Guerra contra Irán se complica y ensombrece el comercio mundial

No parece que EE.UU. cuente con el apoyo de los países del golfo, atrapados entre mantener una relación lejana y hasta conflictiva con Irán, pero pacífica, o ser rehenes del expansionismo sionista.
Buque petrolero | Fuente: Fredrick F. / Licencia Unsplash
Buque petrolero | Fuente: Fredrick F. / Licencia Unsplash

La conjunción de una complicación de la guerra contra Irán jamás imaginada por Estados Unidos e Israel, y un estancamiento en la extracción y transportación de petróleo en una de las áreas básicas para el sostenimiento energético de Europa y Asia, ensombrece el ámbito comercial global porque el alza de los precios del crudo repercutirá muy fuerte en todos los sectores, provocará una estanflación generalizada, y derivará en una crisis mundial que dejará pequeña a la de 2008.

Las condiciones para el estallido de esa crisis no sistémica, sino estructural, están creadas porque Washington y Tel Aviv así lo han decidido, pues conocían de antemano que, de fallarles sus cálculos de tiempo, carecían de un Plan B para evitar una metástasis del conflicto. Estaban tan creídos de que reducirían a la obediencia en tres días a Teherán, que minimizaron los riesgos.

La realidad los sorprendió, y la firme resistencia y enorme capacidad de respuesta de Irán, a pesar de los numerosos crímenes de guerra cometidos contra el cuadro dirigente político, religioso y militar islámico, ha hecho que el control de la guerra esté en manos del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), y eso tiene muy nerviosos a los países del golfo, en especial a Trump y Netanyahu.

Ambos siguen con su discurso de victoria que ya ni ellos creen por la incapacidad de detener la contraofensiva de CGRI. Los ha sorprendido la escalada permanente de armas de destrucción y el rompimiento de la cúpula de hierro de Tel Aviv, un blindaje supuestamente inexpugnable para actuar impunemente sin temor a los efectos de una réplica del enemigo.

También les fallaron sus cálculos de que una guerra corta no tendría consecuencias trágicas en las cadenas de suministro de crudo y gas, ni una afectación a los productores del golfo, por lo tanto, tampoco en una alteración del mercado con un aumento de los precios internacionales pues no habría riesgos de estancamiento o recorte de la producción de crudo. Nunca previeron que los balancines de los pozos se paralizaran, y mucho menos que los tanqueros no pudieran cruzar el Estrecho de Ormuz.

La subestimación de su poderío militar y de la capacidad de respuesta de Irán, comenzaron a pagarla desde el primer día cuando el asesinato del ayatolá Khameni, y los que siguieron, no dieron los resultados estimados de descabezar la dirección revolucionaria

Esa falta de previsión, o esa subestimación de su poderío militar y de la capacidad de respuesta de Irán, comenzaron a pagarla desde el primer día cuando el asesinato del ayatolá Khameni, y los que siguieron, no dieron los resultados estimados de descabezar la dirección revolucionaria, incitar a los iraníes contra la revolución, desarticular a las fuerzas armadas y la organización política, y dominar el país con presencia militar estadounidense y sionista, apoyados por los países de la OTAN y las monarquías del golfo.

Pero fue un sueño en una noche de verano. Los iraníes respondieron con una fuerza inusitada, aplicaron una política de sustitución inmediata de líderes para anular los efectos de insubordinación buscada con los asesinatos y continuar la estrategia de defensa sin pausa mediante una escalada armamentista bien planificada.

El CGRI proclamó el control de Ormuz sin cerrarlo para humillación de los enemigos, sino abierto a quienes no se inmiscuyeran en el conflicto apoyando a los agresores,  incluidos todos los que tienen o comparten bases militares con Estados Unidos, y eso fue suficiente para que se dispararan los precios del crudo.

Casi tres semanas después del inicio de la operación militar estadounidense, algunos aliados de Donald Trump temen que la Casa Blanca haya perdido el control sobre cómo y cuándo terminará la guerra.

A solo a 48 horas después del artero ataque —porque se ejecutó en medio de las esperanzas de una negociación que llevaría a la paz a la región— ya Trump y Netanyahu estaban acorralados y sin un plan B para salirse con dignidad del atolladero por su autosuficiencia y desprecio a una sociedad milenaria y grandiosa historia.

