Mundo multipolar

El consenso de nuestra América: respuesta a la contraofensiva neoliberal

Willy Meyer 02/05/2017

La Izquierda de América latina y Caribe ha reaccionado frente a los avances de las fuerzas políticas neoliberales que, de la mano de la Administración Norteamericana, intentan reimplantar el “Consenso de Washington” (desregulación económica, privatizaciones, liberalización del comercio…) utilizando todos los medios a su alcance, incluido la desestabilización política, la injerencia o los golpes de estado encubiertos. El golpe contra la Presidenta Dilma Rousseff, el triunfo de Mauricio Macri en Argentina, la campaña permanente de hostigamiento a la Revolución Bolivariana de Venezuela, los intentos de frenar la Revolución Ciudadana del Ecuador, han sido motivo suficiente para que la Izquierda del continente reflexionara, asumiera el nuevo escenario, al objeto de dar respuesta a esa contraofensiva neoliberal, que busca la vuelta de las oligarquías nacionales para convertir a cada uno de los Países del continente, en un negocio para las élites, desmantelando las economías pensadas por y para la mayoría social de América latina y Caribe.

Así, en el mes de enero, el Foro de Sao Paolo reunía en Managua a más de 40 representantes de partidos y movimientos de izquierda con el propósito de fortalecer la unidad y contrarrestar la nueva ofensiva neoliberal, que amenaza la integración regional y que se va consolidando con fuerza y con independencia de los EE.UU. El Foro, se creó en 1990 a propuesta de Lula da Silva y Fidel Castro, con el objetivo de reunir a todas las fuerzas de la izquierda antiimperialistas tras el derrumbe del bloque socialista europeo y de la URSS, para articular un programa que permitiera defender un proyecto regional sin ataduras de los EEUU, desmontando el “Consenso de Washington”, que empobreció y devastó a todos los pueblos del continente. Aquella iniciativa precipitó el avance revolucionario y progresista en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Brasil, Argentina, El Salvador, Nicaragua, Paraguay, Uruguay, y ayudó a Cuba a romper su aislamiento. La Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) conseguía imponerse al Área del Libre Comercio de las Américas (ALCA) y el Proyecto Regional avanzó considerablemente hasta constituir la Comunidad de Estados Americanos y Caribeños (CELAC) sin ningún tipo de ataduras con los EEUU.

En la reunión de Managua, el Foro de Sao Paolo asumía que la correlación de fuerzas en la región se había modificado, viviendo un momento de desaceleración política y social fruto de una contraofensiva neoliberal y de errores propios, en el marco de una agudización de la crisis del Capitalismo. Desde una posición autocrítica, rechazó la idea de que existiese un fin de ciclo progresista y la necesidad de aprender de los aciertos y errores para contrarrestar esa ofensiva neoliberal.

Cambio del modelo productivo

La declaración del “Consenso de Nuestra América” se convierte en el Programa Común de todas las Izquierdas Latinoamericanas para impulsar un Proyecto Regional, que permita revertir la situación y recuperar el espacio perdido ocupado por los neoliberales.

Sin duda, la propuesta económica es toda una declaración de intenciones que rectifica posibles errores cometidos al no abordar en su momento la necesidad de cambiar el Modelo Productivo en aquellos Países donde se conseguía alcanzar el gobierno, tras décadas de gobiernos de derechas y oligárquicos, con modelos productivos al servicio y propiedad de las élites.

Para ese cambio de Modelo Productivo y para consolidar y avanzar en el proyecto regional se establecen unas bases que se concretan en 12 puntos.

El papel del Estado como regulador de la actividad económica, su intervención en sectores estratégicos como la energía, las finanzas, la telecomunicación y la necesidad de contar con una banca de desarrollo latinoamericano y caribeño con una moneda común, la estrategia de la industrialización y la suficiencia alimentaria son sin duda aspectos muy importantes del acuerdo alcanzado.

La planificación económica regional, otra de las apuestas, pretende desarrollar un mercado interno con un fuerte plan de infraestructuras que mejore la conectividad de todo el continente, superando las políticas que favorecen el monocultivo y la exportación exclusiva de materias primas y productos básicos.

Una economía en definitiva basada en el bien común, en la defensa de los bienes comunes, de los recursos naturales que evite su mercantilización, con una profunda revisión de los sistemas impositivos y fiscales para desarrollar políticas de sustitución de los impuestos al consumo por impuestos progresivos a la renta y la riqueza.

Un Programa que insiste en el sueño de la Patria Grande, única e indisoluble, y que defiende los procesos de integración como MERCOSUR, UNASUR, el SICA, CARICOM, el ALBA y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

La unidad de todas las Fuerzas Políticas y Sociales del Foro de Sao Paolo, su apuesta por seguir impulsando el Proyecto Regional desde ese Programa Común, son los mejores instrumentos para, desde la movilización popular, plantar cara a la contraofensiva del Imperialismo.

Foro Europeo

Sirva de ejemplo la Declaración de Managua a las Izquierdas Europeas para que el recién creado Foro Europeo (aprobado en el último Congreso del Partido de la Izquierda Europea) se convierta en la plataforma común de toda la Izquierda Política y Social, que plante cara a las políticas neoliberales y fascistas para construir otro Proyecto Regional, que ponga fin al de la Unión Europea, al servicio exclusivo de la acumulación de capital de las élites europeas.

Publicado en el Nº 305 de la edición impresa de Mundo Obrero abril 2017

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