No son buenos tiempos, ni para la lírica ni para la poética ni mucho menos para la ética. El narcisismo enfermizo y rampante del que hace gala el inquilino de la Casa Blanca y el de otros líderes mundiales acólitos del primero, y sus ansias de poder, están poniendo en peligro la convivencia mundial y especialmente a nuestra América, a la que quiere devolver al triste pasado de ser colonia…