Publicado inicialmente por Ediciones Sins Entido en dos tomos, en 2003 y 2005respectivamente y reeditado en 2007 en forma de integral. Reeditado nuevamente por Reino de Cordelia en una nueva edición integral con varios extras y un final inédito. Es a esta edición a la que nos referiremos en esta crónica. Obtiene en el año 2005 el Premio de la Crítica y el Premio a la Mejor Obra del Salón del Cómic de Barcelona.
En el apartado gráfico el cómic está dibujado en blanco y negro, que desde el punto de vista de la narración funciona bien, consiguiendo que rápidamente nos sintamos atrapados por la obra. El dibujo es otra cosa; para mi criterio no es bueno, ni siquiera para los registros de Ángel de la Calle en otras obras suyas; cuesta muchísimo identificara los personajes históricos que, como son muchísimos, hay que reconocer que la obra tendría un enorme trabajo extra para caracterizar a cada uno de ellos, y que ante la dificultad de hacerlo, y a mí modesto entender, su autor decide resolverlo haciendo un dibujo de un trazo muy sencillo, prácticamente sin matices.
El cómic de Ángel de la Calle no es una biografía al uso, ya que la historia pivota sobre dos ejes: por una parte está la vida de Tina Modotti, y por la otra aparecen aspectos de la vida de Ángel de la Calle y de Paco Ignacio Taibo, como por ejemplo el proceso de documentación seguido para la elaboración de este cómic, la propia relación entre los dos, o las dificultades que tienen para sacar adelante la Semana Negra de Gijón (incluida su participación en mítines electorales tanto del PSOE como de IU), o la idea de poner el nombre de Tina Modotti a una calle de Gijón. Por lo que el cómic mezcla acertadamente un estilo documental a la hora de contarnos la vida de Tina, con el diario personal de su autor. Por lo tanto la historia se va construyendo como un gran puzle dónde poco a poco todo va encajando.
Es de destacar, aunque ya se haya comentado, las 43 páginas extras de esta edición, entre las que podemos ver además de los típicos bocetos de como se ha ido haciendo la obra y construyendo su estilo gráfico; podemos ver 15 fotografías de hechas por Tina, aunque la calidad de la impresión no sea la adecuada, y un artículo suyo de 1929, que aportan un valor añadido más a este trabajo. Contiene además 7 páginas con un nuevo final producto de las investigaciones sin publicar de dos historiadoras mexicanas que documentan como el asesinato del dirigente comunista cubano Julio Antonio Mella fue obra de los servicios secretos del dictador Gerardo Machado y no una conspiración estalinista, y en cuyos dibujos, pasados 13 años de su publicación inicial, se puede apreciar una evolución en los mismos, con un trazo más fino y menos denso.
Tina Modotti fue, sin duda, una mujer muy adelantada a su tiempo. De origen italiano, emigra a EE.UU. con sólo 17 años y comienza sus trabajos en un arte todavía incipiente en 1913: la fotografía. Allí conoce a Edward Weston, con quien se traslada a México en 1922, ciudad que dará la oportunidad a Tina de codearse con la vanguardia del arte del momento y hacer amistades con personalidades como Diego Rivera, Siqueiros, Alexandra Kollantani, Olga Benario y Luis Carlos Prestes, Robert Capa, Gerda Taro, Norman Bethune, Mayakovski, Blanca Brum, Frida Kalho y así una lista muy larga de las personas más interesantes de su época. En 1927 ingresa en el Partido Comunista para apoyar la lucha de Sandino, y un año más tarde conoce a Julio Antonio Mella, dirigente cubano que será para ella más que una amistad, con el que colabora en la fundación del Partido Comunista cubano. En 1930, acusada de conspiración para asesinar a Pascual Ortiz Rubio, el entonces presidente Mexicano, es expulsada del país.
En el libro descubrimos una mujer insólita, con una vida intensa, bohemia, romántica, plagada de intrigas políticas, aventura y romanticismo, en esa época en la que se moría y se vivía creyendo construir un mundo mejor. Modotti es una mujer apasionada que se come la vida y a su tiempo, es la fotógrafa, la estrella del cine mudo, la modelo de pintores y fotógrafos, la amante de Weston, del muralista Xavier Guerrero, de Mella o del comandante español republicano Carlos, la agente del servicio secreto soviético, la heroína antifascista en España, la amiga de Rivera, de Machado, de Neruda… y es la artista, la fotógrafa vanguardista por excelencia, profesión y pasión que forman parte de su vida con su cámara a cuestas.
