El Comité Político y de Seguridad de la UE ha certificado el consenso europeo sobre una misión propia para patrullar el Mar Rojo y “proteger a mercantes” ante los ataques hutíes. Esto implica que el Gobierno español ha levantado su veto anterior, comprometiéndose ahora, supuestamente, a participar con una flotilla de tres buques.
La noticia que ha sido filtrada por varios medios se prevé que el próximo 22 de enero se haga oficial el anuncio y para finales de febrero la misión esté operativa. Quedan por aclarar las condiciones específicas: en principio, los buques de la misión europea sólo usarán la fuerza para proteger a mercantes y para protegerse ellos mismos, nunca para atacar en tierra a los hutíes -a diferencia de la operación estadounidense y británica-.
En cualquiera de los casos, la izquierda ya ha alzado la voz contra esta posibilidad. El secretario general del Partido Comunista de España y diputado de Sumar en el Congreso a través de las redes sociales ha manifestado que «Nos oponemos a cualquier participación de España en operaciones militares que favorezcan a Israel, país que esta cometiendo un genocidio contra el pueblo palestino», además ha exigido que esta decisión pase por el Congreso.
Y es que esta operación militar se trataría de una misión nueva que exige mandato, y por lo tanto la explicación de las reglas de enfrentamiento y votación en el Congreso, en base al artículo 4 de la Ley de Defensa Nacional; y autorización del CS de NNUU, según el art. 51 de la Carta de NNUU, que exige que sea en legítima defensa (y hasta ahora no ha habido barcos de la UE atacados, sólo israelíes o transportando a Israel).







