Entrevista Secretaria Política Organización Sectorial de Estudiantes de la UJCE

Rebeca González: “Necesitamos un movimiento estudiantil unido contra los ataques a la educación”

Mundo Obrero: ¿Cuál es la situación política de la juventud estudiantil?
Rebeca González:
Ahora mismo podemos decir que nos encontramos en un momento en que las consecuencias de los ataques a la educación están teniendo su máximo exponente. Un dato significativo es que las universidades públicas han registrado 45.241 alumnos menos en los dos últimos años (-3,3%) después de varios consecutivos de crecimiento de las matriculaciones. Es decir, la universidad ya no crece como venía haciendo hasta hace dos años. Este es un dato que marca un cambio de ciclo en el acceso a la educación superior y se debe principalmente a las repetidas subidas de tasas y el recorte en becas.

En este marco en el que cada vez más estudiantes quedan fuera de la universidad, conduce inevitablemente a que las nuevas promociones de estudiantes sean cada vez más reducidas, contando también con el filtro elitizador que supone la reforma de selectividad, bachillerato, LOMCE y FP. Además, muchos estudiantes universitarios que no pueden terminar sus carreras por el endurecimiento de los requisitos para formar parte de la enseñanza superior están optando por estudiar ciclos formativos.

Estas medidas están teniendo como consecuencia una gran precarización de las aulas, donde la diferenciación entre el alumnado con recursos económicos y la clase trabajadora es cada vez más latente. La educación ya se concibe por gran parte de las familias como un peso difícil de mantener y un lujo que, en muchos casos, solo podrán afrontar endeudándose o abandonando los estudios al final de la educación obligatoria.

M.O.: ¿Cuáles son los retos en el ámbito educativo ante este nuevo curso escolar?
R.G.:
Este curso tenemos pendiente seguir con la tarea de reforzar el movimiento estudiantil y la unidad del mismo. Es algo que siempre decimos, necesitamos un movimiento estudiantil unido que sea capaz de golpear sobre la mesa con un mismo puño contra los ataques a la educación.

Pero no sólo necesitamos trabajar esta unidad estudiantil, que poco a poco se está dando, sino una unidad educativa. Este curso debemos hacer un ejercicio de reflexión y concienciación entre todos los que formamos parte del movimiento educativo, no sólo las estudiantes. Necesitamos confluir y unirnos entorno a unos principios básicos de lucha, que son los que nos empujan a estar día a día trabajando en nuestros centros de estudio, los que nos hacen rechazar las reformas neoliberales y nos provocan la necesidad de plantear un proyecto de modelo educativo común.

Esto es algo que no se puede dar de forma individualista y mediante iniciativas desvinculadas del movimiento educativo. Actualmente el movimiento educativo está fragmentado y no tiene capacidad de cohesionarse entorno a una propuesta que se lance desde un solo sector, si de verdad queremos trabajar un proyecto común ha de hacerse de forma amplia y realmente participativa, contando todos con todos en base a esos principios básicos que antes decía. Esto es una tarea pendiente, algo que antes o después debemos hacer si de verdad queremos tener una propuesta fuerte contra el modelo neoliberal y una propuesta fuerte significa apoyo mediático, significa muchas manos trabajándola, desenrollándola, defendiéndola y haciéndola suya.

Sin duda a nivel estudiantil también tenemos retos propios y muy concretos, debemos aprovechar para impulsar estos ejes reivindicativos y ganar terreno con pequeñas victorias que empoderen al estudiantado. En este contexto de presión, muchas universidades españolas han habilitado dotaciones extraordinarias de ayuda y han fraccionado el pago de la matrícula, gracias a las luchas concretas que el movimiento estudiantil está desarrollando en cada universidad. Esto es algo que me gusta relacionar con la invasiva campaña de préstamos universitarios que está realizando el Banco Santander este curso, fomentando la deuda estudiantil. Debemos saber reivindicar en cada centro que no queremos a las empresas lucrándose de nuestro derecho a estudiar, al conocimiento, y a nuestros sueños. El sistema educativo si es sostenible, lo insostenible es el ritmo de crecimiento desmesurado de las empresas a costa de la explotación de los servicios públicos y de la clase trabajadora para generar beneficios privados.

M.O.: Con una tasa tan alta de paro juvenil, ¿qué salida tenemos los jóvenes ante una situación así?
R.G.:
Ahora mismo parece que en España la salida es por tierra, mar o aire y no para un futuro mejor, sino para ser la mano de obra barata que alimenta a los países del centro de Europa.

