Los olvidados de la DANA

¿Por qué hemos de dedicar el presupuesto de los próximos 30 años a reparar los daños de la DANA en un municipio al que, según la Generalitat y el Gobierno Central, no le ha afectado la DANA?
Olvidados de la DANA
Foto: Olmo Calvo

A Luis Buñuel le dieron el premio a mejor director del Festival de Cannes con la película “Los olvidados”, y hoy forma parte de la MoW. A nosotros, por ahora, nos han dado ánimos.

Este “nosotros” somos los municipios del Alto Turia, esa subcomarca de La Serranía alejada de esa fuerza centrífuga que son las grandes áreas metropolitanas, las cuáles acaban devorando casi todos los recursos del territorio. Municipios rurales con un alto valor ecológico y paisajístico como se demuestra en la declaración por parte de la UNESCO como Reserva de la Biosfera a nuestro territorio con el apoyo de administraciones superiores, tanto la valenciana como la estatal. Administraciones para las cuales, hoy, parece que no existamos.

Vaya por delante que los daños que hemos sufrido en el Alto Turia con la DANA no son ni siquiera comparables con los que han sufrido otras poblaciones. Es más, tampoco es comparable la urgencia en recibir esas ayudas de unos y otros municipios, pero llevamos ya dos meses esperando una respuesta. No tiene ningún sentido pretender equipararnos con municipios de l’Horta Sud u otras localidades más afectadas. Pero lo que tampoco es justo es presuponer que una ciudad con un polígono industrial con más metros cuadrados de suelo industrial que mi pueblo tiene la misma capacidad técnica y económica para recuperarse que nosotros. Justicia es, pues, “cada cual según su capacidad” pero también “a cada cuál según su necesidad”. Y los municipios rurales, los siempre olvidados, necesitamos más ayuda, ya que las obras de reconstrucción aquí son incluso más caras porque el transporte para las empresas siempre juega en nuestra contra.

Nuestros polígonos industriales son los bancales y las acequias que los riegan, y los daños en ellos son difíciles de cuantificar cuando incluso han desaparecido los caminos que llegan hasta ahí

En mi comarca hay pocos polígonos industriales, pero somos pueblos con una forma de vida dada a la tierra. Ella es la base de nuestra economía y de ella depende la agricultura y la ganadería con la que comen las ciudades. Nuestros polígonos industriales son los bancales y las acequias que los riegan, y los daños en ellos son difíciles de cuantificar cuando incluso han desaparecido caminos que llegan hasta ahí y el dolor recae muchas veces más en lo emocional que en lo puramente económico. Imagínate el ánimo de un agricultor jubilado que tenga que levantar sus hormas, ¿lo hará?

Las primeras valoraciones hablaban de que solo en mi pueblo iban a ser necesarios más de 3 millones de euros para recuperar todo lo que había dañado, que la mayoría son caminos agrícolas y forestales. Pero también tejados, uno de los principales colectores municipales, un acueducto medieval que no sé cuántas riás habrá visto, un puente… Y por no hablar de los daños en espacios privados, en especial esas hormas centenarias que moldean nuestro paisaje y caracterizan nuestro sistema agrario. Hace un par de semanas aprobamos los presupuestos de 2025 y se nos quedaban libres para inversiones algo más de 100.000€. La pregunta entonces es: ¿Por qué hemos de dedicar los próximos 30 años a reparar los daños de la DANA en un municipio al que, según la Generalitat y el Gobierno Central, no le ha afectado la DANA? ¿Por qué nosotros no merecemos ayuda y otros sí? ¿Qué criterio se ha seguido para que a nosotros no nos declaren municipios afectados por la DANA? Solo estamos reclamando las migajas.

Imagínate que tú y yo vamos en un coche y tenemos un accidente. Yo me rompo los dos brazos y una pierna y me da un derrame cerebral; y tú te rompes un dedo. Sería injusto que tú quieras que te visite el médico, te atienda y te dé medicinas antes que a mí. Pero sería también injusto que alguien decidiera después que a ti el médico no te atendiera o te diera las medicinas que necesitases porque yo me he hecho más daño que tú. Es evidente que los dos hemos tenido un accidente, tenemos una herida, que necesitamos ayuda médica para recuperarnos y que ésta no puede ser igual, que deberá de ser proporcional a nuestras dolencias. Pero ambos, tenemos derecho a acceder a un servicio sanitario.

Este ejemplo banal que a priori puede parecer absurdo no deja de ser una metáfora de lo que nos está pasando. Hay una delgada línea que marca a quién se le da la posibilidad de recuperarse y a quien no, y es que aparezcas en un decreto de la Generalitat como municipio afectado por la DANA. ¿Para qué quieres ayuda si a ti, sobre el papel, no te ha afectado aunque la previsión es que necesites el presupuesto de los próximos 30 años para reparar los daños que te ha hecho?

Que a nadie se le olvide que todo lo que es esencial para la vida se produce en el rural. Son los ríos que nacen y cuidamos los que suministran agua limpia a las ciudades; son nuestros montes, y nosotros somos el pulmón de Valencia, los que limpian el aire contaminado de las ciudades; y son nuestros agricultores y ganaderos los que mal pagados y ahora olvidados se adaptan a las modas urbanas alimentarias. Si es que, aunque sea por egoísmo o por pura supervivencia se debería de pensar más en nosotros.

Vamos a seguir peleando donde y con quien haga falta porque los olvidados de siempre no pueden convertirse esta vez en “los olvidados, pero con ánimo”. También tenemos derecho a la esperanza en el futuro.

(*) Carlos Tarazón Illueca – Alcalde de Tuéjar (Valencia)

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