Sevilla se viste de farolillos y albero cada primavera para celebrar la Feria de Abril, un evento que, en el imaginario colectivo, se presenta como la gran fiesta del señorío andaluz, de la alegría desbordante, los volantes de los trajes de flamenca y el rebujito en vaso de plástico. Pero tras la postal idílica que se proyecta al mundo, la Feria es también el escenario de una de las expresiones…