El relator de Naciones Unidas Pablo de Greiff ha pedido al Gobierno español que asuma como política de Estado la localización y apertura de las fosas de la Guerra Civil

Metáforas que explican cosas

España, con más de 114.000 desaparecidos, es el segundo país del mundo con mayor número de personas víctimas de desapariciones forzadas cuyos restos no han sido recuperados.

«Corazón, calma un instante y aclaremos el misterio»
(Edgar Allan Poe, El cuervo)

A veces la ciencia escribe metáforas que pueden alcanzar la perfección ya que incorporan el valor añadido de alejar la tentación estúpida de buscar explicaciones en los arcanos de lo sobrenatural. En este apartado, sin duda, ocuparía un lugar de honor la noticia que hemos conocido recientemente referida al hallazgo durante la exhumación de una de las mayores fosas comunes de la guerra, la de La Pedraja (Burgos), de unos cerebros conservados dentro de los cráneos de los asesinados, así como un corazón que dejó de latir en 1936.

En agosto de 2010 el antropólogo forense Fernando Serrulla fue solicitado por las personas que realizaban la exhumación: “Cuando llegué a la fosa me quedé alucinado, nunca he visto nada igual”, rememora Serrulla, del Instituto de Medicina Legal de Galicia. En aquel lugar, entre julio y noviembre de 1936, los sublevados en el golpe de Estado habían enterrado 104 cadáveres. Y al menos otros 31 en otra zanja vecina. Eran hombres jóvenes, gente de izquierdas. Fueron detenidos por los camisas azules en los pueblos de la zona, como Briviesca, Miranda de Ebro y Santo Domingo de la Calzada. Luego, en las llamadas sacas, eran transportados en camiones y asesinados en el monte.

La cuestión es que ochenta años después, 45 de los cerebros y uno de los corazones de los acribillados se mantienen, de manera insólita, conservados. “Son los únicos casos conocidos”, afirma Francisco Etxeberria, el forense de la Sociedad de Ciencias Aranzadi que dirigió la exhumación de la fosa de La Pedraja. Para Etxeberria, que ha participado en más de un centenar de exhumaciones en España, la Pedraja es excepcional, “incluso hay dos cerebros que tenían en su interior el proyectil de arma de fuego con el que fueron asesinados”.

La sorprendente preservación de los cerebros y el corazón de La Pedraja tiene una explicación científica. La fosa, detalla Serrulla, fue cavada en un terreno arcilloso, impermeable y extremadamente ácido. Y aquel verano de 1936 fue frío y lluvioso. “La mayoría de los cadáveres tenía un tiro en la nuca, así que el agua entró en los cráneos. Y el agua no permite el crecimiento de los microbios que provocan la putrefacción. Los cerebros, con grasa, se saponificaron, se transformaron en jabón”, relata Serrulla, cuyo análisis se ha publicado en la revista especializada Science and Justice.

Los órganos, guardados de forma apropiada en una cámara frigorífica, tienen todavía un tacto grasiento. Su tamaño es una sexta parte del original. Los cerebros, que en vida pesan kilo y medio, son ahora como media manzana. “Se trata de la colección de cerebros saponificados más numerosa y mejor conservada del mundo”, sostiene Serrulla. “Los asesinos quisieron eliminar a las víctimas, aplastar a su enemigo. Pero no pudieron acabar con sus ideas. Ni siquiera con sus cerebros”, sentencia el forense.

La existencia de los cerebros preservados trasciende la categoría de anécdota científica. Al microscopio, todavía conservan estructuras nerviosas. Ya se sabe, incluso, que uno de ellos tenía una hemorragia subaracnoidea, una lesión típica tras un golpe en la cabeza en vida. “Nunca habíamos tenido una evidencia de lesiones traumáticas antes de la muerte. Es un indicio de torturas”, precisa Serrulla.

España, con más de 114.000 desaparecidos, es el segundo país del mundo con mayor número de personas víctimas de desapariciones forzadas cuyos restos no han sido recuperados, según Jueces para la Democracia. El primer país es Camboya. Serrulla y Etxeberria recalcan que en España se han identificado unas 2.200 fosas comunes de la Guerra Civil, pero solo se han exhumado 300, con los restos de unos 7.000 asesinados.

El relator de Naciones Unidas Pablo de Greiff ha pedido al Gobierno español que asuma como política de Estado la localización y apertura de las fosas de la Guerra Civil. Rajoy, en cambio, ha reducido a cero euros las ayudas a los familiares de las víctimas del franquismo. El corazón y los demás restos de La Pedraja fueron sacados de la zanja a partir de 2010 gracias al dinero de los familiares y a una ayuda recibida durante el último Gobierno socialista. Falta mucho por hacer.

Mientras tanto, leamos entre líneas y no perdamos ni la confianza ni la capacidad de entrega, como en esa canción de Fito Páez, “Quién dijo que todo está perdido, / yo vengo a ofrecer mi corazón”.

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