Tina Modotti fue una mujer inmensa, con una personalidad rompedora y contraria a los estereotipos que para las mujeres existían en su época, contra los cuales se rebeló durante toda su vida. A pesar de ello el autor de este cómic no respeta su opción política, firmeza y voluntad, y nos presenta a una mujer triste, deprimida, sin personalidad ni voluntad, y siempre en manos de los agentes estalinistas y manipulada por ellos. Una descripción que más bien parece una broma sino fuera acompañada de continuas alusiones a esa manipulación y manejo de Tina a lo largo de todo el cómic. Y complementados sutilmente con una sucesión de imágenes con una interesada manipulación del símbolo comunista por excelencia: la hoz y el martillo, que cuando hace referencia a comunistas idealistas voluntariosos pero equivocados, aparece no como era realmente en esa época, sino puestos a la inversa tal y como se adoptó por algunas organizaciones de la IV Internacional. Pero que cuando hacer referencia a los malos, los estalinistas, aparece en su forma correcta.
Dentro del apartado dedicado a la descripción de las vivencias de Ángel de la Calle, aparece como un sueño recurrente el conflicto entre Clark y Bruce, representados como Batman y Superman, alter ego de Stalin y Trotsky, que permanente discuten sobre el compromiso, la política y la vida… siempre en conflicto entre ellos, y en la que Trotsky aparece como el mártir de Coyoacán y Stalin como el roba bancos georgiano y el propio Ángel se define a sí mismo como seguidor de Bakunin.
Seguramente os preguntaréis que hace Tina Modotti en una sección que nos habla de la Guerra Civil Española y la Memoria Histórica. Se ha incluido porque Tina, entre las muchas misiones que realizó, estuvo en España. Como fundadora del Socorro Rojo Internacional participó en la organización de ayudas destinados a los niños y niñas sin medios económicos por tener a sus progenitores muertos o en la cárcel como consecuencia de la durísima represión de la Revolución de Octubre del 34 en Asturias; o en sacar de la cárcel y del país a las personas dirigentes de dicha revolución que si no habrían sido irremediablemente fusilados. Fue la organizadora de una potente infraestructura capaz de llevar adelante todas estas actuaciones, y todo a pesar de la clandestinidad en la que tenían que trabajar e incluso a riesgo de su propia vida. Una mujer metódica y una gran organizadora.
Tina estuvo en España hasta finalizada la Guerra Civil, y todo ello se recoge en apenas 15 páginas; una lástima para todo el trabajo que Tina desarrolló durante su estancia. En estas páginas quedan reflejados momentos como la represión en Asturias, una bonita reflexión sobre el fracaso de la Revolución de Octubre, los bombardeos de Madrid, las transfusiones de sangre de Norman Bethune, la formación del 5º Regimiento, la formación y despedida de las Brigadas Internacionales, con una Dolores Ibárruri absolutamente irreconocible, y el exilio.
Importante destacar que en todas las páginas que hacen referencia a la presencia de Tina en España desde el inicio de la Guerra Civil, aparecen en cada una de ellas detalles del Guernica de Picasso, junto con fragmentos del poema “España aparta de mí ese cáliz” del poeta peruano Cesar Vallejo y pequeñas siluetas de la propia Tina. Una composición muy acertada que añade dramatismo a ese periodo histórico, pero que lo hace mezclando acertadamente las referencias a dos obras creativas universales y representativas de la Guerra Civil.
También aparecen la desaparición y asesinato de Andreu Nin, y los enfrentamientos en Barcelona de Mayo del 37, dónde en una única viñeta sitúa ese momento histórico como consecuencia del enfrentamiento entre trotskistas y anarquistas contra los comunistas estalinistas exclusivamente, sin tener en cuenta ni al resto de formaciones políticas, ni al Gobierno de la Generalidad, ni al de la República, ni tampoco la propia ilegalización del POUM por parte del gobierno republicano. Una visión parcial y estereotipada.
En definitiva, un cómic muy interesante y ameno, que nos atrae desde el principio y que se lee con agrado, aunque no comparta el tratamiento general del personaje de Tina y su caracterización.







