Nacionalidad para los descendientes de los brigadistas

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Foto: ceronegativo

En 2021 se cumplieron 85 años de la creación de las Brigadas Internacionales, por decreto del 22 de octubre, que fijaba su sede en Albacete. Durante los siguientes dos años, unos 35.000 jóvenes de más de 60 países del mundo vinieron a España a defender el orden legalmente establecido y luchar contra el fascismo. Todos los frentes de la contienda vivieron el esfuerzo de estos voluntarios que participaron en todas las grandes batallas de la guerra.

En el acto de despedida de las Brigadas Internacionales, Dolores Ibárruri se dirigió a ellos pidiéndoles que “cuando el olivo de la paz florezca, entrelazado con los laureles de la victoria de la República Española, ¡Volved!”. Y Juan Negrín, presidente del Consejo de Ministros en 1938, estableció la futura concesión de la nacionalidad española a los miembros, combatientes o auxiliares, de las Brigadas Internacionales.

En 1996 se realizó una primera aprobación de la concesión de nacionalidad a los brigadistas, pero estaba ligada a la renuncia a su nacionalidad anterior. Esto hizo que la muy pocos se acogieran, y estamos hablando de personas que ya superaban los 80 años de edad.

La Ley de Memoria Histórica, de 2007 eximía a los brigadistas de este requisito, lo que suponía todo un avance. Sin embargo, en ese momento eran ya pocos los brigadistas que seguían con vida y, los más jóvenes de los que vinieron a España a finales de los años 30, tenían más de 90 años. Solo una veintena de voluntarios se acogieron a este derecho.

En el año 2021 falleció el último de los brigadistas vivos, Josep Almudèver, con 101 años. La primera redacción del entonces anteproyecto de Ley de Memoria Democrática, que reconocía la nacionalidad a los brigadistas internacionales en los mismos términos que la Ley de Memoria Histórica de 2007, era ya, pues, un sinsentido. Por ese motivo, nos reunimos con todos los grupos parlamentarios que consideramos que podían ser receptivos con nuestras ideas, con el objetivo de que la nueva ley recogiese la demanda de concesión de nacionalidad para los descendientes de esos voluntarios que, como dice la canción Jarama´s Valley -que se convirtió en himno oficioso de las Brigadas Internacionales,- en España “dejaron su juventud entera y la mayor parte de su vida madura también”.

Puesto que en este momento no queda ningún brigadista vivo, es precisa la concesión de nacionalidad española por carta de naturaleza a los descendientes de los Brigadistas Internacionales. Estos descendientes deben demostrar que han participado y colaborado en la difusión de las ideas y la labor de las Brigadas Internacionales. Y nuestra asociación como las asociaciones hermanas repartidas por todo el mundo, somos el mejor soporte para acreditar esa colaboración.

La ley también recoge nuestras demandas para facilitar y mejorar las condiciones de investigación, estudios y trabajos sobre la represión franquista y, aunque no se recoge explícitamente la creación de un gran fondo documental o de referencias sobre las Brigadas Internacionales, se abre la puerta a participar en ayudas públicas o en subvenciones y facilidades para este tipo de archivos o fondos.

(*) Vicepresidente de la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales (AABI)

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