El secretario general de Comisiones Obreras (CCOO), Unai Sordo, ha instado al mundo empresarial a posicionarse ante la guerra comercial iniciada por Donald Trump, al tiempo que ha denunciado la incoherencia de sus discursos. «Las organizaciones empresariales se quejan permanentemente del coste de subir el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) y, sin embargo, permanecen mudas ante los aranceles que amenazan sectores clave como el agrícola», ha declarado.
El líder sindical ha hecho estas afirmaciones tras la firma del acuerdo que eleva el SMI, una medida que beneficiará directamente a más de dos millones de trabajadores y que, según Sordo, «contribuye a reducir las brechas salariales y favorece una economía más justa y equitativa».
Uno de los sectores más perjudicados por los aranceles impuestos por la administración de Trump es el del aceite de oliva, cuyas exportaciones a Estados Unidos, por valor de más de mil millones de euros, podrían encarecerse entre un 10% y un 25%. Pese a esta amenaza, las patronales empresariales han evitado pronunciarse.
Sordo se ha preguntado si este silencio se debe a la identidad política del responsable de la guerra comercial: «Es Trump, el principal aliado internacional de las nuevas formas de populismo de extrema derecha que parecen estar consolidándose como alternativas de gobierno en países como España, Alemania o Francia». Y ha advertido: «Sería muy preocupante que esa fuera la razón».
La subida del SMI: un avance social incontestable
La firma del acuerdo para elevar el SMI supone, según el secretario general de CCOO, un paso fundamental en la lucha contra la desigualdad salarial. «Hace apenas un lustro, España convivía con un salario mínimo muy bajo que afectaba solo a unos pocos cientos de miles de personas trabajadoras. Hoy es una herramienta clave en la redistribución de la riqueza», ha explicado.
Las cifras demuestran el impacto positivo de esta medida. La subida beneficiará directamente al 12% de la población asalariada, «más de dos millones de personas, o seguramente cerca de tres millones», según Sordo. Además, las mujeres serán las principales beneficiadas, ya que el 15,6% de las trabajadoras se verá favorecido por el incremento. También tendrá un impacto significativo en jóvenes (17,2% de los menores de 34 años), personas con contrato temporal (17%) y sectores vulnerables como la agricultura, el comercio y la hostelería.
Desmontando los mitos neoliberales
Sordo ha rechazado las críticas de quienes insisten en que la subida del SMI destruye empleo. «No hay ningún dato que avale ese relato. De hecho, la evolución del empleo y el crecimiento del número de PYMES contradicen esas afirmaciones», ha subrayado. Desde 2018, el número de pequeñas y medianas empresas ha crecido y su plantilla media ha pasado de 6,43 a 6,94 trabajadores, lo que refleja un fortalecimiento del tejido empresarial.
El secretario general de CCOO ha criticado a las patronales por su resistencia a asumir su responsabilidad en la negociación colectiva. «La mejor manera de evitar la intervención legislativa en el mercado laboral es cumplir con la negociación colectiva», ha sentenciado. Y ha instado a los empresarios a «ponerse las pilas, ser corresponsables y distribuir el crecimiento a través de los convenios colectivos».
El incremento del SMI es un paso hacia una economía más equitativa que fortalece el consumo interno y reduce la precariedad laboral. Pese a la oposición de ciertos sectores empresariales, los datos reflejan que no ha supuesto una crisis para las PYMES ni ha afectado negativamente al empleo.
Las palabras de Unai Sordo evidencian la necesidad de un debate económico coherente, donde los intereses empresariales no se subordinen a alianzas ideológicas. Mientras el sindicalismo defiende medidas para garantizar un trabajo digno, parte del empresariado sigue anclado en una retórica que ignora la realidad social y económica del país.







