La oligarquía de Colombia ha mantenido siempre el argumento de que el terrorismo de los paramilitares fue una respuesta espontánea de los terratenientes y los ganaderos contra la violencia de las guerrillas. Pero no es cierto. Los escuadrones de la muerte se crearon desde el gobierno y las Fuerzas Armadas cuando no había organizaciones insurgentes.
En 1962, dos años antes de la fundación de las guerrillas de las FARC y del ELN, el presidente John Fitzgerald Kennedy> envió a Colombia al general William Yarborough para recomendar al gobierno y a las Fuerzas Armadas la formación de comandos paramilitares como política preventiva contra el enemigo interno, en aplicación de lo que Washington denominaba la doctrina de la seguridad nacional: “Acciones terroristas contra los simpatizantes del comunismo”.
Lo cuenta el investigador uruguayo Jorge Majfud en su libro La frontera salvaje (*). Asegura que “la formación de los grupos paramilitares y el adoctrinamiento ideológico de los oficiales latinoamericanos en las academias militares estadounidenses es anterior al surgimiento de las guerrillas”.
La tremenda paradoja es que a Kennedy lo asesinó un escuadrón de la muerte como los que recomendó para América Latina.
En Colombia se asociaron la CIA, los paramilitares y la mafia narcotraficante para el terrorismo de Estado.
En Estados Unidos la alianza para el asesinato de Kennedy la formaron la CIA, la mafia expulsada de Cuba y los paramilitares de las organizaciones anticastristas fortalecidas en Miami.
(*) LA FRONTERA SALVAJE / Doscientos años de fanatismo anglosajón en América Latina. Jorge Majfud. Rebelde Editores.








