Parar la guerra, promover y conseguir la paz

Si Europa fuera mínimamente perspicaz, debería alejarse de los desastres de la política exterior norteamericana y reconocerse en su ubicación geográfica euroasiática

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Es hora de hacer la paz

Se ha cumplido un año de la guerra de Ucrania, un año de devastación, muertes, crímenes de guerra, y, como en todas las malditas guerras, un año de sufrimiento y padecimiento de la población civil tanto ucraniana como rusa.

Los vencedores indiscutibles de la guerra al día de hoy, son las empresas de la industria de la guerra, (solo EEUU ha enviado a Ucrania más de 68.000 millones de dólares en armamento y la Unión Europea comprometió ayuda por valor de 11.000 millones de euros[1]), también las élites corruptas ucranianas y rusas y los gobiernos partidarios de impedir en Europa una Seguridad Compartida y desmilitarizada manteniendo su apuesta por incrementar el gasto militar y mantener el arsenal de armas de destrucción masiva con el riesgo cierto del empleo del arma nuclear.

Los perdedores, como en todas las guerras, los pueblos directamente implicados y, otra vez Europa, que como en la primera y segunda guerra mundiales, sufre en su territorio las consecuencias directas del conflicto. En este caso, las subidas de los precios de hidrocarburos y la inflación que repercuten directamente en el bolsillo de las personas trabajadoras. En Ucrania, el estado de guerra es aprovechado por las élites para vulnerar los derechos políticos y sindicales de las personas trabajadoras.

La reconstrucción de Ucrania costará, según la Comisión Europea y el Banco Mundial unos 350.000 millones de dólares[2], se desconocen, tanto los gastos empleados por la Federación Rusa en la guerra, como los previstos para la reconstrucción de las zonas ocupadas.

Josep Borrell, en lugar de buscar una solución negociada, se ha convertido el mayor defensor de enviar más armamento y prolongar la guerra

Esta guerra, que pudo ser evitada, si se hubiesen cumplido los acuerdos de Helsinki de 1975[3],la Carta de Paris de 1990 [4]y el compromiso de no ampliar la OTAN hacia el este europeo, hay que pararla ya.

La estrategia de EEUU, la OTAN y la Unión Europea de seguir enviando armamento a Ucrania sólo conseguirá retrasar la salida de una paz negociada. El general alemán retirado Harald Kujat, que fue inspector general de las Fuerzas Armadas alemanas y presidente del Comité Militar de la OTAN, declaró recientemente que “seguir enviando armas a Ucrania significa prolongar la guerra sin sentido…cuanto más dure la guerra, más difícil será alcanzar una paz negociada…cuanto más dure la guerra, mayor será el riesgo de expansión o escalada. Ya lo tuvimos en la Crisis de los Misiles de Cuba. Es una situación comparable…[5]

Parar la guerra es posible con los mecanismos establecidos por las Naciones Unidas para supervisar el alto el fuego, desmovilizar y reintegrar a los combatientes, prestar ayuda a los refugiados y desplazados, aumentar la protección a los derechos humanos y promover la reconciliación tras las atrocidades cometidas.[6]

Parar la guerra debe ser una prioridad de la Organización para la Seguridad y la Cooperación para Europa (OSCE), cuya asamblea parlamentaria, con participación de diputados y diputadas rusas tiene, entre otros objetivos, desarrollar y promover mecanismos para la prevención y solución de conflictos.[7]

Lula, Petro, López Obrador y el club de la paz

Pero para poner en marcha esos mecanismos, es necesario la iniciativa de estados que promuevan una iniciativa de alto el fuego y un acuerdo de paz.

Y ha tenido que venir esa iniciativa desde el continente americano, concretamente de los presidentes Lula da Silva, Gustavo Petro y López Obrador. En reunión mantenida por Lula a principios del mes de febrero en la Casa Blanca con el presidente Joe Biden, propuso la necesidad de crear un grupo de países que no estén involucrados en la guerra de Ucrania para encontrar una salida para parar la guerra. Se trata, según Lula, de crear un grupo de negociadores en los que ambos bandos confíen para, primero, parar la guerra y, posteriormente, negociar una paz pactada.

La reconstrucción de Ucrania costará, según la Comisión Europea y el Banco Mundial unos 350.000 millones de dólares

Se pretende la creación de un “club de paz” que incluya a países como India y China para resolver el conflicto entre Rusia y Ucrania. Esta propuesta se la trasladó Lula al presidente Macron y al canciller Olaf Scholz a quien indicó que, así como se creó el G20 para superar la crisis económica de 2008, se debe crear un grupo de países que puedan discutir el fin de la guerra de Ucrania[8]. Y en marzo abordará dicha propuesta con el presidente Xi Jinping.[9]

En opinión del profesor de la universidad de Columbia, Jeffrey D. Sachs[10], la guerra de Ucrania es la culminación de un proyecto de 30 años del movimiento neoconservador estadounidense. Es el último desastre provocado por los neoconservadores norteamericanos y el presidente Biden, que los mantiene en su administración, lleva a Ucrania, EEUU y a la Unión Europea a una nueva debacle geopolítica. En su opinión, si Europa fuera mínimamente perspicaz, debería alejarse de los desastres de la política exterior norteamericana. A su juicio, la lógica neoconservadora se basa en una premisa falsa: “que la superioridad militar, financiera, tecnológica y económica de Estados Unidos permite a dicho país imponer condiciones a cualquier región del mundo”.

