Los días 18, 19 y 20 de octubre de 2024, se celebraron en el Valle de Arán unas jornadas sobre la memoria democrática y la lucha antifranquista. El valle de Arán fue el escenario de la Operación Reconquista. Durante la ocupación nazi de Francia en el sur del país, la resistencia, en cuyas filas se habían integrado miles de republicanos españoles, nueve mil reunidos en la Agrupación de Guerrilleros Españoles (AGE), habían combatido con éxito a las tropas de la Wehrmachat, operaciones clandestinas y enfrentamientos abiertos, hasta conseguir la retirada de los alemanes.
Los guerrilleros españoles y el PCE creían que, tras la derrota de Hitler, era probable que los aliados se decidieran a invadir España y derrocar al régimen fascista de Franco. Pero para que esto sucediera, antes había que conseguir algún objetivo, el más importante, la instauración de un gobierno provisional en territorio español, obligando a las potencias aliadas a escuchar la demanda de la República española (ignorada durante la Guerra Civil), demanda de quienes habían combatido gloriosamente por derrotar a Hitler.
La invasión del Valle de Arán, dirigida por el coronel Vicente López Tovar, al mando de la recién creada 204ª División, debería cumplir tres objetivos: capturar el puerto de la Bonaigual (entonces la única vía de comunicación del valle con el resto de España), establecer la nueva capital del gobierno legítimo en Viella y tomar el túnel de la localidad, que en aquellos momentos estaba todavía en obras. Lograr aquellos objetivos aislaría al valle por completo y facilitaría su defensa impidiendo la llegada de refuerzos franquistas.
La Operación Reconquista finaliza con la retirada de las fuerzas guerrilleras a Francia, tras no lograr sus objetivos, perseguida por el ejército franquista hasta la frontera francesa.
Sin ser el motivo de este artículo conviene recordar que el mismo gobierno francés, cuyo presidente De Gaulle reconoció la valentía de los guerrilleros españoles que derramaron la sangre para conseguir la libertad de Francia, nada más finalizar la Operación Reconquista dio órdenes de desarmar a los republicanos españoles en suelo francés para evitar problemas en la frontera, a la vez que negociaba con Franco el reconocimiento del régimen franquista.
Las jornadas sobre los 80 años de la Operación Reconquista se celebraron en Viella y Les, población cercana a la frontera con Francia. Durante la jornada del sábado 19 el ayuntamiento de Les fue el escenario de ponencias y debates sobre la invasión del Valle y la exposición sobre el Hospital Varsovia.
Hospital republicano en Toulouse
Un número importante de refugiados y refugiadas españolas se dispersaron por ciudades y campos de refugiados del sur de Francia —una gran parte en Toulouse—, que acabó convirtiéndose en la sede de la II República y del Estado Mayor de los guerrilleros republicanos, una huella que aún permanece en la memoria colectiva de la ciudad. En la margen izquierda del río Garona, en el barrio de Saint Cyprien se levanta como señal de este legado el Hospital Varsovia aún hoy en activo como parte de la red sanitaria francesa.
El hospital fue fundado por un grupo de médicos y personal sanitario republicano, la mayoría del PCE y anarquistas. Su fin era atender a los heridos y enfermos de la Operación Reconquista, pronto pasaron a atender también a los y las supervivientes de los campos de concentración nazis, y a los más de 150.000 exiliados y exiliadas que procedían de los campos de concentración de Francia. En los primeros días el hospital sólo contaba con algunos botiquines de batallón y colchonetas en los suelos, a esto se fueron sumando los materiales sanitarios arrebatados a los nazis por los guerrilleros españoles durante su retirada.
El pintor y comunista Pablo Picasso, presidente del Comité de Ayuda a los Republicanos Españoles, lanzó un llamamiento de ayuda al “hospital de los españoles en Francia”. Personalidades como Marie Curie, Louis Aragón, Albert Einstein aportaron al mantenimiento del mismo, sin embargo el mayor peso de las ayudas corrieron a cargo de organizaciones internacionales, especialmente la norteamericana Joint Anti-Fascist Refugee Comitte (JARC).
En 1945 se creó la Amicale des Ancienss et Resistants Españols y se procedió a la legalización del centro y la habilitación del personal médico, todos ellos exiliados españoles.
