2015 cobró 175.000 dólares, simplemente por firmar 1.000 de estas estampitas.

Los periódicos deportivos, no tan alejados en contenidos del Hola o Lecturas, están tan comprometidos con la igualdad que no vacilan en incluir a mujeres en sus páginas digitales y en papel. Eso sí, a través de amplios reportajes fotográficos en los que aparecen desnudas y bajo titulares tan sugerentes como “Las tenistas más sexys” o “Diez novias de futbolistas que hacen olvidar las derrotas”. Ahí no se diferencian los madridistas de los culés. Por eso diarios como AS, Marca, Sport o Mundo Deportivo han cubierto profusamente la gran noticia, y han desatado múltiples comentarios entre buena parte de los consumidores de su amarillismo deportivo, que habrán dejado bien claro en la barra del bar que prefieren la procreación natural y el método tradicional de gestación, en la que todos se consideran grandes expertos.

Ser hombre y millonario, convierte a Ronaldo y a otros muchos en privilegiados sociales que puede alquilar úteros cada vez que tienen el capricho de ser padres. A años luz de sus compañeras deportistas, que también sufren una clarísima discriminación de género cuando desean ser madres. Porque simultáneamente al llamado Fútbol Leaks, trascendieron los contratos ilegales realizados a mujeres deportistas vinculadas a clubes. Muchas de ellas firmaron y firman cláusulas que incluyen el embarazo como supuesto que cancela automáticamente el contrato, eximiéndose en alguno el derecho a indemnización. Estas cláusulas figuran junto a otras como el dopaje o la conducta indecorosa como causa de rescisión unilateral. Algunas deportistas veteranas han alertado sobre la omertá declarada al respecto en el mundo del deporte y la connivencia de sus propios representantes. Es especialmente demoledor el testimonio de una jugadora internacional de balonmano: «Vi cómo en uno de mis equipos, una chica muy joven era despedida por quedarse embarazada. Se fue a casa, se deprimió, tuvo un aborto y a los pocos días la volvieron a llamar para ofrecerle de nuevo el contrato. Eso sólo tiene un calificativo: despreciable». ¿Qué opinaría el club de esta chica, y cómo actuarían las federaciones deportivas, los representantes y los folletines de fútbol si su embarazo se hubiese producido por encargo de C.Ronaldo?

Por lo de pronto, hay que lidiar con ese absurdo eufemismo de “gestación subrogada”, tan pedante y cínico, porque en realidad solo esconde una relación contractual más de explotación de género. Una más para perder ya la cuenta.

— Y digo yo... ¿aquí no haría falta una Revolución?

— Y luego, ¿por qué me lo preguntas?

Publicado en el Nº 305 de la edición impresa de Mundo Obrero abril 2017

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