Una multinacional sueca pone en riesgo la salud y la actividad agrícola de la Málaga interior

No a la planta incineradora en Humilladero

Localidad de Humilladero en la provincia de Málaga | Foto: andalucia.org

En su apuesta por el turismo interior en la provincia de Málaga, la Gran Senda de Málaga discurre por los municipios de Alameda, Mollina, Humilladero y Fuente Piedra, ofreciendo un paisaje característico del interior con pinares, olivares, vides y cereal culminando con la Reserva Natural de la Laguna. Todo ello se puede ver truncado por la instalación de una planta incineradora en Humilladero.

La producción de aceite de Hojiblanca se vería afectada por la contaminación, junto a las cooperativas que llevan años siendo reconocidas como la mejor producción de este aceite. El sector agrícola y de transformación agroalimentaria debe seguir siendo clave para el desarrollo del interior. Pero una multinacional sueca, Gartena Group, ha adquirido cuatro hectáreas de terrenos para la instalación de una planta incineradora que pretende quemar todo tipo de residuos, incluido peligrosos: desechos hospitalarios, restos biológicos, aceites minerales usados, plásticos, residuos industriales tóxicos, neumáticos…

La empresa tiene una incineradora en Tailandia y otra en Singapur, y ahora quiere otra en Humilladero. ¿Por qué no las instalan en los países del norte de Europa y eligen Asia y Andalucía? Son altamente contaminantes y van a provocar perjuicios para la salud y la economía en un área de diez kilómetros. Por más que se disfrace de instalación limpia, emplazar una planta de combustión de residuos en las proximidades de Humilladero es una temeridad y un atentado ambiental y a la salud pública. Afectaría, además de a la población de Humilladero, Mollina, Los Carvajales, Fuente de Piedra y Alameda, al humedal protegido y su avifauna, ya que se sitúa a solo 2,5 kilómetros en línea recta de la Laguna de Fuente de Piedra, declarada ZEP desde 2013.

El Instituto de Salud Carlos III de Madrid ha elaborado un informe que demuestra que se producen prevalencias y crecimientos de cánceres en las proximidades de las incineradoras. Y un estudio estadounidense publicado por la revista científica ‘Enviromental Research’ alerta del mayor riesgo de cáncer de mama en el entorno de las incineradoras puede aumentar hasta en un 52%.

Eco-mentiras y negocios

La salud no se vende y anunciar la creación de más de 200 puestos de trabajo, una promesa del todo incierta, no justifica cambiar empleo por salud. La incineración no es una tecnología segura y está en retroceso en todo el mundo. El eufemismo de “valorización de residuos”, basándose en que se aprovecha parte de la energía térmica desprendida en la combustión para generar energía eléctrica, no puede enmascarar que el método empleado no es sostenible. La idea de que las altas temperaturas “eliminan” la toxicidad es acientífica, como si el mítico fuego purificador hiciera la prestidigitación de que los residuos desaparecen. Temperaturas de más de 1.000 º C incrementan la dispersión de las sustancias volátiles, como muchos metales pesados y el enfriamiento de la postcombustión genera sustancias muy tóxicas.

La Agencia Ambiental Norteamericana EPA señala que la incineración es una forma poco eficiente de producir energía, ya que para la mayor parte de los materiales que componen los residuos se pueden reciclar ahorrando más energía que la que se genera incinerando. Querer vender la quema de residuos como beneficiosa para el medio ambiente está basado exclusivamente en intereses empresariales y no de lucha contra el cambio climático.

Las autoridades tienen que ser firmes ante operaciones tan obscenas e impostoras. No existe ninguna incineradora de estas características y estas dimensiones en Andalucía. En España hay once y se van a cerrar la de Madrid y las que se encuentran en Cataluña, que van a ser sustituidas por programas de reutilización y de economía circular. En EEUU había casi 400 incineradoras y sólo quedan 82, todos están abandonando este sistema, denunciado y puesto en cuestión por 1.200 científicos de la ONU y de las Naciones Europeas y al que todos los grupos ecologistas señalan por las emisiones de CO2 que provocan. Nuestra tierra no va a conformarse con lo que no quiere nadie en los países ricos de la Unión Europea. No vamos a permitir que en Humilladero, en Málaga, en Andalucía, se construya una planta incineradora que acumule toda la basura de España.

Por todos estos problemas la vecindad de Humilladero, Mollina, Fuente Piedra y Alameda se ha organizado en la plataforma ‘No a la Planta Incineradora’. Desde Izquierda Unida nos hacemos eco de sus reivindicaciones y rechazamos la instalación de la incineradora.

Confío en que el amor a nuestro pueblo y a nuestra gente logre la retirada de este proyecto.

(*) Presidente de Honor del PCA; Ex Parlamentario de IU; Coordinador de la Red de Municipios por la III República

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