Un mar ocre, Taklamakán El camino hacia Cele (Qira en uigur), discurre por el borde meridional del Taklamakán. Desde la carretera, el desierto no aparece como un mero paisaje, un cuadro inmóvil, sino como una presencia. La arena se adueña del espacio, se filtra en las cunetas, se acumula junto a los postes y dibuja pliegues que el viento modifica sin descanso. De vez en cuando, una línea de álamos,…