En las democracias contemporáneas resulta habitual escuchar hablar de los lobbies, grupos de presión o grupos de interés. Se trata de actores que intervienen de forma permanente en la elaboración de las políticas públicas, tratando de influir sobre gobiernos, parlamentos, administraciones y organismos reguladores. Aunque sus defensores los presentan como mecanismos legítimos de participación social, desde una perspectiva marxista constituyen una expresión de las relaciones de poder propias del capitalismo…