Durante seis años el hospital estuvo dirigido por personal español, hasta que en 1950 Franco, en colaboración con el gobierno francés, organizó la operación Bolero-Paprika con la finalidad de ilegalizar al PCE y desactivar la resistencia comunista en Francia. El equipo médico y sanitario, junto con cientos de españoles y españolas que habían formado parte de la resistencia francesa, fueron deportados a Argelia y a diferentes Repúblicas Soviéticas. Al mismo tiempo, en EE.UU., con la Caza de Brujas llevada a cabo por el senador Joseph McMarthy, se detiene y encarcela a los miembros de la JARC, que prefirieron ir a prisión antes que delatar a miembros de la resistencia e integrantes del Partido Comunista Norteamericano. Con las detenciones se produce el fin de las ayudas aportadas por dicho Comité Antifascista.
El Partido Comunista Francés, con la implicación de médicos franceses, logró la continuidad del hospital creando la sociedad sin ánimo de lucro Societé Nouvelle Hospital de Varsovia, y consiguieron, después de muchos litigios, que la titularidad pasase a manos francesas y se integrará en la red pública de hospitales, implantando el modelo hospitalario de la II República y salvaguardando su esencia de medicina social, universal, gratuita y avanzada científicamente. Siguiendo esta estela de medicina social la Cruz Roja Republicana estableció en la Francia liberada un centenar de dispensarios atendidos por personal sanitario español.
El Hospital Varsovia se convirtió en un referente sobre patologías desarrolladas en los campos de concentración franceses y nazis, historias clínicas redactadas desde el conocimiento de los pacientes atendidos y sus penurias y calamidades durante más de una década de guerra, cautiverio y exilio.

En la fachada derecha del Hospital Varsovia, rebautizado en los años 70 como Hospital Joseph Ducuing (militante del Partido Comunista Francés y director del hospital cuando este pasa a titularidad francesa), figura una enorme placa tallada en piedra que recuerda el origen del hospital:
“Homenaje a los guerrilleros españoles que han luchado contra la dictadura franquista y el nazismo. Muchos de ellos, en particular los comunistas, han contribuido a la creación del Hospital Varsovia hoy Hospital Joseph Ducuing”.
El primer director del hospital fue el teniente José Miguel Momeñe, ocupando el cargo hasta el momento en que el hospital pierde su condición de hospital militar y se reconstituye como hospital civil, ocupando el cargo el doctor Josep Torrubia militante del PSUC, siendo la cirujana jefa del hospital María Gómez Álvarez.
María Gómez Álvarez nació en Gijón en 1914, y se licenció en medicina por la Universidad de Valladolid el 9 de julio de 1936.
La investigación científica y la medicina no han sido ajenas a esa visión patriarcal de la historia. Por eso es tan importante recuperar para la memoria democrática la historia de las mujeres que formaron parte del exilio español.
María Gómez Álvarez fue la primera mujer especializada en la Medicina del Trabajo, ya que ejerció en las cuencas mineras, especialmente en la palentina, y pertenecía al sindicato CNT de sanidad en Gijón y posteriormente a la sección minera de Barruelo de Santullán en Palencia.
Profesionalmente pasó por multitud de escenarios, primero en España, en el Hospital Revillagigedo y un hospital de sangre en Moriyón, ambos en Asturias; el hospital militar de Vallcarca en Barcelona, donde fue cirujana; en Francia en el Hospital de Puigcerdá en la Cerdanya y en el campo-hospital de Noé en el departamento del Alto Garona. El Hospital Varsovia fue un hospital pionero al contar con una cirujana jefe. Allí trabajó desde 1944 a 1949.
María Gómez Álvarez se exilió junto a su marido y su hijo a Venezuela en 1958. Más de un tercio de los españoles y españolas procedentes del exilio republicano que llegaron a Venezuela fueron médicos. La doctora María Gómez Álvarez será una de las pocas mujeres que ejercieron la medicina en Venezuela al poder revalidar su título en el país; ejerció en la Casa Socorro de Maracaibo, una estación de primeros auxilios del puerto petrolífero y posteriormente montó una clínica privada también en Maracaibo, María Gómez Álvarez falleció de cáncer a las edad de 60 años.
Siempre en la memoria.







