Música para la paz (I): «Stop the World»

El grupo The Clash identificó las causas estructurales de las guerras, alejados de pacifismos tan bienintencionados como vacíos, y esas causas no han cambiado
The Call Up / Stop the world. Grupo The Clash

La OTAN continúa acosando a Rusia; el genocidio prosigue en Gaza, para vergüenza de la humanidad; Irán amenaza con responder e intervenir en el conflicto y promete borrar a Israel del mapa; provocaciones cerca de plantas nucleares; en la UE suenan tambores de guerra…

Ni siquiera en 1980, durante la Guerra Fría, el panorama aparecía tan desolador; pero el riesgo real de confrontación nuclear supuso, en paralelo a la carrera armamentística, el resurgimiento del movimiento antimilitarista. En este contexto es en el que ve la luz el sencillo The call up/Stop the World , como presentación del triple disco de los londinenses The Clash; Sandinista!, que contiene gran cantidad de material antibelicista a través de los más diversos estilos musicales, fue una desesperada llamada de atención ante la posibilidad de que una nueva y definitiva guerra asolara el planeta.

Con una de sus más impactantes portadas, The call up (la llamada a filas, el reclutamiento en argot militar) nos muestra colas de jóvenes pertrechados con sus bártulos, entre los que aparece una guitarra, y que aparecen en una escena posterior ya descamisados y convertidos en carne de cañón practicando ejercicios militares. Musicalmente, un buen ejemplo de lo que nos encontraremos en las 36 canciones del larga duración: experimentación y fusión musical de alto nivel, en este caso con dance-punk sobre bases reggae y todo tipo de artefactos sonoros militares. Mención aparte merece el videoclip oficial, una curiosa genialidad en blanco y negro.

La contraportada, Stop the World, nos muestra las consecuencias de una conflagración nuclear: una sombra humana es lo que queda de alguien que se encontraba sentado en unas escaleras de Hiroshima tras el lanzamiento de una bomba atómica. Una rara cara B que ni siquiera aparecería en Sandinista!, y que supone una densa composición con inquietantes efectos de sonido que logra transmitir una sensación devastadora al simular el escenario después de la conflagración final.

Fueron The Clash probablemente quienes fueron más lejos que nadie en identificar las causas estructurales de las guerras, alejados de pacifismos tan bienintencionados como vacíos, y esas causas no han cambiado: la lucha por el control de los cada vez más escasos recursos o intereses de la poderosa industria armamentística están consiguiendo arrastrar a Europa, OTAN mediante, a un discurso belicista muy peligroso; de tal manera que, mediante advertencias basadas en falsedades, (tales como que lo que Rusia pretende es invadir todo el continente) se está preparando a la sociedad europea para una guerra que ya se ha decidido que tenga lugar; y donde esa “llamada a filas” sea una posibilidad real.

Sería pretencioso pensar que fueron los Clash quienes impidieron la guerra nuclear en 1980, a pesar de la gran capacidad de influencia que llegaron a tener, pero hoy lo que urge es reactivar el movimiento antibelicista, y las fuerzas de la cultura de toda Europa están llamadas a jugar un papel decisivo en la tarea de movilización más importante que se nos presenta en los próximos años, si no queremos que el escenario apocalíptico de Stop the World sea el que finalmente tenga lugar; una llamada a filas también contra el genocidio, reclutando voluntarios para la Flotilla de la Libertad rumbo a Gaza, para tratar de romper el cerco. Una llamada a filas por la paz.

“Es asunto tuyo no hacer caso a la llamada

no tienes que actuar del modo que te enseñaron

¿quién sabe las razones por las que has crecido?

¿quién conoce los planes o por qué se trazaron?

Es asunto tuyo no hacer caso a la llamada

no quiero morir

no quiero matar

porque el que muera

será el que matará”

The call up