El grave retroceso de nuestro espacio político en las elecciones vascas y gallegas nos obliga a iniciar un proceso de profunda autocrítica. Necesitamos acometer los cambios que estimemos oportunos desde la reflexión colectiva para avanzar hacia un espacio más útil para la mayoría social.
Necesitamos mucho más que una buena gestión gubernamental. Nuestro proyecto político necesita fortaleza organizativa e implantación territorial. Las imágenes de división y enfrentamiento interno que nos han acompañado en los últimos años restan credibilidad a nuestro proyecto político y son un lastre para la necesaria reconfiguración del espacio de Unidas Podemos.
Es necesaria una profundización de la agenda transformadora del gobierno de coalición y un impulso para la construcción de contrapoderes democráticos que no solo amplíen la base social de apoyo sino que también adquieran dinámicas propias más allá de la agenda institucional.







