Han pasado siete años desde que el entonces Jefe del Estado, Raúl Castro, anunciara la decisión de unificar las monedas y las tasas de cambio. La confirmación llegó el 10 de diciembre, cuando el actual presidente, Miguel Díaz-Canel, anunció en cadena de radio y televisión que el proceso se iniciaría en enero de 2021.
El peso convertible (CUC) nace en 1994, en medio de la peor crisis económica de la historia de Cuba. Casi los únicos ingresos del país eran las remeses familiares que llegaban solo a una parte de la población. La idea era tener una moneda con respaldo en dólares o euros para ofertar productos en las llamadas Tiendas Recaudadoras de Divisas (TRD). A esos productos se les aplicó un 240% de impuesto para financiar los alimentos subvencionados que llegan a todos los ciudadanos: arroz, azúcar, frijoles, aceite, pollo, huevos, jabón, pasta de dientes, sal, café y leche para los niños.
Muchas de estas subvenciones para los alimentos y los productos de aseo desaparecerán ahora, parcial o totalmente, y subirán mucho las tarifas de los servicios públicos como la electricidad y el transporte. Se mantendrán algunos precios muy bajos como el de la leche en polvo para los niños, tres kilos al mes por apenas cuarenta centavos de dólar. La futura política es dejar de subvencionar productos y apoyar a las personas de bajos ingresos a través de la Seguridad Social.
El CUC nació con una doble tasa de cambio. Para la población fue de 1 por 24 pesos mientras que a nivel empresarial era de 1 por 1. Este fenómeno produjo unas deformaciones terribles en la economía nacional y fue imposible medir la rentabilidad empresarial. Entre otras cosas implicó una doble contabilidad, dado que los salarios, la electricidad y el agua se pagaban en pesos mientras que las importaciones eran en dólares. Este río revuelto contable fue una mina de oro para gerentes corruptos y funcionarios venales.
Mejorar la productividad de la economía
Desde el primero de enero habrá una sola moneda nacional y una sola tasa de cambio que será de 1 dólar por 24 pesos cubanos. Se mantendrá de todas formas cierta dualidad monetaria porque la actual crisis económica -producto de la pandemia, el bloqueo de Estados Unidos y las erróneas o lentas decisiones del gobierno cubano- han obligado a abrir tiendas en moneda dura para vender mercancías a quienes tienen acceso a las divisas y evitar así que importen desde otros países. Se calcula que los cubanos gastan unos dos mil millones de dólares trayendo electrodomésticos, ropa o productos de aseo desde Panamá, Guyana, México, Haití, Rusia, Ecuador o Perú.
El economista e investigador Juan Triana es bastante optimista. Cree que cuando las empresas tengan un dólar 24 veces más caro limitarán las importaciones. Considera que además significará un incentivo para las exportaciones, lo cual ayudará a mejorar la eficiencia y la productividad de la economía y hará más transparente las relaciones entre los diferentes actores económicos. Sin embargo, agrega que generará obligatoriamente un ajuste de costos, precios y salarios, casi de forma automática, pues la tasa de cambio es uno de los precios relativos más importantes de cualquier economía.
El profesor Pavel Vidal, ex asesor del Banco Central de Cuba, recuerda que ¨cuando hay una devaluación, los costos de producción, sobre todo a partir de bienes importados, aumentan y se transfieren a los bienes finales¨. De cara a contrarrestar los efectos sociales de la medida, el gobierno cubano anunció también un aumento de los salarios y las pensiones, multiplicando por cinco los ingresos de los trabajadores.
La actual escasez de oferta en los mercados, sumada al aumento de dinero en manos de la población, podría producir una espiral inflacionaria. Para evitar un aumento desmedido, el gobierno cubano ha topado los precios de productos de primera necesidad y amenaza con sanciones a quienes violen las normativas, sean empresas estatales, campesinos o trabajadores autónomos. El economista cubano Julio Carranza piensa que no funcionará porque ¨eso es una fórmula para el crecimiento del mercado negro¨. El Doctor en Economía Omar Everleny Pérez considera que además ¨se formará un mercado negro donde se coticen los pesos por Moneda Libremente Convertible hasta tanto las tiendas en pesos no logren tener los mismos productos que se ofertarían en MLC¨. De hecho, el dólar se cotiza ya en la calle un 60% más caro que en los bancos.
Los riesgos son enormes dado que la unificación monetaria se hace en el peor momento económico, sin ingresos por falta de turistas, con un cierre total de remesas decretado por Trump, con enormes gastos sanitarios para controlar la pandemia y con deudas pendientes con el Club de París. Sin embargo, las autoridades cubanas no tenían opción. Continuar retrasando la medida solo pondría a la economía nacional en una situación aún peor. Será necesario acelerar las medidas complementarias para que el país pueda aprovechar mejor el nuevo escenario, como por ejemplo -según Everleny Pérez- ¨que no se siga postergando la implementación de las micro, pequeñas y medianas empresas”.
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MIGUEL DÍAZ-CANEL, presidente de Cuba, al anunciar el comienzo del proceso a partir del 1 de enero de 2021
EN CUBA JAMÁS SE EMPLEARÁN TERAPIAS DE CHOQUE CONTRA EL PUEBLO
La unificación monetaria y cambiaria pondrá a Cuba en mejores condiciones para llevar a cabo las transformaciones que demanda la actualización de nuestro modelo económico y social, sobre la base de garantizar a todos los cubanos la mayor igualdad de oportunidades, derechos y justicia social, que será posible no mediante el igualitarismo sino promoviendo el interés y la motivación por el trabajo. Es una de las tareas más complejas que en el orden económico hemos enfrentado, más difícil como consecuencia del bloqueo de Estados Unidos, la pandemia y el impacto de la crisis económica internacional. En nuestra estrategia, el ordenamiento monetario es uno de los componentes esenciales y de trascendental importancia por su impacto transversal sobre toda la economía. No es la solución mágica para todos los problemas pero favorecerá la creación de las condiciones necesarias para avanzar de manera más sólida. Para evitar uno de los principales riesgos -que se produzca una inflación superior a la diseñada-, no se permitirán los precios abusivos y especulativos que se enfrentarán con medidas de contención y severas sanciones contra los incumplidores. Nadie quedará desamparado. En Cuba jamás se emplearán terapias de choque contra el pueblo.







