La producción de carne se ha cuadriplicado en medio siglo. Un espíritu simple puede creer que podemos comerla sin límites, asimilándola a la nuestra. Pero cualquier persona algo educada sabe, como insisten los médicos y dietistas, que debemos tener una dieta variada, porque somos omnívoros, podemos y debemos variar nuestra alimentación.
No tendría, pues, nada de noticioso el que el Ministro de Consumo nos haya advertido una vez más, como todos los especialistas serios, contra este aumento insano de carnes. Sí lo es insólito, y muy escandaloso, es el que el Ministro de Agricultura, Planas, de modo brusco y general, se haya enfrentado por ello a Garzón.
En un tema tan importante como la salud, no parece que pueda explicarse sólo por un pique entre competencias o por ser ministros de distinto partido, sino que Luís Planas parece estar obedeciendo, como otro de infausta memoria, a las grandes presiones, de las grandes empresas “carnívoras”, únicas que se lucran a fondo de estos excesos alimentarios y también ecológicos. Con nuestra salud y único planeta no se juega.







