Aviso para navegantes: este libro1 esta conformado por dos gruesos volúmenes donde se reparten sus más de mil trescientas páginas. Ante todo y por consiguiente conviene tomárselo con tranquilidad y buenos alimentos. En estos tiempos en los que el ensayo sobrevive contagiado por los temas y las poéticas próximas al periodismo más mercantil, este libro La saga de los intelectuales franceses 1944-1989 de François Dosse, podría parecer de lectura imposible o suponer al menos un duro desafío intelectual por su peso físico, su densidad política y su amplitud temática. Pues no: para quien esté interesado en conocer las grandes líneas ideológicas que todavía hoy impregnan nuestro presente y por lo tanto nuestro futuro, el libro responde a aquel sabio eslogan del instruir deleitando. Elegir una lectura supone una decisión que, ya que nuestras vidas son vidas limitadas, mantiene estrechas relaciones con la vieja y existencial pregunta leninista del qué hacer. Proponer por tanto la lectura de este libro desde las páginas de Mundo Obrero parte del entendimiento de que al menos para un segmento significativo de nuestro entorno cultural y político, podría, e incluso debería, resultar recomendable pues en él las y los comunistas encontraremos un conjunto de enunciados, teorías, conflictos, diálogos y discusiones que, por más que el libro se centre en el mundo intelectual francés, de manera directa o indirecta constituyen un buen ejemplo y compendio de la batalla de ideas que alrededor del proyecto comunista tuvo lugar en la segunda parte del siglo pasado. Una larga batalla que los comunistas no hemos dado por concluida.

La saga de los intelectuales franceses 1944-1989.
Dosse. François.
Editorial Akal 2023.
El primero de los volúmenes, en el que centraremos esta reseña, muestra, con el subtítulo de El desafío de la historia 1944-1968, el agitado y polémico paisaje intelectual que tuvo lugar en el campo cultural francés desde el fin de la barbarie nazi hasta ese momento, Mayo del 68, en el que se abrió una nueva dinámica en la lucha de clases caracterizada por el desbordamiento práctico y teórico de las organizaciones clásicas del movimiento obrero de corte socialdemócrata o comunista. Un largo período histórico en el que ciertamente no solo el proyecto de emancipación socialista que la URSS representaba entra en discusión pero donde también ese tema es realidad concreta que actúa como telón de fondo de aquellas actitudes intelectuales que a los comunistas de hoy más pueden interesarnos. Una época en la que nombres como los de Jean Paul Sartre, Albert Camús, Simone de Beauvoir, Merleau-Ponty, Raymond Aron, Althusser, Michel Foucault, Simone Veil o Garaudy, entre otros, conformaron una progresista “inteligencia colectiva” de primer orden.
En contraste con esa “Ilustración” europea, a la que habría que añadir nombres tan imprescindibles como los de Hannah Arendt, Della Volpe o Raymond Williams, conviene recordar que esa misma época se corresponde entre nosotros con los tiempos más oscuros, miserables y represores de la dictadura franquista donde, lenta y esforzadamente, el proyecto revolucionario renacía de la mano del un PCE obligado a actuar en unas circunstancias en las que la praxis ocupaba casi la totalidad de sus energías y donde la dedicación a la reflexión teórica resultaba escasa y focalizada, casi en exclusiva, en los problemas prácticos que esa clandestinidad reclamaba. Condición que explica en buena parte la ausencia de un marco teórico de relevancia en el espacio de la intelectualidad española progresista. Por ejemplo, la importante polémica2 que acabaría con la expulsión de Semprún y Claudín en el año 1964 apenas tiene visibilidad en el campo intelectual aunque en la revista Realidad del PCE, órgano de la intelectualidad comunista en los años sesenta, se recogiera algún artículo3 de Juan Gómez en contestación a las tesis de la disidencia. Si bien nuestro partido siempre ha tratado de impulsar el contraste de opiniones a través de los órganos de expresión, como Realidad o Nuestra Bandera, no deja de ser cierto que más allá de nombres como Sacristán, Fernández Buey, Gustavo Bueno, Manuel Azcárate, Jesús Ibañez o el propio Santiago Carrillo, el campo intelectual dentro de la izquierda marxista española —empática o disidente en relación al PCE— no ha producido un corpus teórico que nos sirva como orientación para estos tiempos nuevos en que hoy nos movemos. Algo que muchos echamos de menos en momentos en los que discutir y dialogar con precisión y claridad son herramientas imprescindibles si queremos seguir formando parte de una izquierda unida, fuerte y revolucionaria.
Notas:
1Dosse. François. La saga de los intelectuales franceses 1944-1989. Editorial Akal 2023.
2Andrade, Juan. Fernando Claudín y “la Revolución inoportuna”, Sociología Histórica 2017.
3Gómez, Juan. Problemas del desarrollo de la economía española. Rev Realidad, 1966.








