Modelo de compromiso con los trabajadores, ejemplo de bondad, honestidad e integridad moral. Estos y otros epítetos en boca de los intervinientes en el homenaje a Marcelino Camacho con motivo del 5º aniversario de su fallecimiento, se escucharon con un sentimiento compartido por los cientos de asistentes al acto que debía ser, en palabras del Secretario General José Luis Centella, no sólo un “acto de homenaje a la figura de Marcelino, sino un acto de contenido y debate político”.
Como parte de este acto en recuerdo de su figura, la editorial Atrapasueños y su editor Joaquín Recio rescataban para militantes y público, corregidas y ampliadas para la venta, las Memorias de Marcelino Camacho “Confieso que he luchado” cuya recaudación será destinada a un proyecto de conservación del archivo de Marcelino Camacho. Estas Memorias, señaló Paco Figueroa, Secretario del Mundo del Trabajo del PCE, podrían ser releídas bajo el prisma de tres elementos de rabiosa actualidad política: la aportación de la clase obrera a la política; la solución al debate entre la moderación de los programas y las propuestas para no asustar o engañar a la ciudadanía versus plantear abiertamente programas para el cambio social; y el más actual de todos, el concepto de unidad. “¿Qué diría ahora Marcelino del debate sobre la unidad popular?”, se preguntó retóricamente Figueroa. Y Marcelino, que siempre apostó por la unidad, estaría ahora sin duda por ella, «porque Marcelino tuvo siempre claro que el enemigo está en la otra orilla», recordó Figueroa.
Rescatar la historia de lo que significó Marcelino para la lucha de los trabajadores de este país no es sólo un ejercicio para recrearse en el recuerdo, la recuperación de la Memoria tiene una importancia primordial para la lucha política actual. Como apuntó Marcel Camacho, hijo de Marcelino y Josefina, previniendo contra el adanismo de la nueva política, “no se parte de cero, el cero no existe”. “La Memoria no es para recuperar personajes, no se trata de generar ídolos, se trata de recuperar ideas para cambiar las cosas hoy. Los que nos dicen que ‘ni de derechas ni de izquierdas’ es que quieren engañarnos, y Marcelino sirve para que no nos den la cambiada”, sentenció Marcel.
Marcelino era un hombre metódico, lo anotaba todo. Cantidad de cartas, manuscritos y notas que Marcel, en una tarea titánica junto a su mujer, va rescatando de su archivo personal y familiar. “Sus notas son esclarecedoras, reuniones del sindicato donde algunos hablaban de no ir a la huelga y retroceder; notas del Congreso de los Diputados denunciando artículo por artículo el Estatuto de los Trabajadores… Hay que ser honestos con la Historia, y la Historia en este caso está manuscrita. Nadie conoce mejor que él la Transición”, remarcó Marcel. Y también se refirió a la expulsión de su padre de CC.OO, que calificó de vergonzosa, y que tuvo como objetivo la domesticación política del sindicato.
De Memoria habló también el escritor Isaac Rosa, denunciando que la Memoria de la clase obrera es la más olvidada, reprochando que los libros de Historia no coloquen a Marcelino en el lugar que se merece. “No obstante lo homenajean los trabajadores que resisten: Coca-cola, Airbus, Panrico, Movistar…”, señaló. “El legado de Marcelino es el mejor plan de futuro para la clase obrera y la única unidad que nos dará la victoria es la de los trabajadores”, sentenció.
Sobrado de autoridad moral y de un profundo humanismo, fueron los rasgos del retrato que Gloria Aguilar, Secretaria de Memoria histórica del PCE y organizadora de la Exposición sobre la vida y lucha de Marcelino que se exhibió en la Fiesta, destacó de Marcelino. “Y no detrás, sino a su lado, formando equipo”, como recordó Centella, descolla la figura de su siempre compañera de vida y luchas Josefina Sámper, para la que todos los participantes y también los artistas actuantes tuvieron palabras de elogio y afecto.
Memoria de Marcelino sí, pero Memoria de y para la lucha, la de ahora y la que vendrá.







