El 6 de junio se publicó la sentencia de la Audiencia Nacional sobre la demanda interpuesta por CC.OO. de Industria contra la patronal láctea Federación Nacional de Industrias Lácteas (FeNIL) por incumplir la revisión salarial del Convenio Colectivo Estatal de Industrias Lácteas. El texto regula las condiciones laborales de las treinta mil personas que están empleadas en las doscientas empresas que forman parte del sector.
El fallo estima por completo las pretensiones del sindicato de clase, que exigía que se establecieran unas tablas salariales definitivas de 2022 con un 7,2% de incremento salarial (5,7% correspondiente al IPC real, más un 1,5% pactado) y unas tablas provisionales de 2023 con una subida del 2,5%. Además, las empresas tendrán que abonar atrasos del 2,5% por todo el año 2022.
Desde CCOO confían que esta nueva sentencia de la Audiencia Nacional de la que se desprenden claridad y la rotundidad lleven a que la patronal finalmente asuma que tiene que cumplir con lo pactado y firmar de forma urgente las tablas salariales en los términos acordados.
El origen del conflicto está en que la Federación Nacional de Industrias Lácteas cuestionó el incremento porque entendía que era muy elevado. Sin embargo para el sindicato de clase la subida salarial es la que es. «Es la que acordaron las dos partes durante la negociación del convenio colectivo y la que hay que cumplir, al igual que todos los días cumplen en su trabajo las personas trabajadoras del sector», alegan desde CC.OO.







