“No puedo concebir un Dios que premia y castiga a sus criaturas…”
(Albert Einstein)
Entre los ardorosos católicos exegetas que defienden “un Dios que sólo existe en el cristianismo porque es el único Dios verdadero”, ha sido muy celebrada la conversión a la fe cristiana de William “Bill” Murray, a la sazón hijo de Madalyn Murray O´Hare, militante del ateísmo, quien consiguió que las cortes de Estados Unidos suspendieran las oraciones en las escuelas públicas. Así, William, el más furibundo crítico de la labor de su propia madre, ha pasado a ser uno de “los casos de gente que a través de la fe le dan un feliz giro a su vida”, según celebra Jorge Enrique Mújica, “un religioso de votos perpetuos de la congregación de los Legionarios de Cristo”, como él mismo se intitula en su blog, ‘Actualidad y Análisis’.
“El catolicismo sigue atrayendo por la verdad que entraña, defiende, promueve y trata de transmitir a quienes están abiertos a conocerla”, conjetura Mújica, que ingresó en 2001 en la secta del michoacano Marcial Maciel (1920-2008), organización que sigue adelante con sus actividades tras recibir la autorización papal a pesar de los escándalos de abusos a menores, poligamia y drogadicción protagonizados por su padre fundador.
Aclarada la procedencia y ubicación de Jorge Enrique Mújica, lo que nos ahorra otras consideraciones y esfuerzos, la pregunta que nos asalta es, ¿y quién fue Madalyn Murray O´Hair para que la conversión de su hijo suscitara tantas alabanzas entre el dogmatismo religioso y panfletario?
Madalyn Murray O’Hair (1919-1995) fue una conocida jurista y promotora del ateísmo en Estados Unidos. Saltó a la fama en 1960 cuando interpuso una histórica demanda contra la lectura obligatoria y diaria de la Biblia en la escuela pública norteamericana que, tres años después, terminaría con la prohibición de esa ilógica costumbre al dictaminar la Corte Suprema de los USA su inconstitucionalidad.
Más tarde fundaría la asociación ‘Ateos de América’ y se convertiría en un personaje tan controvertido que, en 1964, la revista Life se refirió a ella como «la mujer más odiada de América», y todo por decir:
«El ateo se ama a sí mismo y a su prójimo en vez de a un dios. El ateo sabe que el paraíso es algo por lo cual deberíamos trabajar ahora (aquí en la tierra) para que todos los hombres juntos lo disfruten (…) El ateo sabe que debería construirse un hospital en vez de una iglesia. El ateo sabe que se debe realizar una acción en vez de rezar una plegaria. El ateo lucha por involucrarse en la vida, no escaparse hacia la muerte.
El ateo quiere que la enfermedad sea sometida, la pobreza derrotada, y la guerra eliminada. Quiere que el hombre entienda y ame al hombre. Quiere una forma ética de vida. Sabe que no podemos poner nuestra confianza en un dios… Sabe que somos los cuidadores de nuestros hermanos y de nuestras propias vidas; que somos personas responsables, que el trabajo se hace aquí y que el momento es ahora.”
Muchos años después de aquella histórica demanda ante la Corte Suprema, William Murray recordaba como algo lamentable que se prohibiera la oración en los colegios públicos y rechazaba por completo las enseñanzas de Madalyn. Murray, quien perdió contacto con su madre algunos años antes de su muerte, la describió como una marxista-leninista que adoctrinaba a sus hijos en un negativo estilo de vida. “Yo fui educado en el ‘hecho’ de que Estados Unidos era un campo fascista de esclavos manejado por empresarios judíos”.
Así, William Murray se convirtió en uno de los críticos más reconocidos de la labor de su madre, acusada de manipular a sus seguidores, robar fondos de sus organizaciones y falsificar información tributaria. Madalyn Murray O’Hare fue asesinada en 1995 junto a su hijo Jon y su nieta Robin. Crimen y castigo. Ciertamente, los dioses pueden ser muy crueles e irónicos cuando se ponen a ello…
En lo que se refiere a Murray, para el reverendo Rob Schenck, “fue usado, abusado y adoctrinado para pensar que la oración violaba la Constitución. Ahora utiliza el genio que Dios le dio para devolver las oraciones a la escuelas y a toda la vida pública estadounidense».
Ya nos lo dejó por escrito Charles Darwin: “No es la más fuerte de las especies la que sobrevive y tampoco la más inteligente. Sobrevive aquella que más se adapta al cambio.”
#ElAteismoDeLosDioses








