El 16 de abril de 1988, a menos de seis meses del plebiscito que forzaría su abandono del poder político, el dictador Augusto Pinochet concurrió al Club Providencia de la capital chilena, donde más de dos mil jóvenes le expresaron su apoyo incondicional. Allí le aclamaron con fervor los cachorros que posteriormente condujeron las riendas