Plano picado

Película Stefan Zweig: adiós a Europa, de Maria SchraderEl sueño roto de una Europa idealizada

Juan Carlos Rivas Fraile 30/05/2017

Película Stefan Zweig: adiós a EuropaMaria Schrader

Título en España: STEFAN ZWEIG: ADIÓS A EUROPA.
Título original: Stefan Zweig: Farewell to Europe.
País y año: Austria 2016.
Directora: Maria Schrader.
Guión: Maria Schrader, Jan Schomburg.
Música: Tobias Wagner.
Fotografía: Wolfgang Thaler.
Reparto: Tómas Lemarquis, Barbara Sukowa, Nicolau Breyner, Charly Hübner, Lenn Kudrjawizki, Ivan Shvedoff, Josef Hader, Harvey Friedman, Nahuel Pérez Biscayart, André Szymanski, Matthias Brandt, Nathalie Lucia Hahnen, Oscar Ortega Sánchez, Vincent Nemeth, João Cabral, Márcia Breia.
Productora: Coproducción Austria-Alemania-Francia; X-Filme Creative Pool / Idéale Audience / Maha Productions

Magnífico retrato de un escritor en el exilio. Una puesta en escena apabullante en detalles fidedignos, repleta de extras creíbles (véase p.ej. el congreso de escritores del PEN, en Buenos Aires), una interpretación extraordinaria por parte de Tómas Lemarquis y una babel de idiomas que resume gráficamente el meollo de la cuestión que plantean tanto el propio biografiado como la misma película: la riqueza del internacionalismo frente al ascenso imparable del nacionalismo genocida que provocaría la catástrofe en Europa y en el mundo.

La película se estructura en capítulos datados en fechas, desde 1936 hasta diciembre de 1941 que trasladan al protagonista desde Brasil a Nueva York, de allí a Argentina y de vuelta a Brasil. Y a través de esas fechas vemos la evolución de la posición política del escritor, desde una supuesta no beligerancia inicial contra su nación –la que le ha expulsado de su propio país por el que combatió como soldado en la Primera Guerra Mundial- ni contra ninguna, porque sostiene que no se puede criticar a distancia y con plena comodidad de hacerlo sin correr peligro, hasta que finalmente cae en la cuenta de que lo que está por venir, la guerra europea, ya es imparable. No se trata, por tanto de un panegírico, sino del testimonio de un gran escritor, el más grande de su tiempo en lengua alemana, se dice, y sus contradicciones.

La forma en que son tratadas esas contradicciones es modélica: la secuencia del congreso del PEN, en la que después de la discusión en el baño, en la que él expresa su postura con contundencia, un orador lee la larga lista de escritores perseguidos y exiliados y demuestra que no cabe la pasividad contra lo que está sucediendo, es emocionante y a la vez presenta un discurso racional y político adverso al personaje; la secuencia en que su ex mujer (excelente, Bárbara Sukova) le reprocha que se queje porque hay muchas personas que le piden ayuda, nos habla no de un egoísta, insolidario, sino de alguien que no era consciente del alcance de sus privilegios en relación a todos aquellos que corren peligro de muerte, es una lección que reciben a la vez el personaje y el espectador, que apela a la solidaridad permanente con los oprimidos sin verbalizarlo de manera panfletaria. La secuencia de la recepción en la hacienda del alcalde es deliciosa, con su anarquía carioca y la afabilidad tanto de los agasajados visitantes como de los que les reciben, magníficamente orquestada con todo ese conjunto de personajes que entran y salen del cuadro. Todas las secuencias, de masas o de pocos personajes están espléndidamente bien rodadas.

Y la secuencia final es maravillosa y estremecedora. Conviene no desvelarla porque el efecto sorpresa potencia mucho el impacto, pero sí hay que resaltar la genial idea de la puesta en escena, el modo en que se va desvelando lo sucedido progresivamente sin que al principio se perciba con claridad, hasta que un espejo en la puerta del armario que se abre sola nos lo revela, y el modo en que a partir de ese momento Shrader juega con los dos espacios, el real y el virtual creado por el espejo, nos descubren a una gran cineasta, con un riguroso y espartano sentido de la puesta en escena y de la coherencia ideológica.

Publicado en el Nº 306 de la edición impresa de Mundo Obrero mayo 2017

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