La dimisión de Sébastien Lecornu como primer ministro de Francia marca otro revés para el gobierno de Emmanuel Macron, que carece de una mayoría clara. Lecornu, frustrado por la falta de unidad entre partidos, dejó claro que la política está al borde del colapso, intensificando la presión sobre Macron para efectuar cambios significativos.
Su decisión de no reconocer el resultado de las legislativas anticipadas, impedir gobernar al Nuevo Frente Popular y sus políticas antisociales se llevan por delante a Bayrou, debilitan el régimen republicano y dan alas a la extrema derecha.