Subordinación de la Unión Europea y falta de perspectiva

Pero desgraciadamente, la subordinación de la Unión Europea a la política exterior norteamericana, lleva una vez más a Europa a no reconocerse en su ubicación geográfica euroasiática y, por tanto, en la región que más interés debería tener en recuperar unas relaciones políticas, económicas y culturales con todos los estados euroasiáticos.

Esa falta de independencia y por tanto de liderazgo, convierten a las instituciones europeas en meras estafetas de la administración norteamericana y, por tanto, en ejecutoras de sus planes para impedir a toda costa que los europeos y europeas construyamos un Sistema de Seguridad Compartido, desmilitarizado y libre de armas de destrucción masiva tal y como se estableció en el acuerdo de la Carta de Paris de 1990.

En Ucrania, el estado de guerra es aprovechado por las élites para vulnerar los derechos políticos y sindicales de las personas trabajadoras

Desgraciadamente, el mayor valedor de esa subordinación es el alto representante y vicepresidente de la Comisión Europea, Josep Borrell que, lejos de abanderar el alto el fuego y una solución negociada para parar la guerra, se ha convertido el mayor defensor de prolongar el conflicto, enviar más armamento promoviendo un escenario de una guerra prolongada.

El Papa Francisco, con motivo de la 56ª Jornada Mundial de la Paz, afirmó que “en todo el mundo, en todos los pueblos, se alza el grito: No a la guerra, no al rearme. Los recursos se destinan al desarrollo: salud, alimentación, educación, trabajo.” Y también desde el Vaticano, el secretario para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales, Paul Richard Gallagher[11], afirmó lo necesario de “crear una nueva cultura de paz y crear estructuras que puedan promoverla en Europa». Denunció que el gasto militar en 2021 superará los dos billones de dólares, el doble que en 2000, un gasto mayor que el realizado en la guerra fría. Esos recursos, según Gallagher, se detraen de las inversiones para fomentar el empleo, la sanidad, combatir el hambre, el desarrollo» y que podrían destinarse a hacer frente a «las amenazas a la seguridad del siglo XXI, como la pobreza, los problemas medioambientales, el terrorismo, los conflictos asimétricos» o fenómenos como las pandemias y el calentamiento global.

Notas:

[1] https://www.europapress.es/internacional/noticia-ue-adopta-500-millones-mas-suministrar-armas-ucrania-programa-desminado-20230202144550.html

[2] https://es.euronews.com/2022/09/10/ucrania-crisis-danos

[3] https://www.osce.org/files/f/documents/7/b/39506.pdf

[4] https://www.osce.org/files/f/documents/9/d/39521.pdf

[5] https://ctxt.es/es/20230101/Politica/41940/ucrania-guerra-alemania-armas-entrevista-nuclear-exgeneral.htm

[6] https://www.un.org/es/global-issues/peace-and-security

[7] https://www.osce.org/es/institutions-and-structures

[8] https://www.eldiario.es/internacional/lula-propone-crear-grupo-paises-promueva-dialogo-ucrania-rusia-encontrar-paz_1_9910329.html

[9] https://www.france24.com/es/minuto-a-minuto/20230213-lula-dice-a-biden-que-es-necesario-poner-fin-a-la-guerra-en-ucrania

[10] https://ctxt.es/es/20220701/Firmas/40211/Jeffrey-D-Sachs-guerra-Ucrania-EEUU-neocon-OTAN-belicismo.htm

[11] https://www.vaticannews.va/es/vaticano/news/2023-01/ucrania-rusia-santa-sede-dispuestas-a-una-iniciativa-de-paz.html


LOS PUEBLOS PONEN LOS MUERTOS

La oficina de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos señalaba el pasado mes de enero que 6.919 civiles han muerto y otros 11.075 han sido heridos en Ucrania desde el comienzo de la guerra [1].

Las cifras de soldados muertos y heridos de ambos bandos, aunque no son facilitadas por Rusia y Ucrania, se estiman que pueden superar los 50.000 muertos y más de 100.00 heridos.

[1] https://www.swissinfo.ch/spa/ucrania-guerra_la-onu-reporta-6.919-civiles-muertos-en-ucrania-en-diez-meses-de-guerra/48178010#:~:text=En%20el%20%C3%BAltimo%20mes%20de,anterior%20conteo%20mensual%20de%20v%C3%ADctimas

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