Hay que destacar el fenómeno de la sobrecualificación de los jóvenes que ocupan puestos de trabajo que no requieren formación alguna. El Estado Español lidera la contratación de perfiles sobrecualificados en Europa según datos de este año. Actualmente el estudio y la formación no aseguran un futuro profesional estable. La precarización laboral es una realidad extendida a todos los sectores laborales y perfiles formativos, afectando al conjunto de la juventud obrera y estudiantil.

Hemos pasado de una parte de la clase trabajadora más o menos acomodada o que quería ascender socialmente y que hasta cierto punto lo conseguía, en el que en muchos casos la precariedad laboral era un sacrificio necesario en una parte de su vida en la carrera, a que fuera creciendo una masa de universitarios que, o tienen mucha suerte y hacen mucho esfuerzo, o van a engrosar las filas de una legión de trabajadores precarios con ciertos conocimientos superiores que le permitan moverse en los trabajos cualificados de un mundo neoliberal, fragmentado, un mundo profundamente injusto.

Ante esto el gobierno se encuentra en un terrible dilema. Por un lado tiene que acometer las reformas, y sabe que éstas son tremendamente impopulares, aunque a eso ya está más que acostumbrado. Pero por otro lado lo ha dejado para la segunda parte de la legislatura y, lo que sí teme el gobierno es que, ante una situación en la que muchos jóvenes se ven sin perspectivas de futuro, sin perspectivas de ascenso social, o directamente expulsados de la Universidad se vean movilizados y solidarizados con los que ya no tienen futuro. Y ante un duro ataque a la Universidad y la educación en general, empiecen a plantearse que quizás la conclusión principal no es “que malo es el gobierno que me quiere echar de la Universidad”. Sino que me echa de la Universidad, me endeuda, o me pone piedras en el camino porque hay una relación entre el modelo de universidad y el modelo de sociedad. Y este es un debate sistemáticamente silenciado, ya que es un debate potencialmente peligroso para el poder. Este es el debate que debemos desarrollar en los frentes y con nuestras herramientas.

Ahora mismo no podemos permitir que nos echen de nuestra tierra, precaricen nuestro futuro, nos roben la educación y nos digan que tenemos que hacer ese esfuerzo para que la burguesía pueda tener un nivel de vida cada vez más alto. Una mejora de nuestras condiciones y el futuro de este país no es algo que vaya a venir por parte de los que imponen las privatizaciones y nos avocan al exilio económico. Estamos en un momento histórico en el que la juventud no puede quedarse en un segundo plano, solo tenemos una salida y es luchar, luchar por los derechos que nos han robado, contra la desilusión que han impuesto sobre nuestras vidas y nuestro futuro, luchar por un proyecto de país común, donde quepamos todas. Tenemos mucho que aportar a este momento, hemos de cambiar la correlación de fuerzas y dejar claro que si este país tiene futuro está en su juventud. Tenemos que tomar conciencia de la responsabilidad que tenemos con nosotros mismos y con la sociedad, de que si luchamos es por cambiar nuestro presente, el futuro de todos los que vendrán, por honrar las luchas pasadas que tantos derechos nos brindaron. La salida de la juventud tiene que construirla la juventud, el momento es el oportuno y no tenemos opción, precariedad o revolución.

M.O.: ¿Cuál debe ser el papel de la juventud en el Partido?
R.G.:
Esto es algo que tenemos muy claro, sabemos que es tarea nuestra darle al movimiento educativo las herramientas de análisis, de intervención y organización que como comunistas desarrollamos en nuestro día a día, para avanzar con pies de gigante hacía un modelo educativo inclusivo, gratuito y de calidad. El papel de la Juventud Comunista y del propio Partido es estar en las luchas concretas del día a día en los centros de estudio, ayudando a impulsar las reivindicaciones y conseguir victorias concretas que fortalezcan el crecimiento y unidad del movimiento educativo. Esto es fundamental para construir un proyecto de toda la comunidad educativa sobre la educación que quiere.

Además, el movimiento estudiantil es un agente movilizador capaz de acumular a gran parte de los sectores populares y necesita estar organizado, con una estructura participativa y democrática, donde se puedan recoger todas las sensibilidades que forman parte de esta lucha y trabajar en equilibrio desde las reivindicaciones locales concretas, hasta los proyectos macro, por un nuevo modelo educativo. Por ello apostamos por la construcción sindical estudiantil, porque tenemos los ejemplos de Chile y Colombia donde estas herramientas han tumbado leyes y presentado propuestas alternativas ante reformas similares que el imperialismo comenzaba a aplicar allí hace casi 40 años. Consideramos que está es la apuesta que verdaderamente puede cambiar la correlación de fuerzas en la lucha contra los ataques a la educación.

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