Los mercados petroleros se estremecieron como sorprendidos por un movimiento telúrico de gran magnitud, y ahora se extiende al mercado global y al sistema monetario internacional, ya salido de las fronteras del Oriente Medio y cada vez más imbricado con el conflicto de Ucrania por la tozudez y falta de visión de Reino Unido y Francia, que les impide aprovechar este momento para ponerle fin a ese conflicto y negociar con espíritu constructivo con Moscú.

El Pentágono está movilizando a miles de marinos hacia el golfo en barcos desde el Sudeste Asiático por una ruta que, en algún momento, estarán a tiro de la cohetería persa

Lo terrible es que la guerra con Irán puede complicarse más todavía porque Trump y Netanyahu se sienten perdidos, y será peor cuando comiencen a conocerse las verdaderas bajas que ambos han tenido, y los efectos reales de la contraofensiva iraní. En un acto de desesperación ya en curso, el Pentágono está movilizando a miles de marinos hacia el golfo en barcos desde el Sudeste Asiático por una ruta que, en algún momento, estarán a tiro de la cohetería persa, la cual tratará de impedir que lleguen a su destino y frustrar una invasión a su territorio.

De lograr desembarcar sus marines, los pueblos estadounidense, israelí y persa, e incluso los de los países del golfo, deberán comenzar a rezar porque la cantidad de muertos y mutilados pueden ser mayores a los reportados en Vietnam, pues va a ser una guerra encarnizada, y no como ahora que los más irresponsables lo ven como un videojuego. Es que las guerras se ganan sobre el terreno y no desde el aire o el mar.

Netanyahu va a tener que salir de su escondite, su bunker desde el cual dirige sus mensajes “en vivo” para demostrar que no está muerto, sin saber que, aunque a muchos iraníes les gustaría tomar venganza de sus líderes religiosos asesinados, el objetivo real no es su muerte, sino la defensa de la soberanía, la independencia y la no injerencia en sus asuntos internos.

Eso incluye su programa nuclear pacífico, que es un derecho universal, nada que ver con el criterio genocida como lo concibe Israel y Estados Unidos que fue el que propició que Tel Aviv desarrollara el arma atómica.

No parece que en esta complicación de la guerra como se prevé, Estados Unidos cuente con el apoyo de los países del golfo, atrapados en la duda de qué sería mejor para ellos, mantener una relación lejana y hasta conflictiva con Irán, pero pacífica, o quedar atrapados como rehenes, sin independencia, del expansionismo sionista, que es el sentido estratégico de Trump y Netanyahu tras un hipotético rendimiento de Irán.

Varios países árabes aliados de Washington, que albergan bases militares estadounidenses y ya se han visto afectados por ataques de misiles y drones de Teherán, explica por qué, contando con armamento militar de última generación y con suficientes recursos económicos, no han entrado en guerra con los persas

Hay en estos momentos una gran reflexión al respecto en varios países árabes aliados de Washington, que albergan bases militares estadounidenses y ya se han visto afectados por ataques de misiles y drones de Teherán, lo cual explica por qué, contando con armamento militar de última generación y con suficientes recursos económicos, no han entrado en guerra con los persas.

Es el caso de Katar, Arabia Saudita (que odia a su vecino y lo quisieran exterminar), los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Kuwait, los cuales optan por la vía diplomática y se sienten traicionados por Trump quien no les informó de lo que iba a hacer en coalición con Netanyahu.

La situación es sumamente delicada, porque como señala el experto Abdullah Al Junaid, si un miembro del Consejo de Cooperación del Golfo Pérsico entra en la guerra, podría arrastrar a todo el bloque con él y las consecuencias podrían ir mucho más allá del campo de batalla, advirtiendo que los precios del petróleo podrían dispararse y sobrepasar los 200 dólares el barril. La economía mundial entraría en un shock profundo, y quién sabe si Trump ni siquiera llegaría a las elecciones intermedias por el alto costo político y económico de su nefasta aventura, y la Corte Internacional de Justicia, concretara el apresamiento y el juicio que pesa sobre Netanyahu por sus crímenes de guerra.

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