Cerramos un año que ha estado marcado en el mundo por el impacto de la pandemia en el marco de un capitalismo en crisis. La crisis sanitaria, económica y social es de dimensiones históricas. La pandemia ha expuesto y agudizado las contradicciones de este sistema que cada vez muestra más su incapacidad para dar respuestas a las necesidades de la humanidad. Tampoco ha dado respuestas a la pandemia, cuyo impacto ha generado más pobreza y también más concentración de la riqueza. Es decir, más desigualdad.
En nuestro país culmina un año donde se combinaron el impacto de la pandemia, la implementación de la restauración conservadora y su ajuste neoliberal y las luchas de nuestro pueblo por enfrentarla. La pandemia ha tomado en estos últimos meses un desarrollo creciente, insistimos en las propuestas realizadas desde marzo por la Intersocial y el Frente Amplio para enfrentar sus impactos y que no han tenido respuesta del gobierno. En particular, la necesidad de un enfoque integral que aborde los aspectos sanitarios, económicos y sociales y, muy especialmente, la implementación de una renta básica. Uruguay hoy ya es más desigual; el problema no es sólo la pandemia, el problema es que el gobierno de derecha está imponiendo un ajuste neoliberal en medio de la pandemia.
Adquiere especial relevancia el referéndum contra la Ley de Urgente Consideración. Destacamos el esfuerzo realizado para lograr una síntesis unitaria entre un amplio y variado arco de organizaciones sociales, de mucha representatividad, el Frente Amplio y otras organizaciones políticas. Se decidió el camino largo, que permitirá un diálogo con todo nuestro pueblo y se promoverá la derogación de 133 artículos, que son el corazón de lo más regresivo de la LUC.
Organizar la enorme tarea de la recolección de más de 650.000 firmas será el centro de nuestra militancia en estos meses, desplegando una campaña nacional que permita al movimiento popular retomar la iniciativa política y enfrentar uno de los instrumentos principales de la restauración conservadora.
En el proceso de balance autocrítico que está realizando el Frente Amplio hemos planteado nuestro aporte sobre la base de que debía abarcar “la gestión de gobierno, la campaña electoral, el papel del Frente Amplio, de su dirección, de sus formas de relacionarse con el movimiento popular y con la sociedad”. También dijimos que no se trataba solo de abrir un proceso de debate sino de generar las prácticas políticas y sociales superadoras de lo criticado.
El objetivo es fortalecer la unidad, la presencia organizada a través de los Comité de Base y los lazos que lo vinculan con nuestra sociedad, para que el Frente Amplio pueda ser la síntesis política de las luchas de nuestro pueblo y construir la alternativa a la restauración conservadora. Tenemos que lograr, en unidad con todas y todos los frenteamplistas, que el 50 aniversario del Frente Amplio, de la unidad de la izquierda sin exclusiones, sea una contribución hacia esos objetivos.
Comprometemos nuestra militancia para construir el tamaño de pueblo organizado capaz de resistir la restauración conservadora y avanzar en la perspectiva emancipadora. Nuestro XXXII Congreso, a realizarse el año que viene, será un aporte hacia ello.







