Nuevos elementos para acabar con la injusticia endémica en el mercado laboral español

El Estatuto del Becario y el buzón de denuncias de personas becarias

El Instituto de la Juventud recogerá las denuncias anónimas que lleguen a través del Buzón de las personas becarias y lo entregará a la Inspección de Trabajo.
Becaria | Fuente: axventura / CC BY 4.0
Fuente: axventura / CC BY 4.0

Si algo ha caracterizado durante décadas el mercado laboral de nuestro país con respecto a las capas de población más joven, es la alta prevalencia de los contratos de carácter formativo en las primeras etapas de vida laboral a través de la fórmula de becas. Esta figura tan extendida exige que la persona becaria esté matriculada en una universidad o centro de formación autorizado pero con la condición de que no tenga ninguna relación contractual con la empresa y si las prácticas son curriculares, debe estar matriculado en la asignatura vinculada a las prácticas y disponer de un documento de seguimiento y evaluación de las actividades realizadas y tener una persona supervisora en la empresa.

Si bien esta fórmula ha sido la adecuada para completar la formación laboral con prácticas en centros de trabajo, lo cierto es que ha sido históricamente usada por diversas patronales como elemento para amortizar costes laborales cubriendo con becarios determinados puestos de trabajo. Lo niegan sistemáticamente cuando se les recrimina esto, pero lo verifican tanto los cientos de expedientes depositados en las inspecciones de trabajo como el propio Tribunal Supremo, que ha tenido que recordar que una cosa es la “beca” como elemento que facilita el estudio y formación del becario, y otra cosa es una relación laboral encubierta.

El 42% de jóvenes han sufrido explotación laboral, como trabajar sin contrato, ser un becario/a no remunerado, un falso autónomo, contratos mediante una ETT, etc

Porque para esa figura existen los contratos laborales destinados a formación de los trabajadores y trabajadoras, figura infrautilizada en España y que debería ser la usada para los casos que de manera irregular se vienen cubriendo con becarios y becarias. Según la Encuesta de Juventud 2023, el 42% de jóvenes denuncian haber sufrido una o varias situaciones de explotación a lo largo de su vida laboral, como trabajar sin contrato, haber suscrito un contrato mediante una ETT, ser un becario/a no remunerado, un falso autónomo, etc.

En España las personas becarias se encuentran fuera del Estatuto de los Trabajadores, ya que su relación con las empresas no es laboral sino formativa. Mediante las becas, los estudiantes pueden realizar prácticas en empresas, las cuales se engloban dentro de las exigencias de sus planes de estudio. Se trata, por lo tanto, de una formación curricular que se realiza en las empresas. Usarlos para sustituir personal, para realizar funciones productivas con productividades marcadas o semejante es una ilegalidad manifiesta, si bien, hasta la fecha la normativa ha sido muy laxa o interpretativa y por esas rendijas se ha colado el oportunismo de empresarios sin escrúpulos o centros formativos sin seguimiento adecuado de las fases de prácticas de sus estudiantes.

En España las personas becarias se encuentran fuera del Estatuto de los Trabajadores, ya que su relación con las empresas no es laboral sino formativa

Es por ello que desde el Ministerio de Trabajo y Economía Social y del Ministerio de Juventud e Infancia se viene trabajando en dos ejes políticos de importancia para atajar esta situación:

Por un lado, dando nacimiento a uno de los mandatos de la Reforma Laboral que el gobierno de coalición progresista consiguió aprobar en la legislatura pasada: el nuevo Estatuto del Becario (aprobado en anteproyecto de ley por Consejo de Ministros y Ministras el pasado mes de febrero) y que entre otras cosas regula las prácticas no laborales en España para evitar abusos, estableciendo una compensación de gastos obligatoria, un límite máximo de 480 horas por curso, y la prohibición de trabajar en turno de noche o rotativos. Con este estatuto se eliminan las prácticas extracurriculares y se establecen sanciones de hasta 225.000 euros para empresas incumplidoras además de reconocer la prohibición del trabajo nocturno o rotativo, un límite de un 20% de personas becarias con respecto al total de cuadro de personal o el reconocimiento del derecho a vacaciones y a los mismos servicios que los trabajadores de la empresa (comedor, descanso, etc.).

Y por otro lado, y en paralelo, desde el Ministerio de Juventud e Infancia (a través del INJUVE y en colaboración con Inspección de Trabajo) hemos presentado el Buzón de las personas becarias, un proyecto que tiene como objetivo habilitar un canal de denuncias para que personas becarias y exbecarias alerten de posibles irregularidades durante su período de prácticas, como la falta de relación entre los estudios y la práctica, la sustitución encubiertas de trabajadores de plantilla. Unos abusos laborales que se han tolerado durante décadas y a las que queremos poner fin. Las prácticas estudiantiles tienen como objetivo garantizar el aprendizaje, no servir como fórmula para precarizar el empleo y explotar a las personas jóvenes.

Las denuncias anónimas que lleguen a través de este Buzón serán recopiladas por el Instituto de la Juventud (INJUVE) y puestas a disposición de Inspección de Trabajo para que se lleven a cabo las investigaciones y actuaciones necesarias. El formulario de denuncia desarrolla mediante 30 preguntas un cuestionario para que las personas becarias puedan informar sobre las características de las prácticas laborales desarrolladas, en qué condiciones se desarrollaban, cuáles eran sus tareas, si cobraban por realizarlas, si otros compañeros/as también desarrollaban funciones laborales como personas becarias, si se había encadenado más de una beca en la misma empresa o si la persona becaria estaba dada de alta en la Seguridad Social.

El buzón supone una herramienta esencial para luchar contra el fraude el uso irregular de personas becarias que en sectores como la consultoría, el tecnológico o el de medios de comunicación se convirtió en endémico. Permite además un empoderamiento del uso de los mecanismos de denuncia de la inspección de trabajo por parte de los jóvenes y la acción sindical en las empresas, en un contexto en el que la representación sindical lleva décadas pidiendo nuevas normativas y elementos eficaces de denuncia de prácticas irregulares vinculadas a la figura del becario o becaria dignificando el trabajo y los derechos de las personas jóvenes.

(*) Secretario de Estado de Juventud e Infancia

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