A falta de recoger los datos del último trimestre de 2004, el más importante en ventas de todo el año pues los regalos de Navidad tienen -o tenían- un fuerte tirón para la industria del disco-, el boletín último de la Sociedad General de Autores (SGAE) arroja los siguientes porcentajes. El 61,1% de las tiendas de discos declaran haber facturado un 10% menos en 2004 que en los nueve primeros meses de 2003. El 11.1% afirma haber vendido lo mismo, pero no más. Ahora, a por los culpables, según la SGAE. Uno, las descargas ilegales de internet (78,5%); dos, la piratería organizada (69,2%) y, tres, la copia privada (49,2%). También dejan caer que el mercado está saturado, que falta promoción o que el mercado sufre vaivenes.

Lo que no se dice es que la industria discográfica ha optado por mantener los elevados precios del producto a cambio de no mejorar su calidad. Es cierto que muchos de los nuevos discos incluyen, de propina, un DVD. Y es cierto que los DVD musicales han auemntado las ventas en un 20%. Eso es de agradecer. Pero no podemos quedarnos ahí.

Más que lamentarnos, deberían la SGAE, los medios de comunicación -privados y públicos, revistas, canales televisivos y emisoras de radio-, las discográficas, los locales de copas que se preocupan por la calidad musical y los mismos melómanos actuar en conjunto para sacar del ostracismo a los géneros musicales pequeños, a los artistas que empiezan. Se puede hacer, y no es cuestión de dinero, sino de voluntad.

Pero, ¿a quién llamaron para hacer los especiales navideños? Está claro…