¿Cambio en Alemania?

Si algo está claro en las elecciones de Alemania es el deseo mayoritario de un cambio. Y esto afianza tanto el liderazgo de la socialdemocracia como la inevitabilidad de un gobierno a tres colores: el rojo del SPD, los Verdes y el amarillo de los liberales del FDP.

La victoria clara pero no excesiva de Scholz (SPD) inclinará con relativa seguridad la balanza hacia la llamada coalición semáforo, por sus colores, antes que hacia la coalición Jamaica, así llamada por los colores de la bandera de ese país. Ésta última tendría el color negro de los cristianodemócratas (CDU-CSU).

No obstante haber perdido la primacía electoral y haber sufrido su peor resultado histórico, los democristianos no renuncian a intentar desbancar al SPD. En cualquier caso, los Verdes y los liberales son la clave de la gobernabilidad y ya han comenzado conversaciones bilaterales sin contar con los partidos mayoritarios. Parece que van a ser ellos los que impondrán las condiciones, pues todos los partidos anunciaron que se niegan a pactar con la ultraderecha del AfD (Alternativa para Alemania), equivalente al VOX español.

No CDU sino €dU es un grafismo que ha circulado especialmente entre la juventud y en el Metro se ha podido ver más de un joven que en la mascarilla llevaba eso bien tachado en rojo, como repudiando la política y la corrupción de políticos de la CDU y sus complicidades con las grandes compañías y las puertas giratorias.

Numéricamente no se puede descartar que se repita la gran coalición pero sería en todo caso una solución de emergencia como ya sucedió hace cuatro años, esta vez como un vomitivo. Cambiaria algo esencial de cara tanto al presente inmediato como de cara al futuro: esta coalición estaría presidida por la socialdemocracia.

La alegría en las filas socialdemócratas es muy grande aunque la formación de gobierno sea incierta todavía. La CDU, después de 16 años presidiendo los gobiernos, ha caído a los peores resultados de su historia al ausentarse la respetada y al mismo tiempo denostada Angela Merkel.

La CDU se aferra desesperadamente a la posibilidad de permanecer en los asientos ministeriales y gobernar pese al ambiente político que desea y se expresa por un cambio.

Die Linke ha estado a punto de desaparecer del arco parlamentario al quedar por debajo del obligatorio 5%. Si ha permanecido ha sido gracias a las normas electorales alemanas que permiten que se anule la clausula del 5% si el partido consigue tres mandatos directos.

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