Desde el chozo

Emprendedores

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Desde El Príncipe Felipe ha destacado el carácter emprendedor como una actitud «basada en la libertad, en la autoestima y en la confianza» así como una acción «positiva» para hacer frente a las dificultades y a la crisis. Pues si hay un partido de emprendedores en España ése es CiU. Entre la pléyade de dirigentes que lo pueblan cuesta trabajo destacar a alguno pero el que no se queda atrás es Boi Ruiz actual conseller de Salud de la Generalitat y antes presidente de la patronal de la sanidad privada. Recién estrenado empezó a cerrar servicios por la tarde y poco después a despedir y recortar. Ahora se ha descolgado con la propuesta de una póliza básica de obligado seguro para aquellos que tienen un determinado nivel de renta. Bueno, no es una propuesta sino una «observación», se han apresurado a aclarar. Y es que la preocupación por acabar con el derroche que provocan los «mohamedes» en paro y las «maris» neuróticas que colapsan las colas de los servicios públicos de salud agudiza las dotes de observación. Y con la ventaja añadida de que así van desvelándose nuevos yacimientos para emprendedores avispados. Un caso claro de acción «positiva».

A esto se le llama hacer país, como nos recomienda su Alteza. Su cuñado, sin ir más lejos, es otro exponente de ese espíritu empresarial que tanto se echa de menos. Para que no se diga que la Casa Real no da ejemplo. En este país hay cinco millones de parados y más de tres millones de funcionarios y así nos va. Si sólo la mitad fueran emprendedores otro gallo nos cantara. Pero para ello hay que profundizar en las reformas estructurales como recomienda el ex-maoista Durao Barroso. Por ejemplo, si se liberalizara el sector de los príncipes habría más competencia y seguro que nos salía más barato. Existen demasiadas barreras de entrada, el mercado no funciona. Pongamos por caso a la señora Garmendia, ministra de Ciencia y Tecnología de Zapatero; un ejemplo claro de rigidez de los mercados. Si se subastara el puesto de ministro, todos los empresarios con intereses tecnológicos podrían optar. Está claro que las subvenciones a la I+D irían a parar mayoritariamente al sector de procedencia del adjudicatario, pero probablemente el sueldo de ministro nos saldría gratis e incluso le ganaríamos algo.

¿Y qué decir del Banco de España? Si en vez de tener a «Mafo» y a Malo de Molina lo subcontratáramos con Goldman Sachs, apenas se notaría la diferencia y estos próceres se librarían de la esclavitud del sueldo fijo y el coche oficial para dar rienda suelta a su espíritu emprendedor. Además es que no les va. Eso de mirar las cuentas de Caja Castilla La Mancha o el Banco de Valencia es muy poco gratificante, no se realiza uno profesionalmente. Seguro que de subastadores en un mercado de esclavos o de vendedores de elixir de serpiente se sentirían mucho más realizados. Basta ver como les brillan los ojos cuando hablan de los costes laborales unitarios o dictan recetas para salvar la economía. ¡Qué buenos señores si tuvieran buenos vasallos!

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