Colectivos de Memoria Democrática y de Victimas del Franquismo, entre los que está la Secretaría de Memoria Democrática del PCE, convocan el próximo lunes 16 de junio, a las 18,30 horas en la sede de UGT de Madrid, un acto público para que el edificio que albergó la criminal Dirección General de Seguridad (DGS) de la dictadura franquista en Madrid, hoy sede de la Comunidad de Madrid, sea declarado lugar de memoria. En el evento participará el diputado de IU Nahuel González.
El edificio de la Real Casa de Correos, situado en la Plaza de Sol, albergó durante años la Dirección General de Seguridad y fue utilizado por el franquismo como centro de tortura y asesinato.
El Gobierno de Ayuso no quiere que la antigua Dirección General de Seguridad sea declarada como lugar de memoria. Alegan proteger y preservar la neutralidad, ocultando que la DGS fue el centro más importante de represión de la dictadura franquista y mostrando el negacionismo y revisionismo más despreciable de la historia,
Miles de defensoras y defensores de la democracia fueron torturadas e incluso asesinadas por la policía franquista. El régimen se cebó con las y los luchadores antifranquistas, pero también con otros colectivos como personas LGTBI y mujeres que ejercían la prostitución, aplicando la ley de Vagos y Maleantes o la posterior ley sobre Peligrosidad y Rehabilitación Social.
En los calabozos de la DGS coincidieron hombres y mujeres republicanos, socialistas, anarquistas y comunistas. Por sus calabozos pasaron Julián Grimau, Luis Companys, Tomás Centeno, Marcelino Camacho, Juana Doña, Tomasa Cuevas, Manolita del Arco, y miles de luchadoras y luchadores antifranquistas.
Los ministros de la Gobernación, los jefes militares de la Dirección General de Seguridad y los torturadores fueron condecorados en numerosas ocasiones durante la dictadura, y también en la democracia, para premiar su labor represiva. Torturadores como Roberto Conesa y su discípulo José Antonio Sánchez Pacheco, alias Billy el niño.
La ley de Memoria Democrática 20/2022 establece claramente los lugares de memoria. Es imprescindible que quede constancia del dolor y el sacrificio que muchas personas tuvieron que sufrir por enfrentarse a la durísima represión franquista.
Reivindicamos verdad, justicia, reparación y garantía de no repetición; la DGS, escenario de la barbarie franquista, debe ser ejemplo de reparación de las victimas del franquismo. Hay que aplicar la ley de Memoria Democrática con una placa donde figuren los nombres de las victimas acompañada del de las organizaciones en las que militaban con el objetivo de honrar la memoria de quienes allí sufrieron violencia, vejación, persecución, privación de libertad por defender la democracia y las libertades.
En tiempos de negacionismo y revisionismo histórico se hace más necesario que nunca recordar que la memoria democrática es antifascita.
¡Sin memoria no hay justicia! ¡Sin justicia no hay democracia!







