La Ley de la Concordia deroga la Ley de la Memoria y equipara la II República con la Guerra Civil y la dictadura

La desmemoria que vuelve

Al PP no le hace falta Vox para derogar las políticas de memoria, basta recordar cómo se jactaba Rajoy de destinar 0 euros
Inicio de la exhumación de la fosa común 94 en Paterna, junio de 2018

El pasado 21 de marzo se iniciaba en la Ciudad de la Justicia de Valencia el juicio contra Zaplana. Zaplana fue el primer presidente de la Generalitat Valenciana del PP y puso en marcha un régimen de expolio a las arcas públicas que se alargó durante dos décadas y situó al País Valencià en el punto más alto del mapa de la corrupción. Algunas de sus piezas fueron cayendo, gracias en gran parte a denuncias presentadas por EUPV, pero él parecía intocable, como si hubiera estado al margen del sistema recaudatorio que había instaurado.

La imagen de Eduardo Zaplana sentado en el banquillo pasará a la historia y pone en evidencia las prácticas del PP en las instituciones desde el minuto cero, pero lo hace en un momento en que tras ocho años de gobierno progresista en el País Valencià vuelve a gobernar el PP (encabezado por el delfín de Zaplana) junto a la extrema derecha.

Ese mismo día por la tarde el PP y Vox registraron cuatro leyes que suponen la impugnación de políticas bandera del Govern del Botànic: un hachazo a las políticas de transparencia, medidas que menosprecian y recortan el uso del valenciano, la intervención de los medios de comunicación públicos y la derogación de la Ley de Memoria Democrática. Cuatro leyes que no dejan duda alguna sobre el carácter antidemocrático de nuestro gobierno presentadas el mismo día que se inicia el juicio contra la persona que inició una era nefasta. No es casual, su desprecio hacía los valores democráticos van de la mano de su ostentación de no tener complejo a la hora de burlarse de ellos.

Tras décadas de políticas de desmemoria en 2015 se abrió un nuevo ciclo en el que las políticas de memoria, justicia y reparación se pusieron en el centro abriéndose por primera vez las fosas por parte de las administraciones públicas, lo impulsó EUPV desde la Diputación de Valencia, posteriormente, en 2017 las Corts Valencianes aprobaban la Ley de Memoria Democrática. La Ley supuso una herramienta fundamental para seguir avanzando: apertura de todas las fosas, banco de identificación genética, catálogo y retirada de vestigios franquistas, protección de los lugares de la memoria, itinerarios de la memoria, memoriales, Instituto de la Memoria Democrática…

El PP y Vox criticaban e intentaban enmendar toda nuestra acción política, afortunadamente poco podían hacer desde la oposición, pero con su llegada al poder era cuestión de tiempo la enmienda a la totalidad, más bien poco tiempo como hemos podido ver. En este sentido al PP le sirve de coartada Vox, pero no nos engañemos, al PP no le hace falta Vox para derogar las políticas de memoria porque ellos siempre las han combatido, recuerden la imagen de Rajoy jactándose de destinar 0 euros a la memoria. Por desgracia el PP no constituye una derecha democrática, para ello se requiere ser antifascista y es evidente que el PP no lo es. En nuestra historia, por desgracia, hay víctimas y  victimarios y ellos sin duda están con los victimarios porque son sus herederos, cabe no olvidar que AP, partido antecesor del PP, fue fundado por Fraga, un ministro de Franco a quien no le temblaban las manos a la hora de firmar sentencias de muerte, la primera de ellas la de Grimau.

El negacionismo hecho ley

La llamada “Ley de Concordia” supone la derogación de la Ley de Memoria y la burla y el desprecio absoluto a las víctimas. Para empezar, califica como etapas muy convulsas “la Segunda República, la Guerra Civil y la dictadura” (es textual) y “el azote del terrorismo etarra e islámico”, protegiendo a todas las víctimas.  Equipar la Segunda República, que fue un periodo democrático, con la Guerra Civil y la Dictadura Franquista ahonda en el negacionismo, un negacionismo en el que inciden en la propuesta normativa afirmando que no existe “un relato consensuado sobre la Segunda República, la Guerra Civil y el Franquismo”, ni entre los historiadores, ni entre la sociedad.

Niegan una vez más el golpe de Estado contra un gobierno legítimamente salido de las urnas y las masacres como los bombardeos al pueblo de Guernica, a la estación de Xàtiva o al Mercado Central de Alicante con centenares de víctimas civiles, niegan  el exterminio sistemático y planificado de la Dictadura Franquista contra todos y todas aquellas que no comulgaban con el régimen franquista:  asesinatos, encarcelamientos, expolios, torturas… delitos de lesa humanidad que son reconocidos por la ONU, pero que son negados en España. La niegan hasta tal punto que la ley no recoge ni en su exposición de motivos ni en su breve articulado la expresión “Dictadura Franquista”.

Si los crímenes del franquismo fueran la mitad de conocidos que los del nazismo, PP y Vox no tendrían la fuerza que tienen

Contemplan en esta propuesta de ley a las víctimas del terrorismo etarra e islámico, cuando siempre han tenido el reconocimiento como tales, ojalá las víctimas de la Dictadura Franquista hubieran tenido el mismo reconocimiento y protección que las víctimas del terrorismo, pero la realidad es que nunca las han considerado víctimas.

Siempre decimos que “los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla” y es una gran verdad, por eso el PP siempre ha querido negar y encubrir nuestra historia más reciente, porque si los crímenes del franquismo fueran la mitad de conocidos que los crímenes del nazismo ellos no tendrían la fuerza que tienen y Vox nunca habría pasado de ser un partido marginal, ellos son el resultado de las políticas de desmemoria de este país.

Porque en nuestra triste historia donde ganaron los malos, insisto, hay víctimas y victimarios y ellos sin duda están del lado de los victimarios porque son sus herederos.

DESHACER LO ANDADO

La derogación de la Ley de Memoria supondrá la paralización de las políticas de memoria, el banco de identificación genética para los restos exhumados y los bebés robados, la desprotección de los lugares de la memoria, la paralización de la retirada de los vestigios franquistas… pero afortunadamente los que ya están retirados no podrán volver y la mayoría de fosas han sido abiertas y los restos exhumados, una parte importante han vuelto con sus familias y eso para su desgracia y nuestra dicha no lo pueden deshacer.

(*) Coordinadora General d’EUPV

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