El tren de la memoria

Antinuclear Desde las bombas de Palomares…, pasando por el ¡bases fuera!, el no a la OTAN, el movimiento altamente contaminante de las ‘puertas giratorias’ y la campaña en vigor por la nacionalización de las eléctricas, toda va en la misma dirección.

Mariano Asenjo Pajares 03/05/2017

“he decidido ser un hombre antinuclear”
(Miguel Ríos, Antinuclear, 1983)

Otro de los asuntos que debe retomar la izquierda es su vertiente antinuclear. No es cualquier cosa, ahí nos jugamos mucho y no sólo en seguridad, pues también nos están robando la propia democracia cuando a través de instrumentos tan vergonzosos como ‘las puertas giratorias’ se nos coloca una ristra de cambios en la regulación de la energía nuclear en España que prima por encima de todo los intereses económicos de la industria.

Cuando el pasado 8 de febrero la central de Garoña, parada desde 2012, recibió por parte del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) el visto bueno para reabrir, entrábamos en una nueva fase que de no enfrentarla con músculo pedagógico y movilización, veremos dónde nos lleva. La planta burgalesa, propiedad de Neclenor -participada por Endesa e Iberdrola- inaugura el camino que seguirían el resto de nucleares -en España hay cinco en activo- para operar más de 40 años. El proceso seguido en el CSN va en la dirección de que Garoña sea el "precedente" para el resto.

En una entrevista con Efe, el portavoz de Ecologistas en Acción para temas nucleares, Francisco Castejón sostiene que Nuclenor está asumiendo el gasto de mantener abierta Garoña con unos trescientos trabajadores porque aunque parece "algo ilógico" es "una inversión". "No se trata de mantener abierta esta central", sino de "prolongar la vida de todo el parque nuclear”, ya que según recuerda hay otras centrales que también están a punto de cumplir los cuarenta años que se fijaron como periodo de vida útil cuando se diseñaron, como Almaraz I, que los cumplirá en 2020 y Almaraz II, al año siguiente.

En medio de todos estos movimientos intrigantes hace unos días hemos recordado aquel 11 de marzo de 2011, cuando el desastre nuclear de Fukushima demostró que la energía nuclear es demasiado peligrosa, demasiado sucia y demasiado cara para que se continúe usando. Sin embargo, los oligopolios de electricidad siguen promoviendo y utilizando la energía nuclear. Valoran más sus beneficios que el medio ambiente o la seguridad de las personas. Es hora de montar un gran frente de batalla que nos permita acceder a un uso normalizado de otras fuentes de energía y otras comercializadoras, así no solo dejamos de financiar a las grandes eléctricas sino que declaramos nuestra independencia de tecnologías insostenibles.

Habría que buscar la oportunidad para compilar y así poder conocer, sin complejos ni temores, la historia evolutiva del PCE (y de Izquierda Unida) en su relación con la energía nuclear, lo mismo en su aspecto energético como en el armamentístico. Ahí brindo un buen tema para otro formato de artículo o informe necesariamente extenso. No obstante, sí hay una memoria reciente que nos permite recordar la existencia de páginas y páginas en Mundo Obrero sobre este asunto. Sobran razones: la OTAN es pro nuclear en tanto en cuanto se manifiesta como el brazo armado del imperialismo. Entre ellos se entienden, la NATO y los oligopolios van de la mano y conforman un mismo ‘Talón de hierro’, esto es, ¡pura praxis antidemocrática! ¡fascismo camuflado bajo un traje de mil rayas!

Muchas cosas nos unen con la llamada ‘ecología política’, mucho hemos aprendido de esa materia con maestros como Manuel Sacristán (Ecología y Marxismo) y gente que se nos acercó después y nos dejó tocados para siempre, caso de Ladislao Martínez, ellos nos hicieron ver el mundo también en verde. Entre nosotros hay muchos compañeros y compañeras que ya se mezclan con naturalidad y de forma cotidiana con quienes tienen su campo de acción específico en la ecología, que como la política en realidad lo es todo.

Desde las bombas de Palomares…, pasando por el ¡bases fuera!, el no a la OTAN, el movimiento altamente contaminante de las ‘puertas giratorias’ y la campaña en vigor por la nacionalización de las eléctricas, toda va en la misma dirección. Estas empresas que antes fueron de todos hasta que nos las robaron los comisionistas ‘González & Aznar’ han convertido a este país en un mero rehén de sus intereses, y hasta se creen los dueños del sol y del viento y de nuestros propios tejados.

Hay una agenda antinuclear en marcha, el Movimiento Ibérico Antinuclear (MIA) es nuestra Brigada Lincoln contra el omnímodo poder de las eléctricas, sumémonos contra la “barbarie organizada”.

#UnHombreAntinuclear

Publicado en el Nº 305 de la edición impresa de Mundo Obrero abril 2017

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