Racismo en el mercado alemán del alquiler

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Siete de cada diez inmobiliarias rechazan a los emigrantes, según un sondeo de llamadas sobre anuncios de agencias. “Muchos propietarios nos dicen que no quieren extranjeros y descartamos por el nombre o el acento”. El rechazo aumenta si, además de extranjeros, son familias con hijos.

“Apenas hemos encontrado inmobiliarias que descarten la discriminación”, aseguran los autores del estudio ‘¿Se alquila? Racismo y xenofobia en el mercado del alquiler’.

Realizaron dos tipos de llamadas telefónicas. En el primero, una persona autóctona y una extranjera han preguntado por viviendas. En el segundo, una persona que se presentaba como propietaria contactaba a las agencias inmobiliarias pidiendo explícitamente no alquilar a migrantes.

Entre las respuestas de las inmobiliarias al supuesto propietario están las siguientes: “No te preocupes, nosotros tampoco queremos extranjeros”. “En el anuncio no podemos ponerlo pero cribamos entre los que vienen a ver las viviendas”.

El porcentaje de discriminación directa absoluta o el rechazo total de alquilar a migrantes se sitúa en torno al 72%. En el resto de los casos suelen practicar una discriminación relativa, subiendo los precios, exigiendo el permiso de residencia, aumentando las fianzas o con la oferta de viviendas en peores condiciones para que el inquilino arregle las averías y los desperfectos.

Veamos algunos ejemplos de discriminación sutil. Solo a un 35% de los alemanes se les pide contrato indefinido. A los extranjeros en un 62% de los casos. Les piden avales al 20% de los alemanes y al 32% de los migrantes. Se ofrece más vivienda sin ascensor a extranjeros (38%) que a alemanes (21%) y más vivienda grande a alemanes (50%) que a extranjeros (39%) para el mismo nivel de ingresos y número de personas de la familia.

La discriminación es doble con hijos. Prefieren a inquilinos sin familia y, si hay niños, no quieren familias monomarentales.

Wuppertal (Alemania)

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