Sin los cambios necesarios no habrá futuro

Cuando el gobierno estadounidense intenta capitalizar los resultados de más de sesenta años del criminal bloqueo, con las medidas intensificadoras impuestas por Trump y mantenidas por Biden, junto con nuestros propios errores por los burocratismos recurrentes y una sostenida labor interna del conservadurismo, tenemos que cambiar todo lo que sea necesario. Cambiar en crecimiento o no podremos salvar a la Revolución.

Así de concreta es la disyuntiva que tenemos por delante en Cuba en este nuevo aniversario de la gesta del 26 de julio que requiere de menos palabras y más acciones específicas.

En este sentido, quiero interpretar que la forma en que se ha conmemorado por el Presidente y el Primer Ministro es ilustrativa de una reflexión profunda sobre el aciago 11 de julio y sus circunstancias. Lo hecho por el presidente es precisamente, en mi criterio, una parte esencial del movimiento necesario con los jóvenes en el trabajo directo y en la agricultura. La otra parte es el cambio, ya sin esperar más, de todo lo que tenemos que cambiar. Que en su conjunto es conocido y se ha estado planteando por importantes especialistas que han escrito profusamente al respecto.

En estos momentos quiero volver a repetir algo que estoy expresando últimamente con mucha frecuencia. Las campanas están repicando a rebato y tenemos que oírlas con especial cuidado porque los peligros están presentes y activos en la sociedad.

En las guerras las estrategias necesarias requieren de análisis complejos para hacerle frente a las circunstancias de avances o retrocesos que le dan forma a los propósitos con los que nos planteamos construir un futuro posible. A veces las estrategias necesarias implican cosas que por fuera no nos gustan pero que hay que aplicarlas en su complejidad sin hacerle caso al pensamiento conservador, sobre todo cuando la vida en su desarrollo no es la misma que como era antes. El movimiento es así y lo nuevo es por lo general lo determinante, sobre lo que tenemos que actuar. Ley fundamental del movimiento.

La unidad para que sea efectiva requiere ante todo el reconocimiento de la diversidad. Para que sea una unidad real. Esto es vital entenderlo en nuestras actuales circunstancias si queremos no perecer. Abrir nuevos espacios de encuentro y nuevas oportunidades de desarrollo a los jóvenes para que el socialismo pueda ser verdaderamente posible, justo y necesario.

Unir es la palabra de orden. Escuchar y dialogar debe ser el método.

(*) Fundador del Partido Comunista de Cuba. Fue director del periódico Juventud Rebelde y de la revista cultural El caimán barbudo.

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