El pasado 10 de diciembre, la Asociación Encuentro Democrático de Linares organizó una charla-coloquio para recordar a María Teresa León Goyri que murió hace 36 años en Madrid, unas horas antes de que diera comienzo la Huelga General del 14 de diciembre. Durante dos horas, inundó la sala con su presencia, con su palabra viva, con el testimonio de quienes nos hemos acercado a su vida y a su obra para admirarla, para quererla, para respetarla; para aprender con ella y de ella la alegría, el arrojo, la convicción profunda, la reivindicación feminista de vivir y amar en libertad, la memoria a la que acudimos para ser lo que somos y seguir tejiendo el hilo rojo y violeta de la Historia.
María Teresa León es una escritora brillante de cuento, novela, teatro, biografías noveladas…; una de esas autoras que escriben, no desde el poder y la ideología dominante, sino desde el lado de los perdedores y de los explotados; que toman la palabra y levantan su voz para señalar la injusticia y luchar por la libertad y, de esa manera, no sólo construyen otra forma de entender el mundo para cambiarlo, sino que hacen que unos seres anónimos e insignificantes para el poder se conviertan en protagonistas de la historia; a través de sus obras conocemos a los hombres y a las mujeres que defienden Madrid contra la barbarie fascista: las mujeres que reivindican su derecho a intervenir en la historia de España; los hombres que luchan en el frente y los que protegen con su vida los cuadros del Museo del Prado; los niños y los mayores que pueblan la ciudad destruida por los bombardeos e incluso la misma ciudad, el barrio de Argüelles en ruinas consumido por el fuego, que clama justicia desde sus casas derrumbadas…
Seguramente, el mejor libro en prosa de la Generación del 27 es su libro de memorias, Memoria de la melancolía, escrito en Roma y publicado en Argentina en 1970
Seguramente, el mejor libro en prosa de la Generación del 27, es su libro de memorias, distinto, por otra parte, a otras memorias de otros autores. Apareció publicado por primera vez en 1970, en la Editorial Losada de Buenos Aires, pero fue escrito en Roma, la última ciudad del exilio; es una obra que no sigue una ordenación del tiempo sucesiva y lineal, sino que va respondiendo a recuerdos y vivencias de la autora, a distintas asociaciones de ideas que va fijando en sus recuerdos a través de las palabras: según las referencias que encontramos, lo escribió entre 1966 y 1968. Durante esos dos años, María Teresa León que, según su hija Aitana, jamás fechaba sus borradores, fue escribiendo las páginas de lo que sería Memoria de la melancolía, no sólo con tinta sino con la pasión y la urgencia, mezclando los recuerdos con el presente, para dar forma a todas las palabras y colores que había dentro de ella y con la ilusión de que la memoria no se extinguiera: el libro termina con la palabra CONTINUARÁ escrita “en letras grandes y esperanzadas”, una continuación que quería la autora y que ya no llegó… Ella sí llegó a Madrid, volvió a su tierra soñada después de muchos años de exilio, pero su hermosa cabeza había llegado a un extremo de confusión y dispersión del que no pudo regresar.
En Linares escuchamos su palabra en otras voces que leyeron, emocionadas, pasajes de su obra y dieron fe, una vez más, de que sigue viva en nuestra memoria, porque ella vivió para la Historia y, para ella, escribir y vivir son expresiones del mismo compromiso. Por eso la recordamos como una gran mujer, una gran escritora y una gran militante del PCE, una gran revolucionaria cuya belleza intemporal es, en palabras de su hija Aitana, la maravilla que irradia su belleza interior.








